Economía

Valencia, Canarias, Murcia y Andalucía son las CCAA maltratadas por el sistema de financiación, no Cataluña

Un vasco consigue un 137 por ciento más de recursos del Estado que un valenciano. Algo no funciona bien en el actual esquema de financiación autonómica. 

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, saluda al consejero de Economía de Cataluña, Andreu Mas-Colell.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, saluda al consejero de Economía de Cataluña, Andreu Mas-Colell. Gtres

Valencia, Murcia, Canarias y Andalucía son las Comunidades Autónomas maltratadas por el sistema de financiación, no Cataluña. O al menos eso se desprende de las balanzas fiscales de 2012 publicadas por el Ministerio de Hacienda e ideadas por el economista Ángel de la Fuente.

Cataluña no es la Comunidad peor tratada por el sistema de financiación. A los políticos catalanes les gusta apoyarse en los saldos fiscales para poder decir que deberían recibir más dinero. Sin embargo, esos saldos fiscales tan sólo reflejan que los ciudadanos que viven en esos territorios son más ricos y, en consecuencia, tributan más. La financiación autonómica es otra cosa completamente distinta. Mediante esos fondos que distribuye territorialmente y que Hacienda cifra en los 103.000 millones en 2012, el Estado ha de garantizar que todos los individuos obtienen unos recursos suficientes para que se sufraguen los bienes y servicios garantizados por la Administración. O lo que es lo mismo, que todos los ciudadanos puedan conseguir una cobertura similar con independencia de que tengan el domicilio en una Comunidad rica o pobre.

¿Y eso cómo se calcula? Pues para ello primero hay que tener en cuenta las diferencias en competencias y homogeneizarlas como si todas las Comunidades tuvieran las mismas. Luego se trata de estimar los ingresos de cada una como si todas tuviesen los mismos impuestos, restando o sumando lo que cada ciudadano paga de más o menos en cada Autonomía, el llamado sobreesfuerzo fiscal. Y a continuación se tiene en cuenta la población. Sólo que ésta se pondera intentando valorar el coste extra que supone para dispensar los servicios factores como el envejecimiento de la población, la dispersión o la insularidad. Así, una mayor proporción de población envejecida pesa más en el cómputo porque gasta más en Sanidad. O si los ciudadanos viven lejos entre sí, entonces cuesta más atender sus necesidades. Y todo ello se plasma en lo que se conoce como población ajustada.

Una vez se tiene la población ajustada a igualdad de competencias e impuestos se puede comprobar si existen diferencias en la financiación. Tan sólo hay que asignar una escala en la que cien es la financiación media por habitante y ver si una Comunidad está por arriba o por debajo de cien. El resultado se puede apreciar en la tabla recogida en las balanzas fiscales de 2012 difundidas por Hacienda (la financiación observada es aquella que no iguala los impuestos):

De este cuadro con los guarismos de 2012 se desprende la conclusión de que Valencia presenta el peor índice de financiación de todas las Comunidades con 89,7 puntos, seguida de Murcia con 92,5, Canarias con 92,9 y Andalucía con 94,7. Ésas son las regiones peor tratadas por el sistema de financiación. En cambio, Cataluña casi roza la media al alcanzar los 99,6. Y Madrid se coloca algo por encima registrando 106,2 puntos.

Por el contrario, las Comunidades no forales mejor tratadas por el sistema son Cantabria con 121,9 puntos, La Rioja con 120,2, Extremadura con 109,2, y Castilla y León con 108,7 puntos. La brecha entre Cantabria y Valencia asciende a los 30 puntos, una distancia que se antoja demasiado significativa y que en euros per cápita se traduce en 689 euros al año. Si un valenciano percibe 1.805 euros, un cántabro se embolsa 2.494 euros, una diferencia del 38 por ciento.

Aun así, ése no es el mayor contraste. Ni mucho menos. Las dos Autonomías que destacan increíblemente por encima del resto son País Vasco y Navarra, que prácticamente duplican la financiación que obtiene el resto. A pesar de tratarse de dos de las regiones más ricas de España, País Vasco se anota 208,6 puntos y Navarra 174,9. Y esto ocurre porque en virtud de sus conciertos las dos Comunidades Forales tan sólo pagan un cupo por los servicios que les presta el Estado que claramente está calculado muy a la baja.

Como se puede comprobar en la tabla reproducida abajo, la diferencia en euros per cápita entre un ciudadano de Valencia y la media de una Comunidad no foral se sitúa en los 244 euros. Cataluña sólo pierde 29 euros por cabeza respecto a la media. Y en cambio los navarros reciben 1.628 euros más per cápita que un contribuyente del régimen común. En el supuesto de los vascos la diferencia se eleva a los 2.243 euros, prácticamente el doble de lo que ingresa un español tipo. Es más, un valenciano percibe 2.487 euros menos que un vasco: 1.805 euros frente a 4.292 euros. O lo que es lo mismo, un vasco percibe un 137 por ciento más de recursos del Estado que un valenciano. Desde luego, algo no funciona bien en el actual esquema de financiación autonómica.


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