Desde la heterodoxia

El triste aniversario de la Reforma Laboral

Se acaba de cumplir el segundo aniversario del mayor ataque infligido a los trabajadores de nuestro país, la Reforma Laboral del actual ínclito monclovita y su fiel escudera, una tal Fátima Báñez. Los argumentos esgrimidos para la implementación de dicha reforma son falsos y se apoyan en meras correlaciones espurias. Y dichas falsedades deben ser denunciadas, sobre todo cuando de las mismas se derivan la implementación de políticas económicas que perjudican a la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país.

La actual crisis económica no tenía nada que ver con los elevados salarios de los trabajadores, ni con la rigidez del mercado laboral. La participación del factor trabajo en la renta nacional se encuentra en niveles mínimos históricos, y los salarios en muchos casos no garantizan una exclusión de la pobreza, algo intolerable.

El problema es otro, un brutal volumen de deuda impagable y una banca insolvente. Sin embargo, tanto los acreedores foráneos -bancos básicamente- como gerencia bancaria han maniobrado para que sean los ciudadanos quienes paguen su incapacidad a la hora de asumir los riesgos y sus consecuencias. Guiados por su avaricia trasladan a otros su incompetencia.

Hundimiento de la población activa

Las consecuencias de la Reforma Laboral, frente a la propaganda de voceros indocumentados, no pueden ser más calamitosas. Caída en picado del número de ocupados, descenso de la población activa como nunca en nuestra historia democrática, más precarización, y, sobre todo, hundimiento de las rentas salariales. En definitiva, trabajar hoy en España, y esto es algo inaudito, ya no es sinónimo de salir de la pobreza. Nos han engañado, y quien lo ha hecho carece de legitimidad para exigir nada a sus conciudadanos. Pero vayamos por partes.

Tras la llegada al poder del actual ejecutivo, la población activa se ha hundido. Desde finales de 2011 hasta el último dato disponible, cuarto trimestre de 2013, la población activa ha pasado de 23,1 millones de personas a los 22,6 actuales, concretamente un descenso de 426.000 personas. En el período anterior de la crisis, finales de 2007-2011, la población activa aumentó en 676.000 personas. Sólo existen dos razones para explicar cualquier descenso en la misma. Por un lado el descenso poblacional, y, por otro, él que se deriva de la falta de actividad y de expectativas, lo que fuerza a que aquellos que están en edad de trabajar, hartos de esperar, a abandonar el mercado laboral y formar parte de la población inactiva. Según los datos del INE el descenso de la población activa obedece prácticamente a partes iguales a ambos conceptos. La caída de la población activa conlleva un descenso de nuestro crecimiento potencial, que no se ha visto compensado por ningún proceso tecnológico de mejora de la productividad.

Caída ocupación y deterioro contratos

Todavía hay mucho más barro que tragar. Junto al descenso de población activa, ha caído en picado el número de ocupados. La Reforma Laboral ha supuesto la destrucción de casi un millón y medio de empleos, concretamente hay 1.354.644 ocupados menos. El nivel de ocupación se remonta a niveles de 2001, donde sólo había una población activa de 18,3 millones de trabajadores. ¡Toda una hazaña!

El deterioro en la calidad de los contratos laborales es impresionante. Se ha sustituido empleo a tiempo indefinido por temporal, y también empleo a tiempo completo con empleo a tiempo parcial. De los 14.792.614 contratos registrados en 2013, solamente 1.134.949 era indefinidos. No llegan al 8%. Si homogeneizamos todas las cifras, lo que hay es una profunda destrucción de empleo a tiempo completo. Según el último dato de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) la economía española está destruyendo empleo a un ritmo de reducción neta de 522 mil puestos de trabajo a tiempo completo en un año.

La única realidad es que desde la puesta en marcha de la Reforma Laboral del actual gobierno se ha producido un descenso de los salarios, una precarización y una destrucción adicional de empleo, así como una huida masiva del talento allende nuestras fronteras. Por eso cuando veo las estupideces de ciertos indocumentados, se me hiela la sangre.

Las lecciones olvidadas

El otrora Secretario de Trabajo en la administración Clinton, Robert Reich, nos recuerda en un reciente blog, las tres lecciones olvidadas sobre el empleo. En primer lugar, los creadores de empleo reales son los consumidores, cuyos salarios crecientes generan empleo y crecimiento. Si la gente común no tiene salarios dignos, no habrá una recuperación real.

En segundo lugar, los poderosos deberían saber que ganan más representando una proporción menor en una economía en crecimiento, que acumulando riqueza a costa de la desaparición de las clases medias en una economía estancada. Ni les cuento si al final hay un estallido social.

En tercer lugar, los impuestos más altos sobre los que más tienen para financiar cierta inversión pública mejora la productividad futura de la economía. Todos ganamos con estas inversiones, incluyendo los poderosos. Pero claro está, llegaron los economistas "de la oferta" que sin rubor afirmaban que las grandes corporaciones y los ricos son los creadores de empleo y si cortamos sus impuestos los beneficios se extienden a los demás. La plebe si quiere mejorar que se endeude. Y de aquellos barros estos lodos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba