Economía

El fútbol ruso también sufre y pasa de regalar 'Bugattis Veyron' a despedir en bloque

El magnate del Anzhi sufre un brusco hundimiento bursátil de su compañía emblema y comienza a anunciar despidos casi sin solución de continuidad. Llegan los recortes y las 'quitas' de nómina donde antes era dinero inacabable. Las estrellas, claro, se quieren ir. 

El que aparece en la foto con el coche más caro del mundo es el ex futbolista Roberto Carlos, que tuvo una exitosa carrera deportiva en el Real Madrid pero ahora goza de una aún más exitosa carrera económica en el Anzhi ruso. O ha sido así hasta la fecha, ya que el magnate del equipo, Suleiman Kerimov, que esta semana estalló tras los malos resultados deportivos, soltó que ponía a todo el equipo en venta. Todo.

La explosión llegó tras el cese del entrenador, René Meulensteen, un desconocido holandés, prototipo de míster que suelen desear estos millonarios recién llegados el fútbol: dúctiles y dispuestos a aceptar intromisiones a cambio de generosas pagas. Ha durado apenas dos semanas en el cargo. No es extraño que un preparador de la talla de Manuel Pelegrini se resistiera en su día a ir allá. El equipo está en puestos de descenso después de cuatro jornadas pero lo que es peor es que, desde que el rico inversor en materias primas y fertilizantes lo comprara, no ha ganado ningún título.

Como Florentino, o más

Eso sí, ha invertido 234 millones de euros. Un ritmo digno de Florentino Pérez, aunque con una pequeña diferencia: en teoría, Kerimov pone el dinero o al menos se hace responsable. Florentino gasta con pólvora del socio, pero esa es ya otra historia.

A pesar de que tiene en sus filas al jugador mejor pagado del mundo, Samuel Eto´o, que gana unos 20 millones de euros limpios por temporada. Roberto Carlos, por su lado, llegó como jugador y posteriormente asumió la dirección técnica. No se descarta que llegue a ser entrenador del mismo, ya que no es sencillo contratar técnicos con prestigio, por muchos billetes que se usen como reclamo.

El coche que conduce el brasileño en la foto es un regalo de Kerimov con motivo de su 38 cumpleaños. El coche de los 1.000 cv vale más de un millón de euros, pero el precio es lo de menos en la Rusia de los multimillonarios. Hasta ahora.

El furibundo anuncio del dueño del equipo llegó como consecuencia de la necesidad de aplicar un drástico recorte al presupuesto, de unos 50-70 millones de euros, sobre los 300 que maneja. A Eto´o, buque insignia del equipo y único crack de talla mundial en sus filas, pretenden aplicarle una ‘quita’ de más del 50% de su nómina.

"Lo único que consiguen estos magnates del fútbol es introducir una enorme inflación al mercado, pero pocos logros, debido a la gran inestabilidad que generan allá donde están. Al final, acaban marchándose todos", dice un experto del mercado deportivo, habitual colaborador de Vozpópuli

El camerunés, gran amigo de los coches de lujo, no parece estar por la labor. Le queda un año de contrato y sigue teniendo caché. Si cambió la glamurosa Milán por la desconocida Majachkalá fue para proporcionarse un retiro dorado del que no piensa perdonar un rublo. Así, ya se habla de una salida rumbo a la Premier League, donde recuperaría de nuevo la exposición internacional perdida. A sus 32 años, todavía tiene recorrido.

Pero las cosas se han puesto feas para Kerimov en los últimos días. El ruso, número 19 entre los más ricos de Rusia y 146 del mundo según la discutible lista Forbes, posee el 25% de la minera Uralkali, (en la página web de la empresa declara el 17%) líder mundial de potasa y con un beneficio neto en 2011 superior cercano a los 1.200 millones de dólares.

Via crucis

La compañía está sufriendo un via crucis bursátil, debido al desplome de los precios de la potasa, que están llegando a niveles que apenas cubren los costes de producción. Desde octubre, sufre un goteo bajista continuado, agudizado en extremo desde mediados del pasado mes, cuando se supo que Uralkali salía de consorcio Belarus Potash Company.

Esta noticia provocó una caída de la cotización de la potasa desde los 400 dólares por tonelada y parece dirigirse a la temida cota de los 300. Las compañías cifran en los 250 dólares el coste de producción. Así, Uralkali caía desde los 33 dólares a los actuales 24. En octubre, rondaba los 40.

La capitalización de la compañía ronda los 15.000 millones de dólares, tamaño que le sitúa en cotas similares a Abertis o Arcelor Mittal… aunque si no hubiera sufrido ese desplome, tendría un tamaño similar al de Endesa o Iberdrola. Y Kerimov no habría visto menguar su fortuna, valorada en unos 6.000 millones de dólares, en más de 1.000. 


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