Desde la heterodoxia

El riesgo sistémico es la gran banca

La tesis central de los grandes bancos y quienes los apoyan es que el sistema financiero no sólo es justo y adecuado para el desarrollo de la economía, sino que es esencial para nuestro bienestar. La gente, por lo tanto, debería dejar de quejarse e incluso, si hace falta, tendría que privarse de lo necesario para “este bien común”.

Por eso lo que más asusta a los bancos es cualquier crítica que vaya más allá de las reclamaciones de codicia, fraude o incompetencia, en concreto todas aquellas que cuestionen el sistema en sí mismo. Lo que los banqueros están comprometidos a proteger y a defender a toda costa es la “santidad y perfección” del sistema y su derecho a "autorregularse". Porque en última instancia es el sistema lo que les da su condición social y riqueza. Y es aquí donde son vulnerables.

Cuestionar la existencia de grandes bancos

Ya es hora de cuestionar no sólo la probidad u honradez, o incluso la solvencia de los grandes bancos mundiales, sino su fundación intelectual. La élite financiera ha pasado estos últimos años reescribiendo la historia para que la culpa de la actual crisis económica y bancaria no recayera sobre ellos. Han sido otros los culpables, braman en voz alta, la culpa es del pueblo y de naciones enteras que tomaron deudas que no podrían pagar.

Es hora de contraatacar y dejar claro que ha sido y es la forma en que los bancos desarrollaron sus actividades normales lo que causó y sigue causando la actual crisis sistémica en la que estamos inmersos. Tenemos que demostrar que esta crisis fue el resultado y la consecuencia de un sistema que es un completo fracaso a la hora de hacer lo que más les enorgullece, la gestión de riesgo. Y en el momento actual estamos sujetos a un auténtico riesgo sistémico sino no se toman las medidas necesarias

Riesgo sistémico

No hay riesgo sistémico en absoluto en el gasto social o bienestar social, como nos quieren hacer ver, por muy grande que sea, por la sencilla razón de que no hay sorpresa, no salta a la vista de forma inesperada.

En el momento actual solo hay un riesgo sistémico muy claro, y que sigue su curso, y es el peligro intrínseco a la manera en que sigue desarrollando su actividad la banca mundial. El colapso de la economía occidental, y el aumento del desempleo, fueron el resultado directo de un enorme agujero en la estructura de los diferentes reguladores, que impidió una rápida reestructuración de un sector financiero bancario insolvente, y donde los responsables políticos aplicaron indebidamente la doctrina "too big too fail”.

Los responsables políticos tratan de resolver la crisis sistémica mediante la legalización de un esquema Ponzi mundial. Deberíamos haber aprendido que los estándares de capital eran insuficientes y que había un agujero enorme en la estructura reguladora. En su lugar, se aplicó la noción equivocada de que algunas instituciones son simplemente demasiado grandes para quebrar.

Inevitablemente se crea una situación de asignación ineficiente, donde el capital imprudente sigue siendo subsidiado, a un coste cada vez mayor, por parte del público. Mientras, los acreedores o tenedores de bonos salen ilesos, y parte del sistema financiero y bancario continúa dando bonus con la misma presteza que los primeros inversores de Bernie Madoff recibían sus rendimientos.

Que paguen los acreedores

Los hechos simplemente no son compatibles con la idea de que la quiebra de entidades financieras insolventes conduce a dificultades económicas. Por el contrario, las pérdidas deberían haberse trasladado a los tenedores de bonos, y preservar así el funcionamiento del sistema financiero mediante el fortalecimiento de su solvencia. Se argumenta por la gran mayoría del mercado, no toda, que no se podía permitir que los tenedores de bonos asumieran los billones de euros o dólares de pérdidas que habrían sido necesarios para reestructurar la deuda. Este argumento es un completo absurdo.

Los mercados financieros son perfectamente capaces de asumir las pérdidas. Lo que la economía global no será capaz de asumir es la incertidumbre que se produce cuando en política económica se aplican reglas arbitrarias, esperando a ver cuáles son las consecuencias y resultados de dicha arbitrariedad. Y todo con tal de proteger a las élites financieras.

Como afirmaba Andrew Haldane, quien fuera responsable del departamento de estabilidad financiera del Banco de Inglaterra, “…los bancos están en el negocio de riesgo, crean el riesgo, y luego sistemáticamente nos engañan e incluso entre ellos sobre lo que han creado…. En última instancia los bancos generan espejismos que parecen milagros”. El espejismo al que se refiere es la contribución de los bancos a nuestra seguridad y bienestar económico.


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