Economía

EE UU concedió a España el alivio que Alemania le niega sistemáticamente

Duró poco, pero España pudo rebajar su tipo a 10 años por debajo del 6,50% gracias al anuncio de la operación de compra de bonos de la Fed, algo que Alemania se resiste a que se implemente en la Eurozona. Sólo con el ahorro de ese día, España podría haber pagado el mantenimiento de las carreteras. 

El mercado español de deuda obtuvo ayer un deseado respiro, que llevó la rentabilidad de referencia al 6,45% en los mejores momentos de la sesión gracias a algo tan simple como el anuncio por parte de la Reserva Federal de una nueva fase de la Operación Twist de recompra de bonos, que esta vez ni siquiera es eso, ya que el banco central se dedicará a vender activos a corto plazo, en favor de los largos.

Algo que parece que será efímero, ya que la euforia se enfrió conforme en los políticos españoles iban llegando a la cumbre del Eurogrupo y se conocían los resultados de los informes de las auditoras independientes.

Ayer, el bono a 10 años recortó su tipo de interés desde el 6,80% hasta el 6,45%, lo que reducía la prima de riesgo por debajo de los 500 puntos básicos. Aun más destacable era el hecho de que en los plazos cortos, las compras eran más acusadas, lo que dibujaba una curva de tipos algo más acusada y no tan plana como en los últimos días, cuando los cortos y los largos convergían, esbozando una situación de colapso financiero.

No sólo eso, sino que el Tesoro lograba colocar los bonos a dos y tres años con cierta facilidad. Aunque los tipos eran altos, “fueron inferiores al mercado secundario”, tal como destacaba Teresa Jimeno, del departamente de tesorería de Banif.

La experta destaca el impulso recibido por el mercado tras la noticia de EE UU: "cuando hay noticias sobre política monetaria en EE UU el mercado comienza a descontar que pasará algo en la Eurozona. Ya ocurrió en noviembre" dice, refiriéndose a la acción concertada de bancos centrales y la posterior implementación del LTRO que durante tantos meses ha tranquilizado los mercados. 

Importante para la sociedad

El asunto tiene más importancia de la que parece e influye directamente en la sociedad. España, sin duda, se ha ganado a pulso tener una rentabilidad de su deuda alta, que establece la dificultad de acceso a los mercados de financiación del país. Pero en los altos tipos que asfixian a nuestra economía hay una gran parte de prima añadida derivada del duro discurso alemán.

La canciller alemana rechaza sistemáticamente que el Banco Central Europeo (BCE) pueda facilitar de alguna manera la liquidez necesaria, amparándose en que el organismo emisor está para controlar la inflación, no para hacer política monetaria… algo cada vez más discutido.

La capacidad de apretar a los países utilizando la prima de riesgo es la gran baza alemana, medida que aplica con mayor o menor fuerza en función de las reformas que hagan los estados. Lo malo es que así debilita más de lo debido a los países, algo que se traduce en reformas draconianas e improvisadas, recortes de derechos y más paro. Esto último, a su vez, derivado del cierre del crédito que generan los altos tipos de la deuda y de la falta de confianza que todo esto genera.

Se acaba de cumplir ahora un año desde que el presidente de BBVA, Francisco González, dijera que por cada 100 puntos básicos que se encarecía la deuda, a España le subían los costes de financiación en 12.000 millones de euros. Eso es un 1,2% del PIB, pero, para que el ciudadano lo entienda, con ese dinero “se podrían financiar con creces las inversiones en infraestructuras de 8.400 millones de 2011 y la creación de 160.000 empleos”.

Precisamente, hoy revela Vozpópuli que el Gobierno se ha visto obligado a rebajar la velocidad máxima de las carreteras por la incapacidad de conservarlas en el estado preciso.

Si se utilizan los baremos de FG, la bajada desde el 7,15% hasta el 4,45% que llegó a alcanzarse ayer, permitiría ese ahorro de costes de más de 8.000 millones de euros necesarios para mantener nuestras infraestructuras. 

Al final, un simple anuncio de la Reserva Federal tuvo un efecto más balsámico que las elecciones griegas, los anuncios de rescates o las reuniones del G-20. "El mercado está esperando un gran mensaje", indica Jimeno. Las bajadas de tipos por parte del BCE previstas para el próximo mes tendrán poco efecto. "Alguien deberá comprar deuda y bajar los tipos de los países periféricos". 


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