El nuevo equipo gestor cifra el impacto de estas operaciones en 1.500 millones

Deloitte detecta transferencias millonarias del BES a paraísos fiscales antes de la salida de los Espirito Santo

La auditora ha efectuado un análisis forense de la entidad, por encargo del Banco de Portugal, que cuantifica en varios cientos de millones de euros los movimientos de dinero desde la matriz portuguesa hacia cuentas en las Islas del Canal de la Mancha. Estas transferencias se efectuaron entre el anuncio de la salida de Ricardo Salgado, ex CEO de la entidad, y la entrada del nuevo equipo de Vitor Bento.

Ricardo Salgado, el último Espirito Santo al frente del BES
Ricardo Salgado, el último Espirito Santo al frente del BES EFE

Primero llegó el agujero en el hólding familiar que acabó con el rescate del Banco Espirito Santo (BES), actual Novo Banco. Ahora, los últimos días del clan Espirito Santo al frente del banco en Portugal van camino de rememorar alguno de los episodios que han protagonizado en España los antiguos gestores de determinadas cajas de ahorros. Al igual que ha ordenado el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con las cajas nacionalizadas, el Banco de Portugal ha encargado a Deloitte un análisis forense para conocer en profundidad la verdadera situación patrimonial del BES. Este examen ha detectado millonarias transferencias hacia cuentas en paraísos fiscales de fondos pertenencientes a destacados miembros de la familia Espirito Santo y otros grandes accionistas, según confirman a Vozpópuli fuentes del sector.

Unos movimientos que se produjeron en las pocas semanas que separaron el anuncio de la salida de Ricardo Salgado, el ex CEO y último Espirito Santo al frente del BES, y la entrada del nuevo equipo liderado por el economista Vitor Bento, a instancias del supervisor luso. El dinero se transfirió desde la matriz portuguesa a varias cuentas domiciliadas en las Islas del Canal de la Mancha, un territorio opaco para la hacienda portuguesa.

La millonaria salida de dinero hacia este territorio offshore se valora en cientos de millones de euros, según el análisis de Deloitte. El nuevo equipo gestor, sin embargo, sí ha cifrado el impacto de estas operaciones en 1.500 millones. Esta cuantía se ha trasladado a la cuenta de resultados del grupo a lo largo del primer semestre de 2014. Un prejuicio que ha incrementado el rescate público del banco luso que ha ascendido a 4.900 millones de euros. Esta inyección de capital del Fondo de Resolución Europeo dividió al antiguo BES en dos entidades: un banco malo, con los activos de peor calidad, que debe ser liquidado, y Novo Banco.

El gobernador del Banco de Portugal sospecha que estos movimientos de dinero fueron realizados por miembros de la familia Espirito Santo

El Banco de Portugal pretende con este 'forensic' depurar las responsabilidades del antiguo equipo gestor en el BES. Unas dudas que caen de lleno sobre Ricardo Salgado y el resto de destacados miembros del clan Espirito Santo que ocupaban los sillones del consejo del BES. Carlos Costa, gobernador del Banco de Portugal, asegura que "las sospechas de estos movimientos recaen sobre miembros de la propia familia Espirito Santo que favorecieron a determinados accionistas y clientes del banco".

El supervisor luso está dispuesto a trasladar a la Fiscalía Anticorrupción los resultados del análisis forense de Deloitte para que ésta determine si existe algún tipo de delito penal en las actuaciones de la familia. Tras los resultados de esta investigación, el Banco de Portugal se está planteando realizar este tipo de análisis a otras entidades portuguesas.

Ya en julio pasado, el regulador bursátil portugués decidió retirar a la familia al frente del BES y suspender a varios administradores por su gestión, en la que incluso vislumbraba entonces "ilegalidades". En un comunicado divulgado el pasado 31 de julio, el Banco de Portugal descalificab la labor realizada por los máximos responsables de la entidad financiera -algunos de ellos ya fueron sustituidos hace quince días- después de que "hechos sobrevenidos identificados por un auditor externo" disparasen las pérdidas del BES en el primer semestre del año, cuantificadas en 3.577 millones de euros.

"Estos hechos dan a entender que existieron prácticas de gestión gravemente perjudiciales para los intereses del BES y un claro incumplimiento de las determinaciones emitidas por el Banco de Portugal", indicaba el comunicado, en el que también se anunciaba que se analizarán "responsabilidades individuales" y que en caso de haber "ilegalidades" no se descarta iniciar acciones judiciales. El banco central luso decidió por este motivo "inhibir los derechos de voto" del Espírito Santo Financial Group, la sociedad -que entró en concurso de acreedores en julio- que era la máxima accionista del BES, con una participación del 20,1%.

Esta medida, en la práctica, retiraba el poder que tenía la familia Espírito Santo en el banco, cuyos inicios se remontan a 1869, con una pequeña caja de cambios en la Baixa lisboeta que dio paso con los años a todo un emporio familiar con intereses en la banca, los seguros, el turismo, la sanidad o la agroalimentación, entre otros. Además, optó por "suspender con efectos inmediatos" a los administradores de auditoría, gestión de riesgos y fiscalización, cargos ocupados por Rui Silveira, António Souto y Joaquim Goes. Asimismo, ordenó "la realización de un aumento de capital por parte del BES" que le permita "reforzar sus fondos propios para niveles adecuados de solvencia" y cumplir así con las exigencias del Banco Central Europeo en materia de capitalización.

Condena por Lehman Brothers

Por otra parte, la Sala Civil del Tribunal Supremo condenó este miércoles al Banco Espirito Santo (BES) a devolver a 31 clientes de Guipúzcoa dos millones de euros que invirtieron a través de la entidad en bonos emitidos por Lehman Brothers y el banco islandés Kaupfthing.

El alto tribunal estima el recurso de los clientes y anula la sentencia de la Audiencia de Guipúzcoa, que había absuelto al banco. De este modo, se repone en todos sus extremos la sentencia inicial del Juzgado de Primera Instancia número 7 de San Sebastián, que anuló los contratos de seguros de vida (que fueron la forma que adoptaron las inversiones) y condenó a la entidad a devolver el dinero inicial invertido a los 31 afectados.

Aunque los bonos que se vendieron correspondían a Lehman Brothers y a Kaupfthing, en la presentación con 'power-point' de los productos que se mostraba a los clientes, los responsables delBanco Espirito Santo omitieron quiénes eran los emisores reales de los productos.

El Supremo ve fundamental que los clientes no fueran inversores cualificados y destaca que el banco no les informó adecuadamente "del considerable riesgo asociado a la operación (que llamativamente se calificaba como 'seguro de vida')".


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