Economía

Goldman Sachs recomienda a España bajar sueldos un 30%... y también a Francia

El banco de inversión pone el dedo en la llaga, apuntando una polémica cuestión: Europa ha vivido demasiado bien y es preciso un ajuste interno al que la sociedad se resistirá con virulencia. Ignora, además, que la Pyme española ya lo ha hecho. 

Goldman Sachs pone el dedo en la llaga sobre una cuestión que late en el fondo de muchas personas, no sólo españolas, sino de toda Europa: ¿podrá el viejo continente mantener su nivel de vida? En este sentido, se muestra crítico y considera que serán precisos fuertes ajustes internos, ya que la moneda única no permite usar la divisa para acometer devaluaciones. Grecia debería rebajar salarios en un 50%. España en un 30% y, ojo, Francia también.

Esto lo dice Huw Pill, el economista jefe para Europa de la firma, en un informe que recoge la publicación ZeroHedge, un diario on line dedicado principalmente a gestores, brokers y analistas y que, además, mantiene una línea especialmente dura con España y la Eurozona.

El economista de Goldman sostiene la necesidad de ajustar los desequilibrios internos de la Eurozon, algo que pasa por una devaluación. Resulta curioso que señale también a Francia poco menos que como el imperio del inmovilismo. La gran potencia industrial europea (es el país con más empresas en el EuroStoxx 50, por delante de Alemania) es señalada como un reducto de socialismo en medio de las economías presuntamente avanzadas.

Así, al menos reconoce que España lo tiene algo mejor que nuestros vecinos para salir adelante, ya que ha acometido algunas tímidas reformas, a pesar de que los expertos americanos de dicha publicación denuncian continuamente la falsa austeridad pregonada por los políticos locales (The myth of austerity), que no logra frenar el gasto público.

La información, que merece la pena ser leída con detenimiento, no analiza, sin embargo, el proceso de devaluación interna acometido y prácticamente completado por la empresa española.

Mérito de las pymes

Esto queda reflejado en una balanza por cuenta corriente prácticamente negativa y que en el año que viene será positiva ya. Tal como destacaba recientemente el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, este es un hito muy relevante, ya que elimina la dependencia financiera de la economía española a partir de ahora.

Este proceso ha sido realizado por empresa privada, especialmente la pyme. La consecución de superávit llega no tanto por los grandes colosos empresariales, que hace mucho tiempo que tienen gran parte de su balance (y cuenta de resultados) en el exterior: han sido las empresas medianas las que en poco tiempo han logrado salir, revirtiendo esta situación.

Un factor positivo, pero que no empaña una cuestión capital: Europa ha sido un referente en años pasados de modelo de sociedad, entre otras cosas porque el talento y los profesionales cualificados estaban aquí, o en EE UU. Pero ahora, Asia es un paradigma de productividad y no sólo a la hora de manufacturar.

Muchos países de la zona están exportando materia gris a espuertas, por lo que no sólo generan la mano de obra, sino también las clases dirigentes. Europa y, concretamente, la Eurozona, afronta el reto de ofrecer una respuesta a la altura de los tiempos futuros. El modelo de sociedad avanzada hace aguas y o consigue ofrecer más valor que los países emergentes o quedará relegada poco menos que a ser un destino turístico. Poco menos que un parque temático de museos. 


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