Desde la heterodoxia

Los trileros patrios y la tormenta perfecta

Después de más de seis años de intensa recesión, ninguna de las causas que originaron la actual crisis sistémica, un volumen brutal de deuda y una banca insolvente, se han solucionado. Se han aplicado una serie de políticas económicas que en vez de corregir estos dos desequilibrios, mediante una reestructuración de la banca zombi y una quita ordenada de deuda, han empobrecido brutalmente a la ciudadanía. Todo ello aderezado y jadeado por unos gobernantes mediocres, mezquinos, miserables.

En realidad han hecho todo lo contrario. La deuda no para de crecer. Las autoridades políticas y económicas patrias se comportan como trileros, tratando de ocultar la situación real de nuestro sistema financiero. La banca patria presiona a los dirigentes políticos para que se haga una foto de la situación real de la misma a la medida de los intereses de su gerencia. Todo aquello que pueda perjudicarles se está tratando de ocultar debajo de la alfombra, o, pelillos a la mar, que no se tenga en cuenta.

Sin embargo, la situación está ya fuera de control. Desde estas líneas venimos avisando del desastre que se nos avecina, la tormenta perfecta, un ciclo infernal que se retroalimentará: crisis bancaria, crisis soberana y deflación por deuda. Bastará solo con que aumente la aversión al riesgo de los mercados, y eso, tarde o temprano, pasará. Se trata de la única variable que no controla nuestro gobierno, de la que tanto alardea, y de la que tanto hablan sus voceros mediáticos.

El Bundesbank y las miserias de la banca patria

El diagnóstico que se hace del enfermo allende nuestras fronteras es muy distinto al de los “médicos” patrios. Nuestro sistema financiero es muy vulnerable. En una pieza publicada en este medio por Miguel Alba se informa que el Bundesbank o banco central alemán detalla, escondido en la página 33 de su informe de noviembre, como la banca españolaha llenado sus balances de deuda soberana patria en los últimos dos años.

Las entidades españolas, según el informe del Bundesbank, han incrementado sus títulos de deuda pública desde los 166.000 millones de euros en noviembre de 2011 hasta los 299.000 millones en septiembre de 2013, un 81% más en menos de dos años. De esta manera, el conjunto de las entidades financieras de crédito poseen el 45% del saldo vivo de la deuda pública española que asciende a 664.000 millones. Existe una mutua dependencia entre los bancos y el estado patrio. Ahora entenderán ustedes declaraciones como las de Emilio Botín, o Francisco González sobre lo requetebién que marcha España. Para temblar.

Digámoslo claramente, los bancos españoles han sido los grandes financiadores del Tesoro patrio ante la huída de los inversores extranjeros, al tiempo que la deuda se incrementaba como nunca bajo el desgobierno de Rajoy.

¿Qué pasará si, como prevemos, los mercados incrementan la aversión al riesgo? Muy sencillo. Los tipos de interés a largo plazo repuntarán con fuerza, las bolsas caerán, los diferenciales de crédito se ampliarán, las materias primas se debilitarán, y la volatilidad se disparará. En ese escenario emergerán todas nuestras miserias, nuestra descomunal deuda, privada y pública, y la insolvencia bancaria. Como consecuencia se activará un círculo infernalque se irá retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por endeudamiento. El crecimiento económico se hundirá, la recesión se intensificará con fuerza. Si este es el escenario de riesgo, ¿cómo es posible que se presione para que no se incluya la deuda soberana española de la que están repletas los balances de los bancos en el cómputo del capital necesario de los mismos?

Por cierto, la otra fuente de financiación del Tesoro está siendo el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. El actual ejecutivo sin ningún pudor está apostando a la ruleta rusa con el Fondo de Reserva.

La lucha de clases

La pregunta es inmediata, por qué después de tanta evidencia se continúan recomendando las mismas recetas o políticas económicas que nos hunden irremediablemente. Sólo caben dos respuestas, la incompetencia estructural, o el instinto de clase. En realidad hay una mezcla de las dos hipótesis, pero el empecinamiento de la implementación de políticas fracasadas hace que la balanza se decante finalmente por la segunda. Detrás de las políticas económicas del gobierno Rajoy o de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea, y Banco Central Europeo) sólo se encuentra la defensa de los intereses de las clases dominantes que no están dispuestas a pagar ni un solo euro de su bolsillo por los desaguisados que ellas mismas generaron.

Hoy más que nunca es necesaria una reconstrucción del poder político soberano y democrático. Serán inútiles todos los esfuerzos sino se orientan prioritariamente a conseguir que las grandes corporaciones transnacionales, que depredan sin límites el ecosistema económico y político planetario, sean controladas.


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