Economía

El FROB estudia reactivar la subasta de Catalunya Caixa en el segundo semestre del año

Economía baraja vender la parte sana de la entidad para poder recuperar algo de las ayudas públicas. También contempla traspasar todo tipo de carteras de créditos problemáticos a la Sareb siempre que no incremente la deuda pública. Se enfría la idea del hólding público.

Imagen de la sede central de Catalunya Caixa
Imagen de la sede central de Catalunya Caixa

La llegada de Carlos Pla a la presidencia de Catalunya Caixa, nombrado por el FROB en sustitución de Adolf Todó, supone el primer paso de su reestructuración definitiva. Un camino que parece caminar hacia una nueva subasta de la entidad catalana antes del final de este ejercicio después de que fuese troceada, según explican fuentes conocedoras de la situación. Incluso en Economía, donde se defiende desde la segunda suspensión de la subasta que no hay prisa por malvenderla y que no se iba a trocear la entidad, ahora se ha cambiado de estrategia y se apuesta por una venta ante el evidente deterioro que seguirá sufriendo la entidad en el actual contexto económico tan negativo.

La decisión definitiva no está tomada ni por el FROB ni por Economía. “El informe de la consultora McKinsey plantea también otras opciones además de la venta”, explican desde el FROB. Sin embargo, fuentes del Gobierno confirman que, a día de hoy, una de las opciones más probables es la iniciar otro proceso de venta únicamente de la parte ‘buena’ de la entidad. La operación se efectuaría después del verano. Mientras, el resto de la entidad se traspasaría a un banco puente con el fin de ir liquidándolo de forma ordenada hasta el 2017, fecha tope que contempla el plan de reestructuración aprobado por Bruselas para Catalunya Caixa.

En los planes que baraja Economía no se descarta incluso traspasar todas las carteras de créditos más tóxicas, incluso aquellas que no tienen nada que ver con el mundo inmobiliario, a la Sareb para dejar en el banco puente las participadas y otros activos menos problemáticos de Catalunya Caixa. Hay que recordar que, a lo largo de la due dilligence de la última subasta, los posibles compradores encontraron un volumen de 3.000 millones de créditos mal clasificados que la entidad evitó traspasar a la Sareb para no tener que realizar más provisiones.

La idea de traspasar toda la cartera tóxica a la Sareb se estudia con detalle para que, en caso de ponerse en marcha, no aumente la deuda del Estado

El principal escollo radica en quien financiaría ese traspaso de activos. Desde el Gobierno se reconoce que no se pueden pedir más esfuerzos a la banca sana. Por tanto, la aportación tendría que ser pública con el peligro que ello conlleva para los niveles de deuda pública.

“Si el Estado asumiera la financiación de ese traspaso al banco malo, en función del volumen a transferir, se podría elevar la participación pública de la Sareb por encima del 49% lo que lastraría las cuentas del país. Esta opción se está aún estudiando con mucho detenimiento para ver qué fórmulas podrían aplicarse sin que afecte a los niveles de deuda del Estado”, se reconoce desde el Gobierno.

“Sólo la parte buena de Catalunya Caixa tiene algo de valor y el Estado puede recuperar algo de las ayudas públicas. Pero la venta debe ser rápida porque la inercia de deterioro que lleva la entidad catalana puede hacer imposible la subasta”, explican fuentes de la Administración.

En Economía y el FROB son conscientes de que únicamente BBVA y Santander podrán acudir a la puja tras la última circular del Banco de España sobre las refinanciaciones. El Gobierno es consciente de que tanto Sabadell como Popular, pujadores en la última subasta suspendida, son las entidades que tendrán que hacer más provisiones con la nueva normativa sobre reclasificaciones de créditos. “Este esfuerzo les lastra de cara a poder pujar con fuerza”, confirman en el Gobierno.

Economía parece haber entendido que la salvación de Bankia no debe distraer a Goirigolzarri con la presidencia del proyecto de banca pública

La venta ha sido la alternativa defendida por el ex presidente Todó y por el Banco de España, si bien las dos subastas que se convocaron para devolver la entidad al sector privado fueron suspendidas por falta de ayudas públicas para los posibles compradores. “Fue un error que el FROB y Economía no aceptasen ofrecer contingencias fiscales para el comprador. El Estado se habría quitado ya un problema y la operación hubiera resultado más barata”, explican desde el sector.

La venta aleja la posibilidad del hólding de banca pública, una idea que no hay que descartarla en su totalidad, liderada por el presidente de Bankia José Ignacio Goirigolzarri. Lo que sí parece decidido es que no será el propio ‘Goiri’ quien lidere el posible comité que coordine políticas comunes entre Bankia, Catalunya Caixa y Novagalicia. Economía ha parecido entender que la complejidad de sacar adelante Bankia debe evitarle cualquier distracción adicional. En este sentido debe entenderse el aterrizaje de Pla, cercano a Goirigolzarri en su época en BBVA.

El nuevo presidente de Catalunya Caixa gestionaría así la liquidación del banco puente en coordinación con el FROB, una vez completada la subasta. Hasta entonces, Carlos Pla debe acelerar la reestructuración que implica un reducción de su balance de casi el 60%. La entidad ya ha anunciado la venta de la red de oficinas de fuera de Catalunya y que afecta a 316 sucursales, además de su división inmobiliaria.


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