Economía

¿Es estacional la creación de empleo de la EPA? El 44,2% de los nuevos asalariados son indefinidos

¿Se trata de un simple repunte de la ocupación con motivo del verano o hay algo más? Aunque habrá que esperar a la EPA del tercer trimestre, el sustancial incremento de la contratación indefinida da motivos para la esperanza.  

¿Cuál es la frase más manida de Fátima Báñez después de si la Virgen del Rocío nos ayuda? “El empleo ha venido para quedarse”, una coletilla que en los últimos meses la ministra ha apostillado una y otra vez ante el comprensible escepticismo de muchos. Pero ahora resulta que va a tener razón, vistos los números ofrecidos por la Encuesta de Población Activa.  

La contratación indefinida experimenta la mayor subida desde el 2007, una señal inequívoca de que la confianza se está asentando, en parte fomentada por la tarifa plana creada por la ministra Báñez, en parte porque la reforma laboral brinda mayores certidumbres a los empresarios.

De los cerca de 400.000 nuevos empleos asalariados, unos 180.200 fueron indefinidos y otros 207.800 fueron temporales. Así que ni más ni menos que el 44,2 por ciento de los nuevos trabajos recogidos en la EPA son indefinidos. Es más, de esos 180.000 indefinidos el 94 por ciento eran a tiempo completo. De modo que el contrato indefinido vuelve y la única pega tan sólo estriba en que de esos 180.000 fijos unos 48.000 son fijos discontinuos, es decir, empleos en la hostelería vinculados a la temporada alta aunque normalmente sean contratos suscritos por empresas estables.   

Aun así, semejantes cotas de contratación indefinida no se contabilizaban desde los tiempos de bonanza. “La recuperación del empleo ofrece registros equivalentes a los que se producían durante los años previos a la crisis”, sostenía en su análisis la patronal Cepyme. Y todo ello representa un cambio muy sustancial en el patrón con el que ha operado el mercado laboral durante los últimos seis años. Sigue habiendo mucha temporalidad y empleo por horas. Pero se acabó eso de que todo el trabajo sea temporal. La población activa vuelve a crecer porque abandona el desánimo. Y tras seis duros años por fin se crea empleo neto a tasas anuales, incluso si la economía todavía experimenta unos crecimientos bajos.

Algo ha cambiado significativamente en el mercado laboral. En el mismo trimestre del año pasado, todo el empleo generado fue temporal: se crearon 151.600 trabajos temporales frente a la destrucción de 66.000 indefinidos. Y como resultado de esta pauta, toda la ocupación generada entre abril y septiembre se destruyó entre octubre y marzo. Un patrón que todavía se cierne amenazante sobre el Gobierno.

De hecho, los expertos apuntan que entre julio y septiembre la EPA suele ser más dura y todavía habrá que ver si estos buenos datos de verdad se consolidan. Sin embargo, el hecho de que haya tanta contratación indefinida da motivos para la esperanza. No en vano, estas cifras casan con otros indicadores económicos que apuntan un incremento de la inversión por parte de las empresas, algo que también se nota en la industria, que ha saltado de una tasa de decrecimiento del 1,1 por ciento en el conjunto de 2013 a un crecimiento del 0,7 por ciento en el primer semestre.

No obstante, estos datos no están ni mucho menos libres de sombras. “La otra cara de la moneda es el desempleo de larga duración. Aunque haya caído en 164.000 personas este trimestre, todavía son casi 3,5 millones de personas las que no han trabajado ni un solo día en el último año. Estas personas necesitan de manera urgente nuevas medidas que incentiven su búsqueda de empleo, así como recursos que fomenten su reciclaje profesional y su contratación, a poder ser estable”, explica José Ignacio García Pérez, director de la Cátedra BBVA de Análisis Económico en la Universidad Pablo de Olavide.

Además, el número de hogares con todos sus miembros en paro sigue sin bajar de los 1,8 millones, aunque por lo menos la cifra haya disminuido en 145.000.

Otro de los grandes agujeros que costará años solventar se halla en la precarización sufrida por muchos al tener condiciones más exigentes y salarios más bajos. Y una medida evidente de esa precarización es el subempleo, aquellos que desean trabajar más horas y cuyas jornadas efectivas de trabajo son inferiores a la media. Tristemente, unos 2,4 millones de españoles todavía se encuentran en esa situación, si bien su número ha caído en unos 170.000 desde el año pasado.

Pese a la mejora, el desempleo en el grupo entre 55 y 59 años ha aumentado en unas 15.000 personas, señal de que el ajuste en este grupo de edad continúa. Los desequilibrios que hay que corregir son descomunales. Y tendremos que aguardar a la EPA del tercer trimestre para confirmar de verdad que el empleo está aquí para quedarse.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba