Economía

Hacienda detecta que Caja Madrid no tributó por todas las retribuciones de Blesa entre 2004 y 2006

Los documentos de las inspecciones de la Agencia Tributaria a la antigua caja madrileña señalan que ésta no pagó por los más de 100.000 euros anuales que percibía el ex presidente como consejero de Endesa e Iberia. Estas percepciones debían de ser redirigidas directamente a la entidad según obliga la Ley de Cajas. La irregularidad se produjo durante tres ejercicios.

Blesa, durante su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso en noviembre de 2012.
Blesa, durante su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso en noviembre de 2012. EFE

El escándalo de las ‘tarjetas black’ metió en escena a Hacienda en el ‘caso Bankia’. Un nuevo actor que ha destapado irregularidades hasta ahora desconocidas en el pasado reciente del grupo BFA-Bankia y Caja Madrid, una de las siete entidades que crearon la entidad ahora nacionalizada. La Agencia Tributaria tiene abierta un total de seis inspecciones fiscales a Caja Madrid, Bankia y su matriz BFA, como adelantó este medio el pasado 16 de febrero, correspondientes a las épocas de Miguel Blesa y Rodrigo Rato. En una de estas inspecciones, Hacienda ha detectado que Caja Madrid no tributó, durante tres ejercicios, por todas las retribuciones de Blesa.

Así consta en la información que la Agencia Tributaria ha remitido al juez Fernando Andreu a la que ha tenido acceso Vozpópuli. Hacienda ha encontrado estas irregularidades tras estudiar al detalle las cantidades que tributó la antigua caja madrileña por el impuesto de sociedades durante los ejercicios de 2004, 2005 y 2006. Así, durante estos tres años, Caja Madrid no declaró en su base imponible los cerca de 310.000 euros que recibió Blesa por su pertenencia a los consejos de administración de Endesa e Iberia.

El ex presidente, imputado por las tarjetas Black, recibió en cada uno de esos ejercicios un total de 103.081 euros, desglosados en 48.081 euros por tener un sillón en Endesa y 55.000 euros como consejero de la antigua Iberia. Según detalla Hacienda, Caja Madrid no tributó por estas cantidades cuando debió haberlo hecho, en función de lo estipulado en la Ley de Cajas.

Esta normativa establece que el ejercicio del cargo de presidente de una caja de ahorros, caso de haberle sido asignado un sueldo, como así sucedía con Blesa, requiere dedicación exclusiva y debe ser, por tanto, incompatible con cualquier actividad retribuida tanto de carácter público como privado. Salvo la administración del propio patrimonio y aquellas actividades que ejerza en representación de la Caja, y, que en este último caso, los ingresos que obtenga, distintos a dietas de asistencia a Consejos de Administración o similares, deberán cederse a la caja por cuya cuenta realiza dicha actividad o representación.

La Ley de Cajas establece que las entidades deben recibir las retribuciones que perciban sus presidentes por su pertenencia a los consejos de administración de participadas

"Por consiguiente, en el supuesto que aquí nos ocupa, deben de entenderse percibidas por Caja Madrid las retribuciones abonadas a su presidentes", explica el documento de Hacienda, "por las referidas entidades participadas, habida cuenta de la dedicación exclusiva de su cargo (con sueldo asignado) y de su obligación legal de ceder a Caja Madrid las retribuciones por él percibidas, hecha exclusión de las dietas de asistencia a los consejos".

Las irregularidades detectadas por Hacienda en la tributación de estas retribuciones de Blesa aparecen en las correcciones que efectúa la Agencia Tributaria en el cálculo de la base imponible que hace Caja Madrid en estos tres ejercicios. Así, en 2004, los inspectores obligan a incrementar en 151,8 millones la base imponible de la antigua caja; en 2005, otro incremento de 45,4 millones frente a lo tributado. Finalmente, en 2006, los técnicos detectan un desfase negativo para la hacienda pública de 62,8 millones.

La documentación en la que aparecen estas irregularidades forman parte de los expediente sancionadores de Hacienda, correspondientes a las actuaciones de los ejercicios 2004-2006,  que ya tiene el juez Andreu en su poder.

Toda esta información suministrada por Hacienda aparece a raíz de la petición del juez Andreu sobre la información fiscal de las famosas tarjetas black. Precisamente, ni un solo euro de los 12 millones que gastaron los directivos de Bankia con sus visas opacas entre 2003 y 2011 fueron declarados a Hacienda por la entidad. Ni a sus propios auditores. De su existencia tampoco supieron nada los inversores que compraron sus acciones tras su salida a bolsa.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba