Economía

Álvaro Nadal sopesa la creación de un banco malo que absorba el exceso de deuda de las CCAA

El pago de intereses de las Comunidades Autónomas se ha disparado durante la crisis hasta cerca de los 8.000 millones de euros. Con su deuda en el entorno del 30% del PIB, Cataluña y Valencia serían las más beneficiadas de darse una quita.

El director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, Álvaro Nadal (izqda.) y el presidente del PPN, Enrique Martín.
El director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, Álvaro Nadal (izqda.) y el presidente del PPN, Enrique Martín. FLICKR/Partido Popular de Navarra

El jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Alvaro Nadal, valora la creación de un banco malo que absorba el exceso de deuda de las Comunidades Autónomas, cuyos pagos de intereses se han disparado desde el entorno de los 2.600 millones en 2007 hasta los 7.800 millones de euros en 2013, de acuerdo con las cifras recogidas en la Contabilidad Nacional.

La recientemente creada Autoridad Fiscal Independiente tiene entre sus cometidos la elaboración un informe sobre la sostenibilidad de la deuda de las Comunidades. Y en ese informe se tendrá que apuntar forzosamente que algunas Autonomías soportan cargas financieras del todo punto insostenibles. Una seria llamada de atención que bien podría abrir la puerta a un periodo de consulta y búsqueda de soluciones.

¿Y cuál es la solución que se baraja en la Oficina Económica? Pues bien, según fuentes cercanas a La Moncloa, la constitución de una suerte de banco malo que aglutine los excesos de deuda de regiones como Cataluña o Valencia. Tal y como se refleja en los guarismos del Banco de España, el endeudamiento de la primera asciende a los 57.122 millones, el 29,7 por ciento de su PIB. Y el de la segunda alcanza los 31.884 millones, el 32,8 por ciento de su PIB. Con un montante de 11.343 millones, Castilla-La Mancha también acumula deuda por valor del 31,5 por ciento del PIB.

El mecanismo del banco malo

Un banco malo no es más que un instrumento financiero en el que se suelen depositar unos activos, que en este caso serían los títulos de deuda, a cambio de unos bonos respaldados habitualmente por el Estado y que reportan periódicamente un interés a un plazo mayor.

Es decir, en la práctica lo que se haría es una especie de reestructuración de una parte de la deuda autonómica al sustituirla por otros bonos que pueden conllevar el alargamiento de los plazos, una rebaja de las rentabilidades o incluso la aplicación de quitas sobre el nominal. Lo cual a su vez también puede plantear serias dudas jurídicas ante los tribunales.

En el caso de la Sareb o el banco malo de las autopistas, se supone que en principio los activos generan por sí solos suficientes ingresos como para costear la progresiva liquidación del principal, el pago de intereses y los costes de explotación de los activos.

Sin embargo, en el supuesto de la deuda autonómica, parece que los gobiernos de las Comunidades afectadas tendrán que destinar una parte de sus ingresos a abonar los intereses e ir liquidando la deuda. Pero con una diferencia muy importante: lo podrán desembolsar durante mucho más tiempo y, por lo tanto, con un esfuerzo anual sustancialmente menor.

Los intereses, aún al alza

Sólo entre enero y marzo, las Comunidades han gastado en el pago de intereses un 15 por ciento más que el año anterior, en total unos 2.059 millones de euros de los cuales una cuarta parte corresponde a Cataluña. Es más, según los números extraídos de Bloomberg, entre 2014 y 2015 la comunidad catalana precisará casi 8.000 millones únicamente para cubrir vencimientos.

Algunas fuentes señalan que esta propuesta del banco malo podría incluso representar un elemento de negociación con el govern de Artur Mas, al objeto de evitar el llamado choque de trenes con Madrid. 


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