Desde la heterodoxia

Una visión diferente sobre el ciclo de España

La actual crisis sistémica de la economía española se encuadra dentro de lo que técnicamente se denomina recesión de balances. Ése ha sido, es y será nuestro diagnóstico sobre la economía española. Bajo este análisis la dinámica actual de nuestra economía constituye una huida hacia adelante. No hay ninguna mejora de nuestro aparato productivo, todo es humo propagado por una brutal propensión al riesgo en los mercados financieros. Sin embargo, los ciclos de aversión al riesgo existen, y cuando aumenten las primas de riesgo globales nuestro país no estará preparado. Nos encontramos de nuevo ante la paradoja de la tranquilidad derivada de la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky.

A pesar de las incongruencias y limitaciones de las cifras oficiales, sí que podemos hacer una perspectiva razonable de la economía española si ponemos en conexión distintas fuentes estadísticas de datos económicos. En este sentido, si tomamos los datos de Contabilidad Nacional –PIB y rentas-; los de las Cuentas Financieras –evolución de la deuda de los sectores económicos-; los de la Balanza de Pagos -sobretodo cómo se financia nuestra deuda externa-; y la Encuesta de Población Activa (EPA) se obtiene una fotografía de conjunto tremendamente preocupante. De ello ya hemos hablado. Sin embargo me interesa más el razonamiento desde la Teoría Económica.

Nos parecemos más a Grecia de lo que algunos se pueden imaginar. El motor del crecimiento y del empleo es el consumo privado y el sector servicios, en un contexto de deflación y caídas de rentas salariales

Ausencia de nuevo modelo productivo

El actual ejecutivo, viendo que sus recetas neoclásicasno generaban la tan cacareada mejora de nuestro aparato productivo, inició, en plena burbuja en los mercados financieros, otra huida hacia adelante. Nos parecemos más a Grecia de lo que algunos se pueden imaginar. El motor del crecimiento y del empleo es el consumo privado y el sector servicios, en un contexto de deflación y caídas de rentas salariales. Por contra, las cifras relativas a disponibilidades de bienes de equipo continúan débiles. La demanda interna crece, mientras que no se moderniza nuestro aparato productivo, empeorando nuestra competitividad.

La huida hacia adelante se financia mediante niveles récord de deuda pública y deuda externa neta. En realidad lo único que ha mantenido a flote nuestra economía es la llegada de flujos de inversión extranjeros concentrados en operaciones especulativas debido al bajo precio del activo correspondiente, bajo el paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales. Dichos flujos de inversión extranjeros se han destinado básicamente a financiar al Tesoro y a las emisiones de bonos corporativos de las grandes empresas. Apenas hay mejora en nuestro aparato productivo. En definitiva, el crecimiento español se está financiando con más deuda pública, induciendo a su vez a un aumento de la deuda externa neta, en niveles récord. Para un crecimiento del PIB nominal en 2014 del 0,89%, la deuda externa ha crecido a tasas ligeramente superiores al 3%.

En vez de iniciar una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo, que debería haber sido paralela a un proceso de reestructuración de nuestro sector bancario y de nuestra deuda privada, se optó por empobrecer a las rentas del trabajo en aras de una falsa competitividad, e incrementar la deuda pública financiando a terceros insolventes. La tasa de paro de nuestro país, una vez que se ajusta por precariedad, conocida como U6, es la más alta entre los países de la OCDE. En definitiva, se protegió exclusivamente a los acreedores y a los oligopolios patrios que se forraron en el período de la burbuja inmobiliaria.

Si se quiere mejorar la competitividad, nuestra economía debe alejarse del consumo, el bajo nivel de ahorro e inversión, el endeudamiento individual y las burbujas especulativas. Sería fundamental introducir la política industrial con la implementación de un programa nacional de inversión pública y privada. Las reformas estructurales no tienen nada que ver con lemas desgastados de la liberalización.

El crecimiento de España se basa en el consumo privado y en reactivar el ciclo inmobiliario, y no en nuevo modelo productivo

Ciclos de aversión-propensión al riesgo

El crecimiento de España, en definitiva, se basa en el consumo privado, intentos de reactivar el ciclo inmobiliario, y no en nuevo modelo productivo. Para ello, en ausencia de rentas salariales, el crecimiento se está financiando con más deuda, de ahí que la deuda total, pública, y externa neta alcancen niveles récord histórico. La situación se vuelve más irrespirable cuando la explosión de nuestra deuda pública va más allá de los estabilizadores automáticos. Parte del incremento del stock de deuda pública emitida por la Administración Central del Estado corresponde a fondos que se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros. La cifra acumulada para el período 2008-2013 supera los 230.000 millones de euros, solo en la administración central.

Todo ello ha sido posible debido a la tremenda propensión al riesgo de los mercados financieros globales, por obra y gracia de los Bancos Centrales. Sin embargo, cuando aumente la aversión al riesgo en los mercados financieros, la situación cambiará drásticamente. Los ciclos de aversión al riesgo y la reversión a la media en las primas de riesgo siempre se cumplen. Entonces es muy probable que España entre en un círculo vicioso: crisis de deuda soberana, crisis de balanza de pagos, crisis bancaria, y crisis de la Seguridad Social. Sólo un dato, si revierte a la media la prima de riesgo de nuestro país, la carga financiera de la deuda soberana del Estado se aproximará a los 50.000 millones de euros. Ahora ya está en niveles récord históricos, 33.000 millones de euros. ¿Es consciente de ello Rajoy? Creo que no.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba