Economía

Fracaso estrepitoso de la repatriación de dividendos en paraísos fiscales: Hacienda recauda el 0,15% de lo previsto

El Gobierno aprobó a la vez que la amnistía fiscal un gravamen especial del 8% en vez del 30% a los beneficios o rentas obtenido en países con baja o nula tributación para aflorar 750 millones. Solo ha conseguido 1,47 millones. 

Montoro se hurga en el ojo durante una comparecencia parlamentaria, el pasado 13 de julio.
Montoro se hurga en el ojo durante una comparecencia parlamentaria, el pasado 13 de julio. GTRESONLINE

Uno de tantos rompecabezas que acucian a este joven pero desquiciado Gobierno es sin duda el de los ingresos. Con el gasto desbocado pese a las drásticas medidas de contención del déficit, el capítulo de ingresos tampoco permite cuadrar las cuentas a pesar de las frecuentes subidas de impuestos directos e indirectos. Sin embargo, Hacienda ha decretado una serie de medidas que, lejos de engordar las arcas estatales, las están vaciando: una de ellas es la célebre amnistía fiscal, cuyos objetivos recaudatorios no andan bien encaminados.

Así, otra de estas ideas, aprobada en mayo junto a la citada amnistía pero menos vistosa, es el gravamen para repatriar dividendos en paraísos fiscales y países de baja tributación, que, por el momento, está fracasando estrepitosamente: como puede comprobarse en el informe mensual de la Agencia Tributariade los 750 millones de euros que pensaba obtener el Gobierno, solo ha conseguido aflorar 1,47, una cifra a todas luces “patética”, según fuentes de Hacienda.

Se trata del 0,15% de lo previsto. En realidad, esta orden ministerial porta el infumable nombre de “Gravamen especial sobre dividendos y rentas de fuente extranjera derivadas de la transmisión de valores representativos de los fondos propios de entidades no residentes en territorio español”, que viene a ser, en román paladino, menos impuestos a los dividendos generados en países con una tributación laxa (ejemplo: Bélgica) o nula, caso de los paraísos fiscales (ejemplo: Islas Caimán).  

El gravamen a pagar por estas rentas es del 8% en lugar del 30% habitual para este tipo de operaciones, y vence el 30 de noviembre. Es, en definitiva, una especie de “amnistía fiscal legal” en palabras de expertos de Hacienda, de los cuales no pocas deploran la medida. “A diferencia de la amnistía, no es ilegal obtener esos rendimientos en países que mantienen ese tipo de fiscalidad”. Si las filiales ubicadas en paraísos no están identificadas en la contabilidad de la sociedad matriz, las empresas tributarán al 10%. Según Cristóbal Montoro, la nueva medida refleja las necesidades del Gobierno de obtener liquidez, pero en lugar de eso obtendrá telarañas. 


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