Economía

El Gobierno tomará medidas para aumentar los ingresos en 51.000 millones entre 2012 y 2015, casi la mitad del ajuste total

El esfuerzo en cuatro años sumará los 108.000 millones entre ingresos y gastos, casi el equivalente a todo lo que se desembolsa en pensiones o en personal público. El sacrificio que hay que hacer para cumplir con las metas de déficit en 2013 asciende a los 37.000 millones, sólo 6.000 millones menos que en 2012. Sin embargo, el Ejecutivo todavía necesita conseguir 9.000 millones extra de recaudación en los últimos seis meses para que le salgan las cuentas y alcance el objetivo comprometido con Bruselas.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (d) y el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta (i).
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (d) y el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta (i). Efe

El ajuste se está haciendo a golpe de tijeretazos. Pero también a fuerza de más y más alzas de impuestos, por mucho que Montoro insista en lo contrario. Según las cifras remitidas a Bruselas en el ‘Informe sobre la acción efectiva adoptada por España’, el Ejecutivo habrá aprobado entre 2012 y 2015 alzas de ingresos por valor de 51.000 millones, el 47 por ciento de todo el ajuste emprendido.

En total, entre ingresos y recortes el Ejecutivo habrá adoptado en esos cuatro años un conjunto de medidas cuantificado en los 108.000 millones, una cantidad astronómica que representa el 10 por ciento del PIB y que prácticamente equivale a todo lo que se pueda desembolsar en un solo año en pensiones o en personal público, las dos mayores partidas de la Administración.

Entre 2012 y 2013, el Gobierno ha puesto en marcha medidas valoradas en el entorno de los 80.000 millones, de las cuales unos 40.000 corresponden a recortes y otros 40.000 a ingresos. Sin embargo, estas iniciativas para atajar el déficit no funcionan, porque al mismo tiempo que Montoro pasa el platillo y aplica la tijera hay una serie de partidas que se disparan sin freno. De poco han servido las subidas de IRPF, IVA, Sociedades e IBI. O los tajos a la Sanidad, la Educación o el empleo público. Al final, las alzas del gasto en las pensiones, las prestaciones por desempleo, los intereses de la deuda y el déficit eléctrico se comen cualquier sacrificio y han disparado el gasto hasta el 47,3 por ciento del PIB entre junio de 2012 y junio de 2013, una cota jamás alcanzada y superior incluso al gasto público desembolsado en Alemania.

Un 2013 todavía complicado

Basta con echar un rápido vistazo a las cifras para darse cuenta de que el empeño de 2013 resultará casi tan ingente como el acometido en 2012. Aunque el Gobierno vendió que este año sería más fácil lograr el 6,5 por ciento comprometido con la UE, el sacrificio que hay que llevar a cabo para cumplir con las metas de déficit en 2013 asciende a los 37.000 millones, sólo 6.000 millones menos que en 2012.

El Ejecutivo necesita conseguir 9.000 millones extra de recaudación en los últimos seis meses

Y la cosa se pone peor al examinar detenidamente los ingresos. Pese a las subidas tributarias, la recaudación de 2013 se está desmoronando sobre las previsiones de Hacienda. Según el documento enviado a Bruselas, el Gobierno espera embolsarse unos 114.000 millones de euros por impuestos sobre la producción e importaciones, un 11,2 por ciento del PIB, unos guarismos nunca alcanzados desde que comenzó la crisis. Sin embargo, entre junio de 2012 y junio de 2013 sólo han conseguido dejar esta cifra de recaudación en el 10,3 por ciento del PIB, unos 105.000 millones. Es decir, faltan unos 9.000 millones que hay que recaudar de más en sólo seis meses para poder obtener el 6,5 por ciento de déficit.

La foto del cierre de 2013 presentada en Bruselas no se antoja plausible. A menos que se articulen más medidas o se trampeen los números, no parece que la meta de déficit se vaya a conquistar tan fácilmente. De modo que el primer problema de estos planes estriba en que si no se van a cumplir este año, ¿cómo se van a hacer realidad en los siguientes?

Pese a que las perspectivas de la actividad se vislumbran raquíticas, se fía todo a un crecimiento más vigoroso, cifrado en el 0,7 por ciento en 2014, el 1,2 en 2015 y el 1,7 en 2016. Y de ahí se deduce el otro serio inconveniente respecto del diseño de esta senda de consolidación fiscal: establece unos ajustes decrecientes para 2014 y 2015, con la esperanza de que esta aventurada recuperación recomponga por sí sola las cuentas de las Administraciones. Sin embargo, lastrados por la deuda pública y privada, ningún experto asegura unos crecimientos tan robustos y, por lo tanto, se antoja difícil que sólo con estos ajustes decrecientes se empiece a bajar el endeudamiento público, tal y como se recoge para 2016, año en el que se prevé que éste se reducirá desde el 101,13 hasta el 101,09 por ciento del PIB. 

El cuadro de los principales cambios normativos refleja que se ahorrarán unos 5.150 millones por la reducción del empleo público entre 2012 y 2015; unos 3.000 millones entre 2012 y 2013 por los recortes a las prestaciones de desempleo que incluyen el endurecimiento del acceso a los subsidios y la rebaja de la cuantía; unos 1.400 millones por el tajo al gasto en dependencia y unos 2.300 millones por la reforma de la revalorización de las pensiones.

Además, las Comunidades Autónomas tendrán que adelgazar sus desembolsos en 19.500 millones desde 2012 a 2015 y en unos 10.200 millones si se contempla el periodo entre 2013 y 2015. Y todo ello sin contar con la restructuración del empleo público. Por el lado de los ingresos exclusivamente autonómicos, las CCAA tendrán que recabar unos 11.600 millones, bien sea con impuestos o con enajenaciones de activos. De hecho, el documento explica que las autonomías aún tienen margen para subir más los tributos y que pueden conseguir unos 2.000 millones más al año en 2014 y 2015.

En total, las comunidades tendrán que apretarse el cinturón en unos 18.000 millones entre 2013 y 2015 para ceñirse a sus compromisos de déficit. Y en cuanto a los municipios, éstos han de recortar de 2013 a 2015 unos 8.000 millones e ingresar unos 1.500 millones.

IRPF y cotizaciones

Del lado de los ingresos, el Gobierno no aclara qué sucederá con el recargo transitorio del IRPF. Pero el texto sí se expresa meridianamente claro: “En el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, también se dota de continuidad al gravamen complementario a la cuota íntegra estatal que se estableció inicialmente para los periodos impositivos 2012 y 2013. El impacto diferencial de esta medida supone evitar el impacto negativo que ocurriría en caso de expirar en 2014”. O sea, que tal y como se ve en la tabla adjunta no se anota un impacto negativo en 2015 por su eliminación y, por lo tanto, no se suprime tampoco en ese año pese a tratarse del horizonte electoral del Ejecutivo.

Todo apunta a que el Gobierno mantendrá el recargo del IRPF también en 2015     

Pero esta no es la única modificación pensada para aumentar los ingresos. Entre 2013, y 2015, el Gobierno planea adoptar alzas de las cotizaciones por valor de 2.600 millones. En conclusión, por mucho que el Ejecutivo nos machaque con que ya se ve la luz, todavía nos encontramos a medio camino del ajuste. 


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