Economía

Montoro salva las cuentas públicas llevando a máximos históricos la recaudación por IRPF e IVA

La excusa de Rajoy siempre ha sido la misma: "Mire usted, es que la recaudación había caído unos 70.000 millones de euros". Pues bien, Montoro ha conseguido recuperar unos 30.000 millones. A fuerza de alzas fiscales y empujado por la recuperación, el Gobierno ha logrado que los ingresos por IRPF e IVA alcancen cifras récord.  

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Senado.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Senado. EFE

La excusa de MarianoRajoy siempre ha sido la misma: "Mire usted, es que la recaudación había caído unos 70.000 millones de euros". Pues bien, ya sólo son 40.000 millones. Montoro se las ha arreglado para detener una parte de esa sangría y recuperar unos 30.000 millones de euros. A fuerza de alzas fiscales y empujado por la recuperación, el Gobierno ha logrado que los ingresos por IRPF e IVA superen sus máximos históricos a pesar de haber padecido seis años de crisis que han erosionado sustancialmente las bases imponibles.

De acuerdo con los datos de la Agencia Tributaria, la recaudación por IRPF ha alcanzado al cierre de 2014 los 72.662 millones de euros, apenas 48 millones de euros más que el récord obtenido por este tributo allá por el ejercicio 2007, todavía en plena efervescencia de la burbuja inmobiliaria.

Tal y como avanzó Vozpópuli, los ingresos por IVA se han situado en los 56.174 millones de euros, unos 323 millones de euros más que los embolsados en el año 2007, el pico de esos tiempos de vino y rosas en los que el crédito llegó a crecer a tasas de un 25 por ciento anual.

Y semejantes guarismos se han conseguido a pesar de una inflación en territorio negativo y de contar con bastantes menos ciudadanos tributando, lo que ha llevado los tipos efectivos de estos impuestos a niveles desconocidos. Si lo normal en España era que un contribuyente abonase un 11 por ciento de tipo efectivo por IVA, ahora el tipo efectivo ronda el 15 por ciento. En el caso del IRPF, el tipo efectivo solía oscilar entre el 14 y el 15 por ciento. Pero Montoro lo ha elevado hasta cerca del 17 por ciento. Es decir, los de siempre pagan todavía más fruto de las alzas de los tipos del IVA y de los recargos del IRPF. Y ni por ésas ha conseguido el Ejecutivo rebajar el déficit público a unos niveles considerados sostenibles. Al cierre de 2014, éste sigue anclado en el 5,7 por ciento del PIB, unas cotas que en la actualidad no presenta ni siquiera Grecia.

Durante el ejercicio 2014, la recaudación del IVA se ha disparado un espectacular 8,2 por ciento respecto al año anterior, prácticamente el doble de lo que ha crecido el consumo. Un fenómeno que sólo se explica por la afloración de la economía sumergida y por el efecto de unas subidas de tipos que recaban mucho más ahora que hay crecimiento. Aun así, esos 56.174 millones de euros recaudados se quedan 42 millones de euros por debajo de lo previsto por Hacienda.

La rúbrica del IRPF también arroja unas cifras bastante positivas al incrementar su recaudación un 3,9 por ciento. Y los Impuestos Especiales aguantan en los 19.104 millones de euros, muy cerca del máximo histórico de 19.806 millones de euros registrado en 2010.

En cambio, la caja que no se recupera es la del Impuesto de Sociedades, que desciende un 6,6 por ciento y se sitúa en los 18.731 millones de euros. Como consecuencia de las pérdidas sufridas durante la crisis, las empresas han generado importantes activos fiscales que ahora usan para desgravarse beneficios. Por más que Montoro haya cerrado numerosas lagunas que las sociedades aprovechaban para pagar menos impuestos, las empresas no abonan ni de lejos los 44.823 millones que llegaron a desembolsar en 2007. Máxime en un entorno deflacionario que se come sus beneficios.

Así las cosas, todavía se necesitan unos 40.000 millones de euros para recobrar en el conjunto de la Administración los niveles de ingresos registrados antes del estallido de la burbuja. Y lo que falta básicamente se puede achacar a tres factores: los 20.000 millones que se han perdido de Sociedades, los 8.000 millones evaporados de cotizaciones sociales y los 10.000 millones que difícilmente volverán de los impuestos autonómicos que exprimían el ladrillo. Lo cual explica que la presión fiscal tan sólo haya repuntado hasta el 37,8 por ciento del PIB, aún lejos del 40,9 anotado en 2007.


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