INFORME HISTÓRICO DEL BANCO DE ESPAÑA SOBRE EL IPC

El IPC vuelve a tasas de la época del racionamiento

El estudio de 150 años de inflación en España realizado por el Banco de España hace sonar las alarmas entre economistas e historiadores. Los precios caen a niveles de la posguerra, cuando estaban intervenidos por el franquismo.

Entrega de pan tras la Guerra Civil con cartillas de racionamiento
Entrega de pan tras la Guerra Civil con cartillas de racionamiento

La caída de los precios en el último mes ha hecho sonar las alarmas de la deflación en nuestro país. El riesgo de que España entre en una espiral de precios a la baja y de estancamiento del consumo sigue estando presente entre los economistas. Pero entre los historiadores, las alarmas suenan todavía más altas: en la historia de España no se habían registrado estos niveles de inflación tan baja ni siquiera cuando en la posguerra se fijaron las cartillas de racionamiento. Así lo establece el último estudio de historia económica del Banco de España que analiza la evolución de los precios en el país desde 1830 hasta la actualidad.

El actual IPC nace en 1940 con base en el último año de la Guerra Civil. Pero el Banco de España ha reconstruido la serie histórica completa desde 1830 hasta la actualidad. La inflación real fue impresionante en la posguerra. Las cifras actuales con tasas de estancamiento de precios o incluso retrocesos sólo se han vivido en las últimas décadas cuando el mercado estaba "intervenido" y los precios eran controlados por el Estado, es decir, cuando la mayoría de productos estaban sujetos a permisos de racionamiento.

(Haga click sobre el gráfico para verlo a pantalla completa)

El racionamiento de alimentos se mantuvo durante más de diez años. Según las cifras del iNE, en 1950 se registraban 28.522.440 cartillas efectivas para una población total de 28.086.052 habitantes. "Se reconocían más consumidores que ciudadanos --dice el Banco de España-- que recuerda que sólo se comenzaron a reflejar precios reales a partir de 1950, cuando se permitió la venta libre de patatas (abril), lentejas (julio), garbanzos y judias (agosto), leche condensada (septiembre), arroz y javón (odctubre) y, desde abril de 1952, la de pan, aceite y carne, procediéndose finalmente a la supresión del racionamiento". A partir de ese momento, las cifras de inflación vuelven a registrar datos reales y crecimientos positivos.

Los precios antes y después del racionamiento

Según las cifras del banco central, durante la Guerra Civil, "según las valoraciones oficiales y los trabajos de los historiadores los precios se habían incrementado en un 75% entre 1935 y 1940". Tras la época del racionamiento, "los precios debieron absorber rápidamente las disfunciones para situarse en cotas reales", afirma José Maluquer de Motes, el autor del estudio.

El recorrido histórico de los precios en España se cierra con una última etapa a finales del siglo XX y principios del XXI en los que se produce una "progresiva caída de las tasas de inflación, con un primer subperiodo entre 1987 y 1996 y un segundo subperíodo de mayor contundencia en la reducción a partir de 1996".

La situación actual

La coincidencia puntual, sin embargo, no está siendo sostenida a lo largo de varios años. Durante esta crisis, los precios han seguido subiendo incluso aunque los salarios han bajado en los últimos ejercicios. Década a década, no hay un proceso de caída de precios sostenido.

Esa falta de continuidad en la tendencia es la que lleva a los historiadores a subrayar las coincidencias pero a los economistas a quitar hierro a la situación actual. Una inflación baja e incluso negativa no equivale a un proceso de deflación, que requiere una caída sostenida del nivel de vida y un recorte del consumo como consecuencia de esa evolución.


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