Economía

Crisis, conciencia ambiental e innovación, causas del desplome del consumo de agua en España

Un estudio elaborado por la Fundación Aquae señala algunas de los principales causantes del descenso del consumo de agua potable en las grandes ciudades españolas entre 2007 y 2013.

La crisis económica, el aumento de la conciencia medioambiental y las innovaciones técnicas son algunas de las principales causas que están detrás del descenso del consumo de agua potable en las grandes ciudades de España entre el periodo 2007-2013, según un estudio elaborado por la Fundación Aquae, dentro de la colección 'Aquae Papers'.

Según recoge Europa Press, el documento, que lleva por título 'La reducción del consumo del agua en España: causas y tendencias', presentado este jueves en Madrid, analiza los casos de Alicante y de los municipios del área metropolitana de Barcelona gestionados por Aigües de Barcelona, aunque los resultados obtenidos "se pueden extrapolar al resto de las grandes ciudades" del país, como ha detallado en la presentación la directora de Concesiones AGBAR y coordinadora de la publicación, Asunción Martínez.

En concreto, durante 2007-2013, el estudio constata un descenso del 12,1% en Alicante y del 11,4% en los municipios del área metropolitana de Barcelona y determina una serie de conclusiones al respecto relacionadas con una serie de aspectos estructurales y coyuntales, según ha destacado por su parte el director financiero-secretario general en AGBAR, Josep Bagué.

De este modo, se hace alusión a las innovaciones técnicas ya que, gracias a los sistemas de grifería como a los electromésticos, se han logrado ahorros que oscilan entre el 40% y el 60% respecto a los modelos convencionales. A modo de ejemplo, se indica que las cisternas con sistema de doble descarga suponen un ahorro que puede alcanzar el 50%.

También se destaca el papel de la concienciación medioambiental pues, desde mediados de los años 80, existe en los países desarrollados una gran sensibilización al respecto. En el caso de España, y especialmente en las zonas analizadas por el estudio, las secuencias de sequía tienen "una notoria incidencia" en las tendencias de consumo de agua potable. Asimismo, durante los ciclos de sequía, se han desarrollado campañas de ahorro de agua cuyos mensajes inciden en los hábitos de consumo y permanecen transcurrido el periodo de sequía.

El informa aborda también el envejecimiento de la población, un segmento que suele ser "más conservador" en el consumo de agua. En este punto, se estima que una persona que más de 65 años consume de promedio un 25% menos que un adulto en el segmento anterior.

Otro aspecto demográfico que influye en la tendencia de consumo es el crecimiento de las unidades familiares monoparentales, que favorecen las viviendas de tamaño más reducido y, en principio, de menor consumo, así como la emigración de población o el regreso de inmigrantes a sus países de origen, lo que provoca un incremento de las viviendas cerradas.

El precio es otro de los aspectos analizados pues, como subrayan los autores del estudio, el aumento de la factura final pagada por el usuario unido a las consecuencias de la actual coyuntura económica se ha traducido en la adopción de medidas orientadas a la contención de gastos, entre las que se encuentran la disminución en el consumo de agua para reducir el coste de la factura.

La crisis económica también ha provocado la merma en el grado de ocupación de segundas residencias, junto con un descenso del periodo vacacional. Los efectos de la crisis económica se han notado en los usos no domésticos que, en su conjunto, han tenido una reducción del consumo de agua del 25%. Otras causas hacen mención a las condiciones climáticas, la reutilización de aguas grises y pluviales, y a la eficiencia en la red de abastecimiento.

Moderada tendencia a la baja

El documento incluye una encuesta a grandes consumidores cuyas conclusiones son similares a las anteriormente expuestas ya que, el 83% de los encuestados, afirma que en los últimos cinco años ha modificado la gestión del agua en su organización para reducir el consumo, principalmente por motivos económicos (para un 60%) mientras que el 40% restante alude a la concienciación económica y a la disposición de tecnologías más eficientes.

Así, las causas hacen referencia a las fuentes alternativas al agua potable, a la renovación de equipos y mejora de instalaciones, a la modernización de las técnicas de riego y a la crisis económica.

De cara al futuro, los autores auguran que la tendencia de consumo seguirá a la baja, aunque será más moderada que en los años analizados. Así, la recuperación económica -y su incidencia en la ocupación de segundas residencias y recuperación de viviendas se baja densidad- puede contribuir a moderar la caída del consumo de agua en el uso doméstico.

En el caso de los usos no domésticos señalan que cabe esperar un descenso, aunque más moderado, a consecuencia de la consolidación de avances tecnológicos y a la extensión del uso de fuentes alternativas al agua potable en red, junto con la repercusión que tendrá la recuperación económica, especialmente en el sector comercio.


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