Economía

Cataluña seguirá teniendo serias dificultades para cumplir con el déficit en 2015 pese a la ayuda de 1.800 millones de Montoro

A la hora de elaborar los Presupuestos, la Generalitat ya contaba con unos 1.200 millones de los 1.800 de alivio en la carga de intereses que brinda Hacienda. A Mas-Colell le seguirán faltando al menos 2.000 millones para cuadrar las cuentas del año que viene.

A pesar del flotador de 1.800 millones de euros que Montoro ha lanzado a Cataluña, la Generalitat seguirá padeciendo penurias y dificultades para cumplir con el objetivo de déficit, fijado en el 2015 en el 0,7 por ciento del PIB, unos 1.300 millones de euros. Y eso que con los 1.800 millones Cataluña es la Comunidad más beneficiada de todas con diferencia, sobre todo si se compara por ejemplo con los 200 millones que se ahorrará Madrid según las últimas estimaciones de Hacienda.

Sin embargo, de esos 1.800 millones que alivian a Cataluña unos 350 millones se corresponden con años anteriores del Fondo de Liquidez Autonómico y el Pago a Proveedores, y otros 880 millones se justifican por las medidas ya aprobadas a mediados de 2014 y que básicamente ofrecían una rebaja de los intereses del FLA al 1 por ciento desde el entorno del 4 por ciento que venían pagando.

Es decir, a la hora de elaborar los Presupuestos de 2015 la Generalitat ya contaba con unos 1.200 millones de estas ayudas de Hacienda. Y eso explica que los intereses que abona Cataluña caigan en las cuentas del año que viene a pesar del continuo incremento de la deuda. Como se recoge en las cifras presentadas por el Govern, el capítulo de gastos financieros desciende en el próximo ejercicio hasta los 1.713 millones desde los 2.077 millones previstos para el cierre de 2014.

Todo lo cual en realidad implica que de cara a 2015 la Generalitat tan sólo cuenta con unos 600 millones adicionales y no con 1.800 millones. Una vez puntualizado esto, ¿se trata eso de una cantidad suficiente como para arreglar el déficit de la Generalitat? Pues no, por hasta tres razones.

La primera: Andreu Mas-Colell apuntó en sus Presupuestos que el Estado tendría que brindarle unos 2.500 millones de euros más para que sus cuentas cuadrasen y el déficit disminuyese hasta el 0,7 por ciento que impone Hacienda. Y esta nueva condonación de intereses por valor de unos 600 millones de euros significa que aún le quedan casi 2.000 millones que tendría que seguir extrayendo del Gobierno de Mariano Rajoy en las sucesivas negociaciones que entablen.

La segunda: la Generalitat sigue aumentando el gasto. En los Presupuestos de 2015 los gastos no financieros engordan un 3,6 por ciento desde los 21.898 millones de 2014 a los 22.780 millones proyectados para 2015. Y el principal aumento consiste en los 581 millones que costará restablecer la paga extra de los funcionarios y el 15 por ciento de recorte de sueldo y horas que se aplicó a los interinos.

En lo que va de año, pese a tener que reducir el déficit, el gasto está creciendo. En parte por los repuntes en los subsidios, las prestaciones sociales y las remuneraciones de asalariados, pero sobre todo está subiendo por el incremento de dos partidas: por un lado, fruto del complejo sistema de financiación, Cataluña este año ha tenido que desembolsar en transferencias unos 300 millones más que el año pasado. Por otro lado, al seguir escalando la deuda, la partida de los intereses se eleva un 9 por ciento y asciende a los 1.700 millones hasta septiembre. Como resultado, el gasto no financiero sube un 1,4 por ciento en lugar de reducirse el 0,9 por ciento que debería aminorarse para que las cuentas se reconduzcan.

La tercera: que el objetivo de consolidación fiscal se va incumplir y que por lo tanto Cataluña tendrá que recortar el déficit desde unos niveles más altos. Es más, según la Autoridad Fiscal Independiente el déficit de Cataluña probablemente se sitúe por encima del 2 por ciento, el doble de la meta que ha de alcanzar para ceñirse a los objetivos establecidos por Hacienda. La Generalitat tenía planeadas unas ventas por valor de unos 1.000 millones de euros. Sin embargo, éstas no van a ocurrir. Además, incluso si aumenta la caja por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, ésta parece hacerlo por debajo del ritmo previsto. Y todo ello se plasma en que la recaudación esté hundiéndose un 2 por ciento en vez de dispararse un 5,7 por ciento como esperaba la Generalitat.

Es decir, estos 1.000 millones de desajuste se suman a los 2.000 millones que reclama del Estado central. Por más que la recuperación traiga más ingresos y menos gastos, la Generalitat tendrá harto complicado cumplir con la meta de déficit en 2015. Y semejante conjunto de factores hace deducir que durante los próximos meses continuarán los tiras y aflojas entre el Gobierno central y la Generalitat.

De acuerdo con las declaraciones de la Conselleria de Hacienda, el Estado tendría que entregarle unos 759 millones recogidos por el Estatut, unos 789 millones de anticipos del Fondo de Competitividad y unos 635 millones en concepto de compensación por el impuesto sobre los depósitos bancarios. Tales desembolsos no están contabilizados por el Estado y muy seguramente se convertirán en materia de discusión y disputa durante los próximos meses.


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