Economía

La banca española se rebela contra el peligro del 'shadow banking': "Si no se regula puede causar la próxima crisis"

Los banqueros alertan del peligro de esta financiación alternativa que ha crecido exponencialmente durante la crisis ante el cierre del crédito por parte de los bancos. La banca en la sombra mueve ya más de 51 billones de euros. Preocupa su riesgo sistémico.

Seis años después de que estallara la crisis financiera en EEUU, la orgía regulatoria en la que vive envuelto el sistema bancario, además de su proceso de reestructuración, sigue manteniendo bajos los niveles de financiación. Pese al avance en algunos segmentos, como el de las empresas o pymes, el crecimiento del crédito en España no se producirá hasta 2015, según coinciden el Banco de España y las entidades. Esta escasez de crédito ha abonado el campo de la denominada banca en la sombra o 'shadow banking'. La falta de regulación de esta actividad levanta las sospechas de los representantes del sector financiero quienes, cada vez más, aventuran que este sistema financiero en la sombra puede generar la próxima gran crisis.

"No se trata de que desaparezcan", indicó este miércoles José María Roldán, flamante presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), "pues juegan un papel muy relevante, pero sí es preciso delimitar bien sus riesgos, algo difícil pues no se sabe ni cuántos ni quiénes son".

La banca en la sombra mueve en el mundo 51 billones de euros y sus activos representan el 24% de los activos financieros y el 117% del PIB de las economías avanzadas, según los datos del Financial Stability Board (FSB). En España, se estima que el mercado potencial de la financiación alternativa en este país alcanza los 160.000 millones. Este enorme volumen de financiación gestionado se ha convertido en los últimos años en una preocupación para los reguladores y en la única esperanza de crédito para muchas empresas medianas españolas que tienen un proyecto de futuro, pero no pueden acceder al crédito bancario tradicional en un momento en el que las entidades financieras están centradas en sanear sus balances para cumplir con los requisitos de Basilea III. En EEUU, por ejemplo, el 80% de la financiación empresarial ya esté fuera del canal tradicional de la banca.

Roldán ha querido evitar cualquier referencia peyorativa a estos intermediarios "que no son bancos pero que operan con riesgos de crédito" y sobre los que es prácticamente imposible determinar sus relaciones y las que mantienen con otro tipo de entidades financieras convencionales. Contrariamente, a lo que le sucede actualmente al sistema financiero tradicional que vive bajo la presión de mayor regulación por el proceso de Unión Bancaria Europea. "Si a los bancos se les regula demasiado, la actividad se desplaza a otro lado, y eso es precisamente lo que ocurre ahora, que se desvía actividad a la banca en la sombra", mantiene Roldán. 

Desde crowfunding hasta productos sofisticados titulizados

Esta banca en la sombra actúa de múltiples maneras, desde préstamos personales o webs de crowfunding hasta productos sofisticados titulizados, acuerdos de recompra (repos) y fondos en los mercados monetarios. Abarca, por lo tanto, desde inversiones sofisticadas en Wall Street hasta crédito para el ciudadano corriente.  

Aunque nadie puede predecir con exactitud de donde provendrá la siguiente crisis, una de las grandes preocupaciones es que una parte del sector bancario en la sombra se ponga patas arriba e infecte a otras partes mayores del sistema. No solo supondría un shock, sino que sería mucho más difícil de contener si las autoridades no tienen ni idea de los riesgos sistémicos que se están acumulando. 

En este sentido, Ángel Ron, presidente del Popular, reclama a las autoridades que apliquen las mismas condiciones regulatorias a los fondos que se dedican a la financiación, que a los bancos tradicionales. "Hay que tomarse en serio su regulación para no establecer diferentes reglas del juego. Si se autoriza su actividad tienes que cumplir con las mismas exigencias que la banca comercial".  

"Las autoridades no están poniendo coto", alerta el máximo dirigente de Popular, mientras "la presión regulatoria pide a las entidades tradicionales más capital y menor tamaño, que va a llevar a los bancos a ser menos rentables con un encarecimiento de los servicios". La consecuencia más factible es que a corto plazo la banca a la sombra apoye el crecimiento pero a la vez se va a asumir un nuevo riesgo sistémico", según Ron, "porque este tipo de entidades pueden retirar la financiación de golpe en cualquier momento".  

"No debemos tener ninguna confianza en que el sistema sea seguro", concluye Richard Carnell, profesor de la Fordham University y ex asesor de la secretaría del Tesoro durante el mandato de Bill Clinton. 

Sin embargo, algunos representantes de la banca tradicional se están acercando a este negocio. Bankinter lleva ya un año y medio en este negocio gracias a varios acuerdos con un hedge fund estadounidense (Magnetar) y Mutua Madrileña ultima otro acuerdo con un inversor europeo para dar más impulso a esta actividad. El próximo en estrenarse en este segmento puede ser Banca March. 

Los más catastrofistas señalan lo que ha ocurrido recientemente en China, donde se estima que el ‘shadow banking’ equivale a cerca del 50% del PIB. En febrero pasado, varios operadores se declararon en quiebra, sembrando el pánico entre los inversores. El temor se ha instalado ya entre la banca española.


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