Economía

Los inspectores del BCE toman la banca española: así es el férreo examen que sufren las entidades

Las entidades españolas comenzaron a recibir la pasada semana la visita de los equipos del supervisor europeo. Unos encuentros que se alargarán durante estos días. Presidentes, consejeros delegados, además de los responsables financieros y de riesgos, a examen.

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

El Banco Central Europeo (BCE) tomó, en noviembre pasado, la supervisión de los 128 mayores bancos del viejo continente. Sin embargo, no ha sido hasta hace apenas unos días cuando ha comenzado su primera inspección a las entidades españolas. Algunos de los bancos que ya han vivido, durante la pasada semana, la visita de estos técnicos confirman que el BCE realiza un chequeo global del estado de las entidades, como punto de partida de la dinámica del proceso de supervisión heredado de los supervisores nacionales. Durante esta próxima semana, el BCE continuará sus trabajos entre el resto de entidades de la banca española.

En estos encuentros, que suelen prolongarse durante un máximo de tres días, los técnicos del supervisor europeo mantienen diferentes encuentros con presidentes, consejeros delegados y los responsables financieros y de riesgos para obtener una radiografía lo más precisa del estado de las entidades. Con estos datos, este grupo de técnicos, conocido como Joint Supervisory Teams (JST), comenzarán a trabajar en su labor supervisora. Desde alguna entidad explican que estas visitan se repetirán cada mes. Sin embargo, en otros bancos confirman que la periodicidad de visitas de sus respectivos JST (BCE ha asignado a cada banco español un grupo de inspectores propio) será cada dos meses o una vez al trimestre.

La información que solicitan a las entidades es homogénea en función a unas plantillas que se distribuirán a todos los bancos europeos. Así, los integrantes del JST inciden en las preguntas sobre el gobierno corporativo en las entrevistas que mantienen con los presidentes. Solicitan información sobre el número de consejeros independientes, la política de retribución a los consejeros ejecutivos, si los bonus están diferidos para evitar un exceso de riesgo por parte de éstos, además de la existencia de cláusulas bonus-malus. El control de los sueldos de los banqueros es una d elas nuevas funciones que tiene encomendadas la institución presidida por Mario Draghi.

La política retributiva, la práctica de gobierno corporativo, la gestión del capital o la gestión del riesgo hipotecario son algunos de los puntos sobre los que inciden los inspectores del BCE

Los datos cuestionados a los consejeros delegados se basan principalmente en conocer los planes estratégicos de la entidad y las medidas para reforzar el capital. El énfasis regulatorio, con especial incidencia en el incremento del capital, no sólo de máxima calidad, ha sido una de las principales preocupaciones del BCE en los últimos ejercicios.

Especialmente férreo es el cuestionario relacionado con la política de riesgos que tiene asumida la entidad, según explican desde varias entidades. “Con los test de estrés, el BCE logró una fotografía del estado de varias carteras de la entidad, pero ahora quiere llevarse una radiografía más completa”, confirman estas fuentes. Así, los técnicos europeos no sólo se interesan por la situación de los préstamos promotores, sino que también solicitan abundante información sobre la salud de las hipotecas de las entidades, y el impacto de una posible eliminación de la cláusulas suelo. Además, aquellas entidades que gozan de esquemas de protección de activos (EPA), el BCE pide detallados datos sobre la marcha de este sistema de ayudas y el deterioro de la carteras cubiertas.

Pese a que buena parte de los integrantes de estos equipos del BCE son antiguos inspectores del Banco de España, las entrevistas se realizan en inglés. De hecho, las entidades deben contratar traducción simultánea si algunos de sus directivos no cuentan con el suficiente nivel de inglés para mantener estos encuentros. Sin embargo, estas reglas no se cumplen en todos los países. Así, los bancos alemanes han hecho lobby para eludir el inglés, idioma oficial de la nueva supervisión bancaria, en los encuentros con el BCE. Las entrevistas se mantendrán enteramente en alemán. Idéntica decisión han tomado los bancos italianos, cuya interlocución con el BCE será en su idioma.

Las visitas se alargarán durante esta semana y, previsiblemente, podrán extender hasta la próxima. Unos encuentros en los que los técnicos del BCE ya han perdido la etiqueta de ‘hombres de negro’. 


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