Economía

El Gobierno subió el gasto total de las Administraciones en 1.027 millones y lo deja en el 44,4% del PIB

Medio centenar de subidas tributarias, el alza del IBI y 80 impuestos autonómicos han servido de algo. El déficit de 2013 se corrige levemente gracias a que los ingresos aumentan en 6.000 millones y se sitúan en el 37,76% del PIB. Pero la mejora de la recaudación que pregona Montoro encierra truco…

Los desembolsos sin ayudas a la banca del conjunto de las Administraciones se elevaron durante 2013 en 1.027 millones hasta los 454.005 millones, el 44,4 por ciento del PIB. Tres partidas siguen creciendo sin remedio. De un lado, los intereses de la deuda, que tocaron los 35.000 millones. De otro, los servicios de desempleo, con un coste que también rondó los 35.000 millones. Y tercero, la Seguridad Social, cuyo desfase por las pensiones rozó los 12.000 millones incluso después de haber encarecido las cotizaciones y haber destinado unos 6.500 millones para reforzarlas.

Pese a haberlo recortado sustancialmente durante 2012, el capítulo de remuneraciones de personal ha vuelto a repuntar en 900 millones en 2013 al haber recuperado la paga extra. Y las subvenciones se han quedado igual que el año anterior. Sólo la rúbrica de inversión y la de consumo público de bienes y servicios han descendido en unos 2.000 millones cada una.

Y ante este panorama por el lado del gasto, ¿cómo se salvaron entonces las cuentas de 2013? Pues porque los ingresos según la contabilidad nacional han engordado en 6.000 millones de euros hasta situarse en el 37,76 por ciento del PIB.

Medio centenar de subidas tributarias, las fuertes alzas del IBI y la proliferación de unos 80 impuestos autonómicos al final han servido de algo. A pesar de que los ingresos recogidos en la Agencia tributaria han cerrado el ejercicio prácticamente planos, éste no ha sido el caso de la recaudación reflejada en la contabilidad nacional.

¿Y cómo se explica esto? Semejante diferencia del entorno de los 6.000 millones obedece a un desajuste de las devoluciones tributarias: con tal de cuadrar las cuentas en 2012, Hacienda recurrió a la artimaña de retrasar unos 6.000 millones de devoluciones a 2013. Sin embargo, esos fondos desplazados a 2013 impedían que se pudiese cumplir con la meta de déficit. De modo que mediante un simple apunte contable se tuvieron que trasladar de vuelta a 2012, lo cual explica a su vez la discrepancia entre la caja de la Agencia Tributaria y la contabilidad nacional.

Montoro presume de lograr más recaudación en enero y febrero. Pero esas cifras están adulteradas al compararse con un periodo de altísimas devoluciones y brutal caída del PIB

Es decir, en realidad sí que se ha conseguido recaudar más con las alzas impositivas una vez se sustraen los 6.000 millones de devoluciones con los que se hicieron la trampa de 2012.

De hecho, durante la rueda de prensa de ayer Montoro se jactó de una recuperación de los ingresos espectacular en enero y febrero de este año. Sólo que tamaño aumento de la recaudación también encierra truco. Y por supuesto tiene otra vez que ver con los dichosos 6.000 millones de devoluciones. El ministro comparó los datos de caja del 2014 con los del ejercicio pasado, y como ya sabemos en la caja de los dos primeros meses del 2013 se hizo un agujero de 6.000 millones. Así que ahora no es de extrañar que los ingresos repunten con fuerza. Simplemente se están comparando con un momento en el que el PIB se desplomaba y se tuvo que devolver mucho más y por lo tanto se percibieron menos ingresos.  

Sin ese efecto, la recuperación de la recaudación tributaria puede no ser tan fuerte como al Gobierno le gustaría. La inflación es muy baja y por consiguiente se antoja poco probable que al cierre del ejercicio los ingresos se disparen tanto como el 7,5 por ciento que pregona Montoro. 

El desplome del déficit en el último trimestre ha sido espectular y algunos analistas apuntan que puede deberse al trasvase de gastos al siguiente ejercicio

Por otra parte, la caída del déficit en el último trimestre del 2013 también ha sido harto espectacular. El desfase presupuestario en los últimos tres meses del 2012 alcanzó los 26.000 millones de euros después de haber suprimido la paga extra e ingresado la amnistía fiscal. Sin estas dos últimas medidas, el déficit habría ascendido a los 31.000 millones. Pues bien, en el último trimestre del 2013 el agujero se contrajo hasta los 20.000 millones sin ninguna medida que lo justifique, razón por la cual algunos analistas insinúan que se ha desplazado gasto hacia el 2014, tal y como sugieren los datos de endeudamiento del inicio de año, que han retomado la escalada.

Sin embargo, este efecto no se aprecia por el momento en las cuentas públicas. Y Hacienda sostiene que los gastos se desestacionalizaron durante el 2013, distribuyéndolos más homogéneamente a lo largo del año. Si esta misma metodología se aplica también durante 2014, entonces sólo se podrá comprobar si se embalsó gasto según avanza el vigente curso presupuestario.


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