Arrancan los quintos presupuestos de la crisis

Los intereses de la deuda y las aportaciones a la Seguridad Social menguan el volumen del ajuste

El Gobierno se verá obligado el año que viene a pilotar la política económica con un presupuesto raquítico, con muy escaso margen para la recuperación, en el que los intereses de la deuda y las aportaciones extra a la Seguridad Social para mantener el sistema de pensiones neutralizan el ambicioso ajuste que aguardaban unos mercados expectantes ante la posible solicitud de rescate.

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Los intereses de la deuda y las aportaciones a la Seguridad Social menguan el volumen del ajuste
Los intereses de la deuda y las aportaciones a la Seguridad Social menguan el volumen del ajuste

Los quintos presupuestos de la crisis arrancan con el motor averiado. El Estado tendrá que destinar el año que viene al pago de los intereses de la deuda 38.590 millones, casi 10.000 más que este ejercicio, como consecuencia de la inestabilidad de los mercados y del encarecimiento de las emisiones del Tesoro. Las aportaciones a la Seguridad Social, imprescindibles para mantener el sistema de pensiones, aumentarán también en 6.662 millones, desde los 8.892 previstos para este año hasta los 15.554, un volumen extra de recursos que desactiva, en parte, el ajuste que aguardaban los acreedores. El gasto en pensiones necesitará, por primera vez, del auxilio del Fondo de Reserva. En términos estrictos de déficit, el ajuste será del 1,34% del PIB, algo más de 13.000 millones de euros.

Los gastos aumentarán casi el 6% por la deuda y las pensiones, mientras que los ingresos solo lo harán por debajo del 4%

Si a los intereses de la deuda, con un crecimiento de casi el 34%, al gasto en pensiones, que aumentará más del 4%, y a la partida destinada al desempleo, que se mantendrá en los niveles de este año, se suman los presupuestos destinados a sanidad y educación, que se conocerán el sábado, la foto resultante es la de unas cuentas cautivas sin apenas margen para la reactivación económica y la creación de empleo. De hecho, la tasa de paro acabará este año en el 24,6% y en 2013 en el 24,3%, ya que falta el grueso del ajuste en el sector público. Con estos presupuestos tan raquíticos, a los ministerios les queda gestionar un gasto de poco más de 30.000 millones de euros, bastante inferior al presupuesto de Madrid y Cataluña juntas.

Pese a este sombrío panorama, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha señalado este jueves que 2013 será probablemente “el último año de recesión económica en España”, si bien la única mejoría clara que refleja el cuadro macroeconómico procede del tirón exportador. Mientras que el consumo privado todavía caerá el 1,4% el año que viene, las exportaciones está previsto que crezcan el 6%. La riqueza nacional, que caerá el 1,5% en 2012, frenará algo el desplome de este año, pero todavía tendrá un signo negativo de medio punto el que viene.

A los ministerios les queda para gestionar un presupuesto de 30.000 millones, como el de Madrid y Cataluña juntas

En realidad, la pregunta que se hace el Gobierno es si se puede hacer política económica sin presupuesto. Los gastos del Estado se dispararán casi un 6% como consecuencia de la deuda y las pensiones, mientras que los ingresos se esperan que crezcan menos del 4%. Las novedades tributarias para el año que viene incluyen un gravamen del 5% a la actualización de balances, nuevos límites para las grandes empresas en las deducciones por amortizaciones y un impuesto del 20% a los premios de la Lotería Nacional superiores a 2.500 euros. Montoro enfatizó que se van a cumplir “con creces” las previsiones de ingresos que ha hecho Hacienda. En todo caso, el nuevo desfase previsto entre gastos e ingresos emite otra mala señal a los mercados que refleja, quizás, que el Gobierno está a la espera de decidir cuando llama a las puertas del fondo de rescate una vez conozca blanco sobre negro todas las condiciones que llevaría consigo dar el paso.

Guindos admite que se están negociando con Bruselas las condiciones del rescate, un escenario compatible con los Presupuestos recién aprobados

El ministro de Economía, Luis de Guindos, no descartó ayer tarde ninguna posibilidad. Se esforzó en demostrar que el Gabinete cumple con los deberes que Bruselas le impuso a España por el denominado procedimiento de déficit excesivo y también con las recomendaciones de la Comisión Europea sobre las reformas pendientes de más calado. Y luego pesan también como una losa las condiciones que tendrá que cumplir el Gobierno para acceder a los 100.000 millones del préstamo bancario. ¿Nos pueden imponer más sacrificios? Pues esta posibilidad es la que puede estar detrás de la ambigüedad en la que el Gobierno se refugia a la hora de confirmar si los pensionistas recibirán en enero la paga prevista por la actualización de las prestaciones al 3% de inflación con el que, presumiblemente, acabará este año. Guindos ha reconocido que se negocia a varias bandas en Bruselas para poder despejar de una vez por todas cuando y con qué requisitos España puede llamar a las puertas del rescate con unos Presupuestos preparados que parecen preparados para encajar bien esta eventualidad.


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