Desde la heterodoxia

El triste centenario de la Reserva Federal (I)

Este año se celebra el primer centenario de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). La ley fundacional de la Reserva Federal de 23 de diciembre de 1913, y señalo textualmente, “es una ley para disponer la creación de los bancos de la Reserva Federal, para proporcionar una moneda elástica, para proporcionar medios de redescuento de los efectos comerciales, para establecer una supervisión más eficaz de las actividades bancarias en los Estados Unidos, y para otros fines”.

El objetivo fundacional, por lo tanto, era garantizar la estabilidad financiera. Después de episodios recurrentes de pánico financiero y crisis bancarias, especialmente el de 1907, surgió un clamor entre los círculos políticos y empresariales de Estados Unidos sobre la necesidad de una banca seria y una profunda reforma monetaria. Parte de esta reforma sería la creación de una institución que, cuando el sistema fuera amenazado con crisis periódicas financieras, regionales o nacionales, proveería la liquidez necesaria para apoyar a los bancos que lo necesitaran.

Sin embargo, los dos últimos presidentes de la Reserva Federal, Allan Greenspan quien dirigió la FED en el período 1987-2006, y Ben Bernanke, al frente de la FED desde 2006, son los responsables últimos de uno de los procesos de mayor inestabilidad financiera de la historia. Vayamos por partes.

“The Greenspan Put”

Bajo el mandato de Allan Greeenspan, neoliberal empedernido, la FED abogó en favor de una desregulación masiva, y se activó un problema de riesgo moral, el papel de la política monetaria como elemento incentivador de la toma de riesgos excesivos. Los inversores, especialmente los bancos, asumieron importantes riesgos en sus apuestas a sabiendas de que si al final las cosas iban mal, las autoridades monetarias los rescatarían, como así sucedió. Las consecuencias fueron dramáticas. Bajo su mandato se gestaron dos de las grandes burbujas del siglo 20, la bursátil tecnológica y la inmobiliaria, explotándole la primera de ellas en la cara.

Pero ahí no paran los destrozos del inefable Greenspan. Mediante políticas monetarias excesivamente expansivas, con descensos importantes en los tipos de interés nominales y reales, la Reserva Federal de Estados Unidos cimentó las bases de la mayoría de los problemas económicos existentes en la actualidad. Por un lado, eliminaron la deflación a la Keynes, la buena, aquella que conlleva un aumento de los saldos reales y que no está ligada a un proceso de endeudamiento de la economía. Ello en un proceso de globalización supone castigar aún más a las rentas del trabajo. Pero sobretodo dichas políticas promovieron el endeudamiento, y facilitaron la generación de burbujas o inflaciones de activos (acciones, casas, bonos corporativos…) que servían de colateral para esa deuda. A Allan Greenspan le sustituyó en 2006 Ben Bernanke.

“Helicopter Ben” y la estabilidad financiera

Una idea muy extendida entre los medios de comunicación, el propio mercado, y la mayoría de la academia, es que la Reserva Federal con Ben Bernake vuelve a sus orígenes, a la estabilidad financiera. Eso es totalmente falso.

En el año 2002 la FED incorporó en su consejo de gobierno a Ben Bernake, un académico reputado al que se consideraba un experto en la lucha contra la deflación por endeudamiento. En este sentido el Banco Central estadounidense, desde el estallido de la burbuja tecnológica, y especialmente desde el 2008, con el estallido de la burbuja inmobiliaria y las quiebras bancarias, viene aplicando la hoja de ruta de Bernanke recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002:Deflation: making sure it doesn’t happen here.” Se trata de la percepción errónea de que inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico.

Estos señores aún no se habían enterado de que la Teoría Monetaria de Milton Friedman es falsa. Lo están comprobado ex-post. El principal efecto de un cambio en la base monetaria, como consecuencia de la expansión cuantitativa del balance de la FED, es cambiar la velocidad monetaria y los tipos de interés a corto plazo. Sin embargo, una vez que los tipos de interés a corto plazo caen a cero, las expansiones adicionales en la base monetaria simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero, y la economía entra en la trampa de la liquidez. Esta política monetaria, a su vez, es tremendamente injusta, ya que de la generación de burbujas o creación temporal de riqueza sólo se benefician las clases de renta más alta, abriéndose aún más la brecha entre ricos y pobres.

Si realmente quieren introducir una mayor estabilidad financiera, además de imponer mayores requisitos de reservas, deben reinstalar la ley Glass-Steagall, acabar con el apalancamiento de la banca, y terminar con la idea de que la política monetaria debe implementarse con el fin de gestionar riesgos. Al revés, siguiendo a Hyman Minsky, padre de la hipótesis de inestabilidad financiera, que permitió predecir con antelación lo que ha sucedido, los bancos centrales deben de ser mucho menos transparente en sus comunicaciones, incluir la inflación de activos en su función de reacción, ser visto como menos proactivos, y permitir una mayor ciclicidad en el PIB. En definitiva no deben adoptar públicamente el paradigma de gestión de riesgo en su aproximación a la política monetaria.


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