Economía

Goirigolzarri repesca a Deloitte pese a los 12 millones de multa de Economía por su labor en Bankia

El nuevo equipo gestor rotó de auditoras en mayo de 2013 para romper con el pasado. Cambió a Deloitte por Ernst&Young, que controlará los estados contables de la entidad hasta 2015. Sin embargo, Goirigolzarri ha decidido repescar a Deloitte, pese a la multa de 12 millones impuesta por el ICAC por irregularidades en sus trabajos previos a la salida a Bolsa de Bankia.

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

Fue una de las señales del nuevo rumbo que pretendía el equipo de José Ignacio Goirigolzarri en su aterrizaje en Bankia. Romper con el pasado y todas sus sospechas. Por ello, se decidió el cambio de auditor. Ernst&Young por Deloitte. La medida se adoptó en mayo de 2013. Apenas un año después, Goirigolzarri vuelve a confiar en Deloitte pese a que la firma ha sido sancionada por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del ministerio de Economía, con 12 millones de euros por su actuación previa en la salida a Bolsa de Bankia en 2011.

La auditora ha sido contratada por Bankia para auditar los fondos de pensiones de la entidad, según confirman fuentes de la entidad. En algunos de ellos, incluso se decidió no prolongar el contrato con Ernst&Young, que expiró en las últimas semanas. El nombramiento ha sido ratificado por la comisión de control de cada fondo en las que está presente tanto Bankia como los representantes de los inversores. La entidad justifica el nombramiento en que "ha sido la mejor oferta".

Bankia decidió cambiar de auditor en mayo de 2013. Nombró a Ernst&Young como firma de auditoría de cuentas de la sociedad y del grupo consolidado para los ejercicios 2013, 2014 y 2015. Los fondos de pensiones de Bankia no consolidan en las cuentas de la entidad nacionalizada. La entidad razonó esta decisión, en un comunicado, para cumplir con las recomendaciones realizadas por las autoridades españolas e internacionales de rotación de firmas de auditoría en las empresas.

Sin embargo, el verdadero ánimo de los nuevos gestores de Bankia era que Deloitte desapareciese de la órbita de la entidad una vez que la reformulación de sus cuentas de 2011 destaparon unas millonarias pérdidas de 2.979 millones que desembocaron en la nacionalización del grupo. Estas cuentas no contaban con salvedad alguna por parte de la auditora. Poco más de un año después, Bankia concreta el perdón con estos contratos a una auditora a la que señaló duramente en los juzgados.

De hecho, Bankia defendió ante la Audiencia Nacional que Deloitte nunca advirtió de problemas de viabilidad en la entidad y que en marzo de 2012 dispuso de las cuentas firmadas y formuladas para realizar su informe de auditoría. Así lo confirmó el representante legal de Bankia y su matriz, el Banco Financieros y de Ahorros (BFA), Antonio Zafra, en su declaración, de febrero de 2013, ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

Bankia justifica la contratación de Deloitte, a quien acusó duramente en 2013 ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andre, en que "es la mejor oferta" de todas las presentadas

Además, Zafra aseguró que Deloitte no cumplió con la obligación de emitir su informe de auditoría a las cuentas del equipo de Rodrigo Rato antes del 30 de abril, un deber estipulado en el contrato que tiene con la entidad y por el que se embolsaba 5,9 millones de euros.

Por eso sorprende que Bankia vuelva a confiar en una firma tan señalada, y sancionada, por su actuación en el pasado de la entidad. Pese a ello, la entidad nacionalizada no tiene ningún tipo de limitación para trabajar con esta auditora. Deloitte ha sido castigada por el ICAC con 12 millones de euros por los trabajos que realizó para ese banco antes de su salida a Bolsa.

En concreto, el ICAC culpa a Deloitte de una infracción muy grave y otras dos graves que vulneran la Ley de Auditoría de Cuentas por no actuar con independencia ya que además de ser auditor realizó otros trabajos para Bankia. Entre estos está una ayuda a la segregación de activos de la matriz, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) respecto a su filial Bankia. También le multa por no seguir las normas técnicas de auditoría, es decir, no realizar correctamente algunos trabajos. El ICAC no cuestiona la validez de las cuentas de Bankia ni el informe de auditoría. Tampoco se plantea retirar la licencia a Deloitte para seguir auditando en España.

El equipo de control del ICAC ha detectado que Deloitte ignoró errores en el 70% de los riesgos crediticios de Bankia, y que la firma de auditoría no actuó de igual manera en el análisis de créditos de Bancaja y de Caja Madrid, las dos mayores entidades que formaron Bankia. La tarea para determinar y verificar la exposición y los distintos parámetros por parte de un auditor es poner en marcha un muestreo de toda la cartera ante la imposibilidad de comprobar uno a uno cada una de las distintas partidas. La muestra de Deloitte para la salida a bolsa de Bankia alcanzaría un máximo de un 2,49 por ciento del riesgo de insolvencia de Bancaja y un 6,84 por ciento de Caja Madrid, según los cálculos del ICAC, que reprocha a la compañía liderada por Francisco Celma que "no consta el alcance y la representatividad de la selección respecto a la totalidad de la base".

Además, el supervisor no comprende por qué Deloitte excluyó del muestreo de la auditoría los riesgos de las otras cinco entidades del grupo financiero al considerar que su peso era mínimo en el balance.

El ICAC ya sancionó a Deloitte por el asunto Gescartera en 2008. Ese año el Tribunal Supremo confirmó las dos multas por un importe total de 1,32 millones de euros que el ICAC impuso a Deloitte por los fallos en las auditorías de la agencia de valores Gescartera, las sanciones más elevadas con las que se ha castigado a una auditora de España hasta la fecha.

En sus dos sentencias, la Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS validó la actuación del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), que sancionó a Deloitte por "falta de realización del trabajo de auditoría necesario", interpretando una norma en contra de la auditora. En concreto, el ICAC consideró que Deloitte había infringido el artículo 83.2 de un Real Decreto de 1990 sobre Instituciones de Inversión Colectiva por no haber verificado los patrimonios de Gescartera.


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