Desde la heterodoxia

¿Por qué los salarios subirán en los próximos años? (I)

Durante las últimas semanas se ha puesto de moda el libro del economista francés Thomas Pikketty, “Le Capitel au XXIe Siecle” publicado por Editions du Seuil, y posteriormente traducido e impreso al inglés por Harvard University Press manteniendo el título “Capital in the Twenty-First Century”. En él básicamente se resumen dos tendencias que ya apuntamos desde estas líneas. Por un lado, la acumulación de la riqueza mundial en unas pocas manos. Por otro, un aumento sin precedente de la riqueza respecto a la renta nacional.

El hecho de que dicho libro se ha convertido en un “best seller” y que haya montado tanto revuelo entre los economistas demuestra el lamentable estado en que se encuentra la profesión. Y como corolario, ratifica algo obvio, la Teoría Económica Moderna que surge al ardor del movimiento neoconservador es absolutamente innocua.

El ingente esfuerzo de Thomas Pikketty queda plasmado en el carácter innovador y pedagógico de su libro, con un lenguaje sencillo y atractivo, y representa un soplo de aire fresco para la profesión. Pero a diferencia de él, desde estas líneas prevemos un colapso de la riqueza financiera de los más ricos, y una mayor aportación futura de la participación del factor trabajo en la renta nacional. Vayamos por partes.

Desigualdad, Riqueza y Política Monetaria

La aplicación de las políticas económicas sugeridas por la ortodoxia neoclásica en las últimas décadas ha generado dos dinámicas opuestas. Por un lado, un aumento de la riqueza concentrada cada vez en menos manos. Por otro, un descenso de las renta disponible, especialmente en su componente salarial. Como consecuencia, han provocado un aumento de las desigualdades sociales y un empobrecimiento de gran parte de la población. Diversos estudios relativos a la economía estadounidense o española, y que ya detallamos en su momento, así lo confirman.

Estas dinámicas, a su vez, están íntimamente ligadas con las políticas monetarias implementadas por los Bancos Centrales, especialmente desde finales de los años 90. Sólo han servido para generar burbujas en los mercados financieros e inmobiliarios de medio mundo. Han sido diseñadas para promover el endeudamiento y la especulación.

Desde la crisis de distintos países emergentes en el período 1997-1998 la economía global no ha hecho otra cosa que moverse de burbuja en burbuja de activos, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

Los Bancos Centrales temerosos de caer en un proceso de deflación por endeudamiento se han dedicado a gestionar el riesgo. Se trata de una política monetaria preventiva de estabilización que genera un tremendo problema de riesgo moral, porque al final los inversores terminan incrementando aún más su apetito por el riesgo, aumentando su apalancamiento, haciendo todavía más vulnerable a la economía global.

Desde el punto de vista de la valoración, en definitiva, se modifica el perfil temporal de los rendimientos de los activos mobiliarios e inmobiliarios, inflándolos hiperbólicamente. Al final estas exuberancias irracionales acaban pinchándose, pero cuando estallan, pensemos en nuestra burbuja inmobiliaria, terminan provocando recesiones-depresiones.

Nuestras Previsiones

Para poder hacer las previsiones, es necesario partir de ciertas premisas básicas de partida. Veámoslas. En primer lugar, consideramos que los activos financieros de riesgo están muy caros. Ello no quiere decir que los mercados caigan inmediatamente mañana mismo, pueden estar sobrevalorados más tiempo de lo usual, véase período 1998-2000. Lo que sí está claro es que, utilizando los mejores métodos de valoración, los activos de riesgo están caros, y quien los compre asume un riesgo precio. Les recomiendo encarecidamente dos artículos de la gestora GMO. En primer lugar, “A CAPE Crusader - A Defence Against the Dark Arts” del excepcional James Montier. En segundo lugar la carta informativa trimestral de la misma gestora a sus clientes “Looking for Bubbles and In Defense of Risk Aversion” de Jeremy Grantham, Ben Inker, Edward Chancellor. Simplemente genial, canela fina.

En segundo lugar, consideramos que la tasa de ahorro revierte a la media. Se produjo un sobreendeudamiento que alimentó una riqueza ficticia, un consumo por encima de la renta disponible, y un exceso de inversión. Con la crisis sistémica la tasa de ahorro del sector público y de las familias subirá y bastante más de lo que algunos predicen. Como consecuencia, vía ecuación de Kalecki, descenderán los beneficios empresariales.

En tercer lugar, siempre se produce una reversión a la media en el crecimiento de la riqueza respecto a la renta. De las distintas universidades estadounidenses de renombre solo una de ellas, la de Standford, alrededor de los economistas Mordecai Kurz y Woody Brocks, realmente anticipó y explicó lo que ahora está sucediendo. Para ello utilizó una teoría fácil de entender, aunque compleja de demostrar, la riqueza nacional debe, y empíricamente ocurre, crecer en el largo plazo a la tasa de expansión del PIB. Bajo esta premisa, no se volverá a los niveles de riqueza neta sobre renta de los siglos XVIII o XIX como sugiere Thomas Pyketti.

Bajo éste diagnóstico, diferente al de la ortodoxia, podemos sacar varias conclusiones y previsiones. Los profundos errores de las políticas económicas propuestas por la ortodoxia, han afectado a dos aspectos fundamentales que se suelen olvidar: la mayor desigualdad y concentración de renta desde los años previos a la Gran Depresión, y la generación de la mayor burbuja financiera de la historia. En segundo lugar, los mercados financieros están sobrevalorados y se ajustarán a la baja.

Por lo tanto, no se cumplirá la temida vuelta del ratio Riqueza Neta/Renta Nacional a los niveles de los siglos 18 y 19, tal como aparentemente sugiere Thomas Pyketti. En este sentido, y a diferencia de la inmensa mayoría de los economistas, prevemos una reversión en la tendencia descendente de la participación de los salarios en la renta. Concretamente anticipamos que en el medio plazo el ratio del factor trabajo sobre el capital revertirá a la media subiendo la participación del primero ¿Por qué? Permítanme la licencia de dejarlo para el siguiente blog.


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