La decisión definitiva se conocerá el próximo lunes 22

El Gobierno negocia con Bruselas que las ayudas a los bancos no obliguen a España a nuevos ajustes

El Gobierno sigue pagando facturas pendientes de la etapa socialista y algunas propias. El susto proviene de las ayudas concedidas en su día a varias entidades financieras, que ahora Bruselas obliga a que se computen como déficit. Hay conversaciones para que este lastre no obligue a España a encarar ajustes extraordinarios como consecuencia de la desviación de cinco décimas en 2011 y de un punto largo en 2012.

La herencia de 2011, con Elena Salgado todavía en la Vicepresidencia del Gobierno, procede de la inyección que el Fondo de Garantía de Depósitos introdujo en la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Novacaixagalicia, Catalunya Caixa y Unimm. Eurostat, la Oficina de Estadística que funciona como organismo independiente de la Comisión Europea, se decanta porque el traspaso de más de 5.000 millones de euros para salvar estas entidades compute como déficit, lo que obligaría al Gobierno a reconocer que 2011 no cerró en el 8,9% del PIB, porcentaje al que se llegó después de cinco revisiones, sino en el 9,4%, cifra que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya ha dado como oficial. La sentencia final de Bruselas la conoceremos el próximo lunes 22.

La Oficina de Estadística dirá su última palabra sobre la forma en que computan las ayudas a la Banca el día 22

La negociación entre el Gobierno y Bruselas no se centra ahora en si estas ayudas a la Banca engrosan o no las cifras de déficit, sino en evitar que esta nueva desviación obligue a España a encarar nuevos ajustes extraordinarios. Hacienda tiene las cosas claras: estas inyecciones de fondos fueron operaciones financieras ‘one off’, puntuales, no achacables a la política económica del Gobierno en sí sino a la necesidad que hubo de evitar la quiebra de algunas entidades financieras. Sin embargo, en la generosa rueda de prensa que el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ofreció ayer en Madrid junto al ministro Luis de Guindos, evitó aclarar si estas operaciones financieras de ayuda a los bancos caerán dentro del mismo cajón que el expediente abierto a España por déficit excesivo, en cuyo caso el Gobierno de Mariano Rajoy sí tendría que afrontar ajustes extraordinarios heredados de 2011, por importe de 5.000 millones, como de 2012, por un volumen de casi 11.600. En total, un salvavidas que superó los 16.000 millones de euros cuya factura puede tener que pagar ahora España.

El déficit final de 2011 se desvió cinco décimas, hasta el 9,4% del PIB, y el de 2012 lo hará, como mínimo, en un punto, hasta el 7,4%

En este último ejercicio, las ayudas a la Banca se centraron en Bankia y el Banco de Valencia, transferencia de recursos públicos que llevarían el déficit previsto del 6,3% al 7,4%.

 El contencioso, en el que Bruselas parece decantarse, de momento, a favor de las tesis del Gobierno español, surge en el peor momento, justo cuando los mercados analizan con lupa la credibilidad de los Presupuestos de 2013 que acaban de entrar en el Congreso y expresan sus reservas hacia el cumplimiento de los objetivos de déficit para este año. Mientras se resuelve la incógnita, la doctrina de Hacienda está clara, una cosa es el déficit estructural, en cuya reducción España ha hecho un esfuerzo considerable en el actual ejercicio, y otra muy distinta el dinero invertido en salvar a los bancos. La respuesta definitiva la veremos en tres semanas.


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