Desde la heterodoxia

Los trileros del BCE

Los bancos centrales llevan muchos años actuando como bomberos pirómanos. Son uno de los principales responsables de la actual crisis económica por endeudamiento privado. Y en última instancia están detrás de la actual insolvencia bancaria. Pero lejos de refrenarse, revisar en que se han equivocado, siguen a lo suyo.

Lo último del Banco Central Europeo (BCE), especialmente desde que llegó Mario Draghi, es el diseño de una nueva política monetaria. Consiste en inyectar masivamente liquidez a los bancos con problemas de solvencia para que sigan manteniendo el status quo actual, a cambio de que financien a sus respectivos Tesoros. Por lo tanto, el crédito al sector privado continuará cerrado. No mareen más la perdiz. Intervengan ya la banca insolvente, y que sean sus acreedores, propietarios y gestores quienes paguen el coste de dicha intervención.

Compra de deuda soberana por parte del BCE

El Banco Central Europeo desde agosto de 2011 hasta diciembre de ese mismo año compró deuda periférica, básicamente italiana y española, por un valor superior a los 150.000 millones de euros. El objetivo inicial de las compras era detener el aumento del coste del endeudamiento de los gobiernos periféricos que hiciera insostenible su volumen de deuda.

El Banco Central siempre afirmó que se trataba de un ejercicio temporal, hasta que los gobiernos de la Unión Europea pusieran en funcionamiento el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). El FEEF ni está, ni se le espera.

El constante aumento en el monto de los bonos periféricos mantenidos por el BCE apenas redujo el diferencial entre la deuda alemana y la de España e Italia. Se trata de un serio aviso a un posible programa de compras por parte del fondo de estabilidad. Al final, el prestamista de última instancia acabaría siendo el FMI.

Inyección de “LiTROs” de liquidez del BCE.

Como consecuencia del fracaso del FEEF, el BCE sustituyó las compras de valores por razones de política monetaria por los préstamos a entidades financieras a un plazo de tres años. El 8 de diciembre el Banco Central Europeo anunció la nueva ventana de liquidez a la banca a un plazo de 36 meses, en inglés Longer Term Refinancing Operations ó LTROs. El 22 de diciembre en la primera subasta el Banco Central prestó a las entidades financieras europeas 489.000 millones de euros a tres años, a un tipo de interés del 1%. El 29 de febrero en la segunda subasta esa cantidad ascendió a 529.500 millones de euros, también al 1%.

La pregunta que surge inmediatamente es ¿qué hacen los bancos con ese dinero? La gran mayoría de ese dinero simplemente sustituye lo pedido en otras ventanas de liquidez del BCE, o lo emplean para financiar vencimientos de sus propios bonos. El resto se utiliza para financiar al Tesoro, de manera que las entidades bancarias se llevan la diferencia entre financiarse al 1% e invertir en letras y bonos del Tesoro a un mayor tipo de interés. Y si sobre algo, se vuelve a depositar en el BCE en las facilidades marginales de depósito.

Trampa de la liquidez

El balance del BCE se ha incrementado desde los 1,16 billones de euros a principios de 2007, hasta los actuales 3,02 billones, según cifras del 2 de marzo de 2012. Por lo tanto, el crecimiento del tamaño del balance es superior al 160%. El nivel de apalancamiento, es decir, la proporción de la deuda del BCE respecto a sus fondos propios ha pasado de 17,5 veces a 36,2 veces.

Sin embargo, por mucho que aumenta el balance del BCE no se reactiva la actividad económica. La razón es que no fluye ni fluirá el crédito a empresas y familias, y la velocidad de circulación del dinero se hunde. Estamos en la trampa de la liquidez: expansiones adicionales en la base monetaria o balance del Banco Central simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero.

Endeudamiento privado e insolvencia bancaria

¿Y por qué la trampa de la liquidez? Por dos razones. Las familias y empresas están endeudadas alrededor de un activo cuyo precio se ha hundido, y por lo tanto no pueden pedir nuevos créditos, y además tiene que devolver los antiguos. En segundo lugar, los bancos son insolventes. Su activo vale muchísimo menos de lo que dicen los balances. Por eso hay que sanearlos, recapitalizarlos, y hacerlos de una vez por todas solventes.

La banca se ha convertido en un sumidero de dinero público, y resulta imprescindible detener esta sangría de fondos hacía un sistema financiero que no cumple el papel social que tiene asignado. Hay que intervenirla a través de un banco malo, donde la gerencia, los propietarios y los acreedores paguen el coste de la misma. Y después de ello, si hace falta, que el Estado entre como accionista.

Paralelamente habrá que buscar mecanismos de reducción de la deuda de los agentes económicos mediante quitas. Las familias y las empresas tienen mucha deuda, mientras el precio de sus activos se está desplomando.

Sin embargo, las autoridades prefieren huir hacia adelante e implementar políticas económicas erróneas. El objetivo de las mismas es mantener a una élite corrupta y quebrada, y que sean los ciudadanos quienes en última instancia refloten a un sistema bancario insolvente. No es demagogia, es teoría económica. Dejen de experimentar a costa de los ciudadanos y engañarnos en su juego del trile.


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