Economía

Barclays advierte de un escenario inviable para La Caixa y Sabadell en una Cataluña independiente

Barclays advierte en un duro informe que la independencia de Cataluña ralentizaría la recuperación económica y dispararía la deuda de España al 120% del PIB. Además, dibuja un escenario inviable para Caixabank y Sabadell en Cataluña, por lo que moverían su sede a España.

Isidro Fainé, presidente de Caixabank.
Isidro Fainé, presidente de Caixabank. EFE

Barclays ha puesto los puntos sobre las íes de las consecuencias económicas que tendría la independencia de Cataluña. Una opción, según señala la entidad británica en un informe, “nada despreciable”, a tenor de las encuestas que dan cada vez un mayor apoyo a ERC y la izquierda radical.

Lo acompaña de un nuevo toque de atención para las dos principales entidades financieras catalanas, Caixabank y Banco Sabadell, que siguen sin posicionarse sobre la cuestión soberanista. Ésta vez la advertencia llega desde Barclays, cuyo negocio principal en España traspasó hace unos meses, precisamente, al banco que preside Isidro Fainé.

En un severo informe sobre las consecuencias económicas de la posible independencia de Cataluña, la institución británica advierte de que ambas entidades “están fuertemente vinculadas” al  resto de España a través de sus sucursales, representando una parte principal de sus fuentes de ingresos. Por ello, abunda, “podrían cambiar su sede a España en caso de independencia”.

Barclays se suma así al mensaje difundido hace unas semanas por la suiza UBS, que aseguró que los bancos ya les habían informado a sus inversores de que en el caso de que el proceso se culminara cambiarían la ubicación de sus cuarteles generales.

Caixabank y Sabadell “perderían el acceso a la liquidez” del Banco Central Europeo (BCE) y “a las facilidades del prestamista de última instancia”

Y es que, como avisa Barclays en el análisis titulado ‘Las implicaciones de la independencia de Cataluña’, si Caixabank y Sabadell decidieran permanecer en una Cataluña independiente, que quedaría fuera de la Unión Europea, “perderían el acceso a la liquidez” del Banco Central Europeo (BCE) y “a las facilidades del prestamista de última instancia”.

En este sentido, subraya la entidad británica, que ambos bancos también podrían “preferir ser supervisados” por las autoridades europeas en lugar de una local de Cataluña. Porque una de las consecuencias inevitables, al menos aparentemente, de la independencia de Cataluña es su salida de la Unión Europea (UE) y del euro.

No obstante, Barclays hace igualmente hincapié en que la huida provocaría que “una significativa exposición de sus bienes inmuebles y de sus ingresos se quedarían en Cataluña”, donde Caixabank tiene una cuota de mercado de alrededor de 35% y Sabadell del 13%. De igual modo, el banco británico señala a BBVA como otro de los grandes perjudicados ante la independencia catalana, ya que cuenta con peso próximo al 25% de los clientes tras la adquisición de Catalunya Banc el pasado verano.

En el informe, elaborado por Antonio García Pascual, Barclays expresa su sorpresa por la “calma” con que los mercados están enfrentando la posible independencia de Cataluña, que tendrá su punto más candente el próximo 9 de noviembre cuando se lleve a cabo el referéndum no oficial. “Creemos que los mercados son demasiado complacientes con este riesgo”, que implicaría unos “costes económicos importantes para Cataluña, España y Europa”, señala.

En esta línea, advierte de que “con el reciente aumento de la aversión al riesgo, la amenaza de un crecimiento europeo a la baja y la dinámica adversa de la deuda, los riesgos de independencia tienen el potencial de desencadenar una mayor volatilidad”.

En este sentido, Barclays recuerda cómo, sin ir más lejos, cuando el Gobierno catalán anunció su intención de continuar con “algún tipo de referéndum sobre la independencia”, la volatilidad de Caixabank y Sabadell creció, sus diferenciales de crédito “se abrieron” y registraron “una rentabilidad inferior al de los demás bancos españoles”. Los bonos de alto rendimiento,  denominados high yield, aumentaron entre 10 y 20 puntos básicos en las entidades que presiden Isidro Fainé y Josep Oliu, respectivamente, frente a la estabilidad que mostraron los bonos de Santander y BBVA.

Barclays incide en que la Comisión Europea ya ha dejado claro que Cataluña saldría de la UE en caso de independencia. De la rigidez de la postura de Europa respecto al libre comercio de bienes, servicios, capitales y mano de obra y de la capacidad de Cataluña para “retener el euro y el acceso a la liquidez del eurosistema” dependerá el destino del nuevo país.

“La lógica económica favorece un resultado que mantenga a Cataluña en España, posiblemente con recursos financieros mejorados y autogobierno”

Pero el banco británico, en este sentido, se decanta más por una postura dura por parte de Bruselas para “evitar sentar un precedente”. Por ello, la salida de la UE y del euro “alimentaría la volatilidad del mercado y haría difícil acceder a los mercados de capitales”, toda vez que las agencias de calificación ejercerían “aún más presión a la baja” sobre Cataluña. De esta forma, la deuda se dispararía por encima del 100% del PIB, máxime cuando “es probable”, dice Barclays, que la economía catalana “se contraerá”.

Y, claro está, esto tendría consecuencias para España, que acumula el 90% de la deuda de Cataluña. Según el informe, el endeudamiento español se elevaría hasta el 120% (frente al 100% actual) debido al “riesgo de impago por parte de Cataluña” y el déficit público se situaría “por encima del nivel que garantice la solvencia fiscal”. Provocaría, además, “una ola de ventas de activos españoles”.

 La prima de riesgo también subiría y como Cataluña es un “mercado importante” para las empresas españolas, el crecimiento económico se vería “perjudicado”. El retorno del riesgo requeriría, en todo caso, de “algún tipo de intervención del BCE para limitar la volatilidad y el contagio en los mercados”, que además de a Cataluña y España, afectaría a otros países del arco mediterráneo, como Italia.

Barclays asegura que “la lógica económica favorece un resultado que mantenga a Cataluña en España, posiblemente con recursos financieros mejorados y autogobierno”, aunque señala que esta solución tampoco resultaría “fácil” ya que otras regiones perderían financiación. “Pero la alternativa podría ser perjudicial para Cataluña, España y Europa”, remacha.


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