Economía

Las 8 razones que obligarán a Caixabank y Sabadell a trasladarse a España en caso de independencia

Cataluña independiente. Fuera del euro. Bruselas no contempla otro espacio económico en caso de separación. ¿Sería viable un banco únicamente catalán? Ocho motivos, apoyados en el funcionamiento de los mercados financieros, fundamentan el 'no'. Caixabank y Sabadell tendrán que emigrar a España en caso de ruptura.

Artur Mas, presidente de la Generalitat, junto a Isidro Fainé, presidente del grupo La Caixa, en un acto de la obra social de la entidad bancaria
Artur Mas, presidente de la Generalitat, junto a Isidro Fainé, presidente del grupo La Caixa, en un acto de la obra social de la entidad bancaria

Cataluña independiente. Fuera del euro. Los mensajes desde Bruselas no conciben otro espacio político-económico en caso de separación de España. Esta hipotética situación obligaría a Caixabank y Sabadell a salir de su actual neutralidad pública. Otra cosa diferente sucede en privado. En ese ámbito, Isidro Fainé ha mostrado a Artur Mas sus diferencias por la forma en que está gestionando el órdago nacionalista. Ese silencio público que no gusta en el Gobierno tras la convocatoria de referéndum, y que ha comenzado a romperse por algunos empresarios catalanes ante este último movimiento de Artur Mas. Cataluña independiente. Fuera del euro. El dilema para Isidro Fainé y Josep Oliú: ¿banco catalán o banco español?

Ambas opciones son plausibles técnicamente, siempre bajo una gran premisa: el traslado de sus respectivas sedes centrales fuera de la Cataluña independiente a un ámbito comunitario. La lógica impone que sea España por aquello de que tanto Caixabank como Sabadell cuentan con fichas bancarias para agilizar el cambio. De no ser así, la posibilidad de una entidad puramente catalana, en una región fuera del euro, como sería Cataluña, es inviable en el corto y medio plazo. Razones económicas y del funcionamiento de los mercados financieros lo obligan tanto como lo justifican. Cataluña independiente. Fuera del euro. La opinión del sector es unánime: “Caixabank y Sabadell se trasladarán fuera de Cataluña y, en esa región, crearán filiales o sucursales asociadas a la matriz que lógicamente se trasladaría a España”.

La opción encaja en ambas entidades. Caixabank no sólo cuenta con la ficha bancaria de Microbank, su pequeño banco en Madrid que financia microcréditos, sino también la de Banco de Valencia o Banca Cívica. Lo mismo le sucede al Sabadell. Sus adquisiciones le posibilitan poder activar en el Banco de España las licencias ‘dormidas’ del Zaragozano, Atlántico, Herrero, CAM, Gallego… o incluso la de su banco por internet. El trasvase de activos y pasivos se efectuaría a cualquiera de estas fichas bancarias en España. Sólo así, aunque resulte paradójico, Caixabank y Sabadell podrían mantener una filial o sucursal en Cataluña.

Sin protección para los depósitos

Una Cataluña independiente, fuera del euro, no sólo dejaría sin vías de financiación a Caixabank y Sabadell, sino que dejaría sin protección a sus clientes. En caso de no trasladar su estructura jurídico-financiera a un ámbito europeo, sus depositantes, y no sólo los residentes en Cataluña, sino también los del resto del Estado, dejarían de estar protegidos por el Fondo de Garantías de Depósitos (FGD). La actual normativa sólo garantiza hasta 100.000 euros por cuenta y titular a todos los depositantes de bancos españoles o bancos extranjeros comunitarios con ficha bancaria en España. Quedan fuera de esta protección las sucursales de los bancos extranjeros comunitarios y los bancos extranjeros no comunitarios. En el caso de los primeros, los depositantes en España quedan cubiertos por el fondo de garantía de su matriz. Así sucede, por ejemplo, en el caso de los clientes de ING España, cuya protección depende del FGD de Holanda. En el caso de los bancos extranjeros no comunitarios, el depositante queda al socaire de la legislación de cada país. Esto sucedería en el caso de una entidad únicamente catalana en una Cataluña independiente.

Los EPA de CAM y Banco de Valencia, en peligro

Esta pérdida de relación con el Fondo de Garantía de Depósitos no afectaría únicamente a los clientes. También a las entidades. El FGD es la institución que sustenta anualmente las aportaciones que recibe el Sabadell por el esquema de protección de activos (EPA) de la CAM. La factura inicial, calculada por el Banco de España, de 5.500 millones de pérdida esperada de la cartera de préstamos de la CAM asciende a 31 de diciembre pasado hasta los 8.850 millones en tan solo tres años, según las cuentas anuales del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), el organismo que asume el pago del EPA. Las proyecciones del FGD para este ejercicio es que aparezca un nuevo agujero, no calculado inicialmente, que puede alcanzar los 1.368 millones. Estos futuros deterioros tendrían que ser cubiertos en su totalidad por el Sabadell, en caso de independencia. Actualmente, el FGD cubre el 80% del deterioro frente al 20% del Sabadell. Según los cálculos del fondo, el coste del rescate de la CAM puede ascender a 15.809 millones.

En el caso del Banco de Valencia, el FROB se comprometió a asumir, durante un período de diez años, el 72,5% de las pérdidas que en ese período experimentara la cartera de pymes y autónomos y de riesgos contingentes de la entidad catalana, que ascendía a 6.022 millones. Esa protección ante futuros agujeros en el banco valenciano también quedaría anulada, según confirman fuentes gubernamentales y jurídicas.

Dependencia interbancaria con el resto de España

El mercado catalán concentra el 20% de los préstamos privados del sector financiero español, pero únicamente el 16% de los depósitos del sistema. Su ratio de ‘loan to deposit’ alcanza el 150% frente a la media del resto de comunidades del 120%, según los analistas de Funcas o Morgan Stanley. Esto implica que una parte de los créditos emitidos en Cataluña se financian con los depósitos del resto de España o la financiación que obtienen las entidades del BCE. Este gap entre créditos y depósitos en Cataluña alcanza los 97.000 millones. Una cifra, en caso de independencia, que tendría que ser cubierta íntegramente en el mercado catalán. De hecho, esos 97.000 millones supondrían alrededor del 50% del PIB de una Cataluña independiente. En caso contrario, la región tendría que sufrir importantes volúmenes de desapalancamiento, con una alta y prolongada restricción del crédito, para corregir ese desfase.

Evidentemente, Caixabank y Sabadell son las dos entidades más afectadas por este gap. El banco presidido por Fainé cuenta con un 32% de exposición crediticia en Cataluña frente al 31% de la entidad presidida por Oliú. Sólo en 2015, el Sabadell tiene unos vencimientos de depósitos por valor de 21.215 millones. 

Sin financiación del BCE

Desde fuera de la Unión Europea es imposible el acceso a la liquidez del Eurosistema. Los bancos extranjeros no comunitarios no tendrían acceso a las operaciones de política monetaria que generan y distribuyen la liquidez en euros. Además, la opción de que los bancos catalanes pudieran obtener financiación o liquidez a través de sus filiales o matrices en la zona del euro sería muy limitada e insuficiente para satisfacer sus necesidades de financiación. Esto obligaría a Caixabank y Sabadell a devolver todo el dinero captado en las famosas LTRO y TLTRO. Con la liquidez de las primeras, ambas entidades, como el resto de bancos, están ayudando a mejorar sus cuentas con la aportación del ‘carry trade’. Con lo segundo, Caixabank (Sabadell no ha acudido a esta primera ronda) cuenta otra inyección de 3.000 millones para ganar cuota de mercado en el mundo empresarial.

La independencia implicaría que ningún activo financiero emitido en Cataluña podría ser utilizado por las filiales o matrices de los bancos catalanes como colateral ante el Eurosistema para obtener liquidez o financiación. Sólo se aceptan estas garantías en caso de pertenecer al espacio económico europeo.

El calendario de vencimientos del Sabadell en el mercado mayorista alcanza los 12.653 millones para el período 2015-2019. A junio pasado, últimos datos de la entidad, la posición de liquidez de la entidad en el Banco Central Europeo se ha reducido hasta los 5.500 millones. Caixabank, por su parte, tiene unos vencimientos de 13.951 millones en los ejercicios de 2015-2016. A 30 de junio de 2014, el importe de la liquidez en balance de Caixabank es de 32.145 millones. Excede en más de tres veces el dispuesto en la póliza del Banco Central Europeo (9.000 millones de euros). En la situación actual, ambas entidades cuentan con la suficiente liquidez y pueden activar las necesarias palancas en el mercado para cubrir sin problemas estos vencimientos.

Nueva moneda, devaluación y posición deudora

La separación de España, por tanto de la Unión Europea, como ya ha alertado Bruselas en algunas ocasiones, implicaría la necesidad para Cataluña de emitir una moneda propia que tendría que ganarse la credibilidad en los mercados. Además, Cataluña nacería con una posición neta deudora frente al exterior, según defienden documentos internos del Banco de España. De esta manera, la emisión de la nueva moneda acarrearía inevitablemente una devaluación frente al euro. Primera implicación: los bancos, empresas y administraciones públicas de una Cataluña independiente no podrían hacer frente a sus compromisos de pagos en euros.

Un rating de 'bono basura'

Otro aspecto, para nada baladí, sería conocer qué credibilidad obtendría esta nueva moneda en los mercados. Un proceso en el que Cataluña tendría que esperar la sentencia que dictaran las tres grandes agencias de calificación Moody’s, S&P y Fitch. El rating que asignaran a la nueva moneda no sólo sería decisivo para conocer la viabilidad de financiación de la economía catalana sino para conocer las opciones de emisión y precios de las entidades catalanas.

Hasta la fecha, el único precedente en este sentido que se conoce es el comportamiento de la emisión viva de 1.000 millones de bonos patrióticos de la Generalitat. El último cambio de calificación de Cataluña se produjo el pasado 28 de febrero pasado. Moody’s mantuvo el rating de bono basura, un nivel que nunca ha tenido España en toda la crisis. “Los elevados niveles de prima de riesgo y de sus CDS (credit default swaps), que asegurarían los bonos soberanos catalanes, no podrían cubrirse con el negocio de un mercado tan pequeño. El coste del crédito haría inviable una entidad catalán”, explican desde el servicio de estudios de una entidad.

Nuevo supervisor local

A nivel regulatorio, la Cataluña independiente tendría que dotarse del entramado institucional que exige el funcionamiento de un sistema financiero propio. Para empezar, un supervisor bancario. “Un hipotético sistema financiero catalán tendría que ir más allá. Primero, por la propia exigencia de los clientes en Cataluña, acostumbrados a tener un nivel de protección de sus ahorros por el FGD. Por tanto, Cataluña tendría que dotarse de un fondo de estas características”, explican fuentes del sector.

La estabilidad de su sistema bancario dependería de la credibilidad de una nueva autoridad supervisora local de nueva creación que no formaría parte de la supervisión única europea del Banco Central Europeo ni de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Por tanto, tanto Caixabank como Sabadell quedarían fuera de la red del futuro Mecanismo Único de Resolución (MUR), que marcará las pautas de reestructuración o liquidación de entidades ante futuras crisis bancarias. Un dato significativo para dos entidades que se han convertido en sistémicas, tras las diferentes compras durante la reestructuración financiera española.

Grandes accionistas internacionales que apuestan por España

Precisamente, a lo largo de la crisis, el capital tanto de Sabadell como de Caixabank se han visto reforzados con la entrada de grandes inversores internacionales. Carlos Slim, Jaime Gilinski o David Martínez. La apuesta de estas tres grandes fortunas latinoamericanas en estos dos bancos españoles se circunscribe dentro de un panorama más amplio de inversión en España. Así, Gilinski, máximo accionista del Sabadell con un 7,5% de su capital, expuso esta pasada semana en un foro de empresarios latinoamericanos, celebrado en Madrid, que pretende la entrada en el sector inmobiliario y hotelero. Durante su intervención en el acto organizado por la fundación CEAL, el banquero motivó su entrada en el Sabadell ante las grandes retornos que espera por la mejora de la economía española. Otro mensaje entre líneas.

La entrada de estos potentes inversores internacionales son uno de los puntos de apoyo del proceso de internacionalización que pretenden tanto Caixa como Sabadell. Un paso decisivo, tras la experiencia observada con Santander y BBVA, para que la aportación del negocio internacional ayude a sostener las cuentas de resultados ante futuras crisis.


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