Economía

Un interrogatorio de 20 horas que no salva a Bankia del peligro de devolver 3.000 millones

Las decenas de preguntas que han respondido los peritos del Banco de España Víctor Sánchez y Antonio Busquets dejan un poso sin contradicciones de peso, apenas un error reconocido y un naufragio en la estrategia de quienes pretendieron demostrar que las cuentas de Bankia en la salida a Bolsa no estaban falseadas. El equipo de Goirigolzarri prepara ahora un contrainforme para rebatir las conclusiones de los peritos.

Víctor Sánchez (izda.) y Antonio Busquets, tras una de las declaraciones de esta semana en la Audiencia Nacional.
Víctor Sánchez (izda.) y Antonio Busquets, tras una de las declaraciones de esta semana en la Audiencia Nacional. EFE

Dos peritos (Víctor Sánchez y Antonio Busquets) frente a casi 50 abogados, el fiscal Alejandro Luzón  y el juez Fernando Andreu. Algo más de 20 horas de interrogatorio. Cuatro jornadas maratonianas de declaraciones en la Audiencia Nacional. Las decenas de preguntas dejan un poso sin contradicciones de peso, precisamente el gran objetivo del FROB, entre los dos técnicos del Banco de España. Apenas un error reconocido, relativo a la remuneración de los antiguos consejeros de BFA, matriz de Bankia, entre sus más de 400 páginas. Varios matices técnicos, englobados en dos discrepancias de la reformulación de las cuentas efectuadas por el nuevo equipo gestor, que José Ignacio Goirigolzarri rebatirá en los contrainformes que ya prepara la entidad. Y una frase repetida hasta la saciedad por los peritos: “Los problemas financieros de la entidad son anteriores a la reformulación de cuentas de 2012. Se arrastraban desde 2010 y antes”.

Una tesis extensamente refrendada en sus informes y argumentada en sus testimonios ante el juez Andreu incluso con declaraciones del propio Goirigolzarri o Francisco Verdú, consejero delegado de Bankia en la época de Rodrigo Rato. Para ello, esgrimieron las actas de un consejo de la entidad, del 27 de junio de 2012, en el que el nuevo presidente aseguraba que “se había producido una importante destrucción de valor por cosas alejadas en el tiempo”. En cuanto a Verdú, tomaron la declaración que realizó el ex ejecutivo de Banca March en su declaración en la Audencia Nacional. En su interrogatorio, Verdú reconoció que “el agujero de Bankia se ha generado en los últimos 12 años”.

Busquets y Sánchez insistieron en que las cuentas de Rodrigo Rato, que arrojaban unos beneficios de 309 millones en 2011, "no eran correctas". Además, reiteraron que la reformulación efectuada por José Ignacio Goirigolzarri, que detectó unas pérdidas de 2.979 millones, no se fundamentó por un cambio en las estimaciones de riesgo de participadas o carteras de crédito, sino que se debió a los "errores contables de los anteriores gestores". En este sentido, Busquets explicó que se pudo realizar una rápida reformulación de las cuentas porque quien lo aprobó (Goirigolzarri ya era presidente pero el consejo que lo aceptó era el de la época Rato) "conocían la verdadera situación". "Era el mismo equipo gestor y conocían dónde estaban los ajustes". 

Ambos peritos reconocieron que BFA estaba en una situación de quiebra por el precio al que quedó fijado la acción de Bankia en su salida a Bolsa. Los peritos defendieron que los 3,75 euros por título, que suponía un descuento sobre el valor contable del 74%, hubieran creado un 'agujero' inmediato en los estados financieros de BFA de haberse reconocido. 

"De haber sido así", explicaron los peritos ante el juez Andreu, "la matriz de Bankia hubiera entrado en causa de disolución". Esta situación habría dificultado la viabilidad del banco cotizado, pese a que éste contaba con cortafuegos frente a su matriz. Si se hubiera reconocido esta pérdida, la primera consecuencia habría sido la ruptura de la unidad fiscal del grupo por lo que se hubiera dañado la recuperabilidad de los activos fiscales de BFA-Bankia, que ascendían a cerca de 3.000 millones. 

De cuánto hayan calado estos argumentos en el juez Andreu, que pretenden demostrar que el agujero que encontró Goirigolzarri estaba escondido en las cuentas presentadas para la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011, dependerá la resolución al verdadero ‘quid’ de toda esta semana. ¿Tendrá Bankia que devolver los 3.092 millones captados en su OPV a los pequeños y grandes inversores por presentar unos estados contables falseados en su folleto?

El Fondo de Resolución Ordenada Bancaria (FROB) quiere evitarlo a toda cosa. Consciente, sin duda, de que el dinero que tuviera que devolver Bankia restará en la cifra que el Estado logre recuperar de los 23.000 millones en ayudas públicas concedidas a la entidad. Por ello, el fondo de rescate se lanzó a una campaña mediática para desprestigiar a los peritos. Argumentó contradicciones, entre el informe de Sánchez y Busquets, para que salieran en los papeles. Su estrategia falló, sin embargo, en el terreno de juego. En la sala. Allí, el abogado del FROB naufragó en su intento de desprestigiar los informes y salvar la responsabilidad de los imputados (Rato es uno de ellos) achacando el agujero de Bankia en 2012 al empeoramiento de la economía.

El tono de las preguntas del letrado del FROB no gustó al juez Andreu, que llegó incluso a recriminárselo. Formuló pocas preguntas sobre las supuestas contradicciones entre los peritos aireadas días atrás en los medios. Incluso salió mal parado sobre uno de sus grandes argumentos, la existencia de provisión genérica (una especie de reservas para afrontar posibles problemas) en BFA-Bankia que hubiera soportado la morosidad. El fondo de rescate pretendía demostrar que si los peritos hubieran considerado estas reservas, Bankia hubiera podido hacer todos los ajustes propuestos sin llegar a tener pérdidas en 2010 y junio de 2011, como sostenían los técnicos del Banco de España. Los peritos fueron rotundos sobre esta cuestión. Tanto Busquets como Sánchez reiteraron que no se podía computar la genérica por un gran motivo: la bolsa carecía de fondos porque ya se había utilizado.

Tanto el FROB como el abogado de BFA, Rafael García, del despacho Uría Menéndez, lograron que los peritos reconociesen que habían realizado sus informes con los papeles de trabajo de Deloitte, que no contienen la información suficiente, a su juicio, para realizar una aseveración tan rotunda sobre los estados contables del grupo. Una pequeña batalla ganada, no sin castigo ante la queja de los peritos de que Bankia no les había proporcionado toda la información. “El magistrado llegó a asegurar, según una fuente presente en los interrogatorios, que "Bankia está imputada y puede colaborar o no. Y en este caso no ha colaborado".

La entidad, sin embargo, niega la mayor. "Los peritos recibieron toda la información que solicitaron, que fue ingente", aseguran fuentes de Bankia. "El único punto que no se pudo contestar", continúan, "es el que solicitaron al grupo que señalasen en el inventario las debilidades que motivaron la reclasificación de cada riesgo y/o incremento de provisión".

Los dos peritos solicitaron al grupo BFA-Bankia, el pasado 6 de marzo de 2014, un listado de 32 páginas en el que se recababa información de todo tipo de operaciones crediticias, contratos con proveedores y situación de participadas.

Esta será parte de la información que aportará, en las próximas semanas, Bankia en sus contrainformee encargado al inspector del Banco de España Rubén Manso y al catedrático de Economía Financiera y Contabilidad Leandro Cañibano. Con estos documentos, Bankia quiere demostrar que no existieron errores en la reformulación de las cuentas de 2011 efectuadas por Goirigolzarri, sobre quien pesa la posibilidad de acabar imputado. El juez Andreu ha querido esperar a escuchar a los peritos para tomar una decisión al respecto, ante la petición de una acusación. Fuentes jurídicas explican que parece poco probable que Goirigolzarri acabe finalmente imputado.


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