Economía

El Gobierno, abocado a otro sprint final para poder cumplir con el objetivo de déficit en 2014

A pesar de la mejora de los ingresos, el déficit público no va tan bien como hace ver el Ejecutivo. Si bien es factible que se acerque al objetivo de cierre del año, Hacienda tendrá que hacer un esfuerzo bastante importante de aquí al final del ejercicio.

Cristobal Montoro
Cristobal Montoro Gtres

A pesar de la mejora de los ingresos, el déficit público no va tan bien como hace ver el Gobierno. Si bien es factible que se acerque al objetivo de cierre del año, Hacienda tendrá que hacer un sprint final para conseguir que las cuentas públicas cuadren en 2014.

El Ejecutivo vende como una buena noticia que el déficit del Estado central se reduzca un 9 por ciento hasta septiembre, desde el 3,47 por ciento registrado en el mismo periodo de 2013 hasta el 3,11 por ciento de la actualidad.

Sin embargo, estos datos no se antojan tan buenos si se comparan con la evolución que en verdad deberían llevar. El déficit de la Administración central debería rebajarse desde el 4,22 anotado en el conjunto de 2013 hasta el 3,5 por ciento que se ha fijado como objetivo el Gobierno para finales de 2014. Estos 0,72 puntos que hay que bajar en el ejercicio representan un recorte del déficit del 17 por ciento, bastante por encima del 9 por ciento rebajado en los nueve primeros meses del año y que Hacienda difunde como si fuese un éxito.

Y otro tanto ocurre con el déficit del conjunto de las Administraciones Públicas. Sin tener en cuenta las ayudas a la banca, éste disminuye a un ritmo del 6,7 por ciento con las cifras disponibles hasta agosto, del 4,64 al 4,26 por ciento. Sin embargo, debería estar descendiendo a tasas del 13 por ciento si estuviese en línea con el cumplimiento del objetivo.

Dicho esto, estos números no incluyen el superávit que se espera obtener en las entidades locales, que ayudará a compensar el déficit pero que en las cifras del primer semestre ha empeorado. Otro factor decisivo pueden ser los pagos fraccionados que se ingresen de las grandes empresas, cuyos beneficios han repuntado y por lo tanto reportarán más recaudación.

Pese al avance del gasto en pensiones, la Seguridad Social cuenta con un cierto margen gracias a los menores gastos en prestaciones de paro y los mayores ingresos que reportará el cobro de las cotizaciones en especie.

Las desviaciones de las CCAA

Pero incluso así, las cuentas públicas han de soportar la pesada carga de unas Comunidades inmersas en plena carrera electoral y que en los ocho primeros meses del año ya han aumentado el déficit en un 32 por ciento cuando deberían haberlo aminorado. Por ponerlo en cifras, deberían recortar el desfase presupuestario en unos 5.000 millones en el conjunto del año, pero en cambio lo han elevado en más de 2.500 millones en tan sólo ocho meses. En parte porque mantienen la educación y la sanidad, dos rúbricas más difíciles de ajustar.

Y en parte porque sus ingresos se recuperan más tarde debido a que se liquidan dos años después con Hacienda y a que sus impuestos propios dependen mucho de un mercado inmobiliario aún convaleciente.

Los desembolsos del total de las CCAA han engordado un 1,8 por ciento al tiempo que sus ingresos pierden un 0,8 por ciento. Incluso si los ingresos inmobiliarios ya suben un 7 por ciento, la recaudación se lastra debido a la eliminación del céntimo sanitario autonómico y el descenso en Patrimonio por la liquidación extraordinaria de 2013.  

A cuatro meses del cierre de las cuentas, autonomías de un tamaño considerable como Cataluña, Andalucía y Valencia ya han apurado toda su capacidad presupuestaria y sobrepasan el límite fijado del 1 por ciento de déficit al arrojar un 1,30, un 1,32 y un 1,02 por ciento respectivamente. Entre las tres ya acumulan 1.300 millones de euros de déficit más que el año pasado a las mismas alturas del ejercicio. Extremadura, Murcia, Castilla-La Mancha y Navarra son las otras incumplidoras con un 2,22, un 1,59, un 1,42 y un 1,43 por ciento respectivamente.

En cuanto a los gastos del Estado central, los desembolsos suben un 1,2 por ciento, impulsados por las prestaciones sociales, los intereses de la deuda, la preparación de elecciones y la financiación del déficit eléctrico. Por el lado de los ingresos, la suma de los tributos impositivos y las cotizaciones sociales se incrementa un 3 por ciento y marcha por debajo de lo previsto. Así las cosas, para compensar la desviación de las Comunidades, la Administración central tendrá que hacer un esfuerzo significativo de aquí al cierre del ejercicio. Por el momento, Hacienda sólo ha logrado que el déficit del conjunto de las AAPP mengüe en unos 3.300 millones de los 8.000 que tendría que descender.


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