Economía

¿En qué invertir ahora? Ganar un 1% anual será un reto: significará multiplicar por cuatro el precio del dinero

Los depósitos darán un 0,30%-0,50%, las Letras a 12 meses un 0,7%... El inversor que no quiera sustos deberá acostumbrarse simplemente a preservar el capital. La situación para los gestores patrimoniales se complica. ¿Comprenderá esto el particular?

La bajada de tipos del Banco Central Europeo (BCE) traerá bastantes consecuencias, y una de ellas será que el tipo del activo libre de riesgo será, de facto, cero. “Los depósitos ofrecerán entre el cero y el 0,5% y una Letra a 12 meses será complicado verla por encima del 0,7%-0,8%”, una vez los mercados descuenten el recorte, apunta Félix López, responsable de renta fija de ATL Capital.

De hecho, ahora mismo ya es complicado encontrar depósitos por encima del 1%, salvo que el suscriptor sea un alto patrimonio o un cliente institucional, cuya cuenta merezca un generoso extratipo. Pero el inversor que quiera algo de rentabilidad real “deberá comenzar a pensar en una estrategia bipolar”, afirma López, es decir, una parte en liquidez y la otra con alternativas que ofrezcan retorno, pero a su vez supongan riesgo. Se acabó la rentabilidad sin riesgo. 

Y esto podría no quedar aquí. El BCE “se ha quedado ya casi sin balas en la recámara”, asegura Andrés Alonso, de Sintetia. En su opinión, la última podría ser “situar la facilidad de depósito en negativo, algo sobre lo que Draghi ya ha advertido y para lo que incluso algunos bancos no estarían preparados, ya que sus sistemas internos no contemplan que les cobren por tener un depósito”.

El reto para los gestores patrimoniales será hacer comprender a los particulares que busquen inversiones seguras que constituirá un éxito obtener un 1% con este entorno de tipos, que está para quedarse. Ningún banco central ha sido capaz de demostrar cómo se sale de una política de tipos de interés cero. Los inversores sin riesgo son la gran mayoría, si se suma a los titulares de depósitos y fondos de inversión monetarios o de renta fija.

El BCE se ha adentrado en la ‘trampa de liquidez’ en la que Japón lleva casi 30 años y en la que también están desde hace poco tiempo tanto EE UU como Reino Unido. De momento, nadie ha demostrado saber cómo se sale de ella. Los nipones no lo han logrado “y los americanos han fracasado las dos veces que han intentado”.

¿Japón?

En la rueda de prensa de ayer, un periodista japonés preguntó a Draghi sobre la ‘japonización’ del euro y el presidente del banco central insistió en que “la Eurozona no es Japón”.  

Seguramente, pero la medida del BCE evidenció el miedo a la deflación y así lo descontaron los mercados, eufóricos nada más conocer la noticia, pero más que cautelosos en cuanto la meditaron. Sin ir más lejos, el Ibex se disparó tras la noticia desde más abajo de los 9.800 puntos hasta superar los 10.000, para caer en poco rato y cerrar en negativo, incluso por debajo de los niveles previos a conocerse la bajada de tipos.

Deflación es una palabra maldita para los inversores, que indica una auténtica pérdida de tracción de la economía, incapaz de generar actividad. Un encefalograma plano total. 

Dinero rápido

Lo que pretende el presidente de la institución monetaria con la bajada de tipos es acelerar la velocidad del dinero. Con este recorte, parece dejar claro que no habrá otro LTRO, algo poco conveniente para los bancos ante los test de stress de 2014, que no pueden seguir cargando sus carteras de deuda como única vía para obtener ingresos, con cargo directo al BCE y a los tesoros de cada país.

“El mensaje de banco central es claro: quieren acelerar los mecanismos de transmisión monetaria”, afirma Félix López. “La percepción general ha mejorado, pero está muy lejos de llegar a la economía real y los recientes casos como Fagor o Canal Nou lo ponen de manifiesto”.

Sin la posibilidad del carry trade que permite el LTRO y con los tipos más bajos, los bancos van a tener que buscar otras alternativas para ganar dinero, ya sea dar más crédito o recolocar la liquidez en nuevas opciones. En eso coinciden los analistas consultados, que opinan, eso sí, que el nuevo crédito empezará a concederse más caro, "a Euribor +200 o +300... Hay un problema de solvencia del demandante, que se traducirá en préstamos al alza”, opina López.

La esperanza de Draghi que el dinero de los bancos comience a circular de verdad en la economía, capilarice, genere inflación para ver si se puede salir lentamente de la política cero de tipos y tenga efectos en la economía real. No será inmediato. Mientras tanto, el ahorrador que se despida de rentabilidades, a no ser que quiera riesgo. 


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