Desde la heterodoxia

La reforma laboral hundirá las pensiones futuras

Durante esta semana hemos conocido otro indicador negativo sobre la marcha de la economía. Según el Instituto Nacional de Estadística, la renta de los jubilados supera por primera vez a la de los trabajadores. ¿Se sorprenden? Es una consecuencia lógica de la política en materia laboral del ejecutivo Rajoy. Ahora nos dirán que el problema son las pensiones, que son altas, y bla, bla, bla, bla... Y cuando los mercados financieros se hundan, están en los primeros coletazos, y nuestra querida España entre en un círculo vicioso, los organismos multilaterales nos impondrán una rebaja de las pensiones, transformándolas en míseras.

Sí, me refiero a esos mismos organismos que siguen bramando una mayor flexibilidad laboral y unos salarios más bajos, y que además recomiendan ir introduciendo sistemas de pensiones financiados, si son privados mejor, como alternativa al actual sistema de reparto. ¡Pero si la mayoría de las familias no tienen ahorros que dedicar a fondo de pensión alguno! Hacen tierra quemada por donde pisan, por donde respiran, por donde miran...

La reforma laboral impuesta por el actual ejecutivo tenía como único objetivo hundir salarios. Pero, a diferencia de lo que afirmaban sus defensores, no ha generado ningún proceso de inversión productiva en nuestro país

Sin embargo, la relación causa-efecto es la contraria. La reforma laboral impuesta por el actual ejecutivo tenía como único objetivo hundir salarios. Pero, a diferencia de lo que afirmaban sus defensores, no ha generado ningún proceso de inversión productiva en nuestro país, solo ha traído más miseria. Y como reacción, el gobierno inició una nueva huida hacia adelante, la enésima, crecer vía consumo público inútil e intento de reactivar burbujas. La combinación de todo ello, tremenda, injusta, insostenible: deuda, deuda, y más deuda.

Anticipándome a tanta monserga alrededor de las pensiones, en dos blogs anteriores traté de desmontar las bases teóricas que estaban detrás de las opiniones neoclásicas dominantes que justifican la adopción obligatoria de esquemas de pensiones completamente financiados, públicos o privados, como sustitutos totales o parciales del actual sistema de reparto, no financiado. Por un lado, demostramos que la transición desde un sistema público de reparto a otro completamente financiado, público o privado, no tiene un efecto positivo real de dotar a las generaciones futuras de un mayor capital y un producto per cápita más alto. La razón es que la causalidad neoclásica “el ahorro genera inversión” no se cumple. Por otro lado, vimos como la privatización, total o completa, del sistema de pensiones plantea serias dudas relacionadas con el riesgo precio de los activos, es decir, su valoración, la existencia de costes de transacción, y la equidad.

Buscando desesperadamente a Hyman Minsky

En este blog acudiremos a una de nuestras explicaciones favoritas de la actual crisis sistémica, la Hipótesis de Inestabilidad Financiera (HIF) de Hyman Minsky, encuadrada dentro de la teoría postkeynesiana del dinero endógeno. A través de ella pretendo despachar conjuntamente las dos hipótesis clave utilizadas por los economistas neoclásicos para justificar la transición hacia un sistema de pensiones financiado y privado. Mientras que el ahorro no afecta a la inversión, debido al papel de la deuda, la activación del proceso de inestabilidad financiera de Hyman Minsky provoca ciclos de expansión y explosión de inflaciones de activos financiados con deuda que podrían acabar produciendo pérdidas importantes en sistemas de pensiones financiados privados.

Bancos y empresas van a competir entre sí apoyándose en la palanca del endeudamiento, y las familias actuarán de manera parecida, provocando una inflación de los precios de activos financieros y del sector inmobiliario

Como ya saben, la HIF de Hyman Minsky afirma que los empresarios, las familias, y sus banqueros, aceptarán asumir más riesgo en períodos de auge económico o después de un largo período de crecimiento sostenido. Los bancos reducen sus exigencias para los préstamos, y aceptan unas tasas de endeudamiento más elevadas. Bancos, familias y empresas se van a conformar con una menor proporción de activos líquidos, produciéndose la paradoja de la tranquilidad: un período feliz de actividad económica terminará por hacer más frágiles los balances financieros. Esa fragilidad económica irá acompañada de comportamientos especulativos: bancos y empresas van a competir entre sí apoyándose en la palanca del endeudamiento, y las familias actuarán de manera parecida, provocando una inflación de los precios de activos financieros y del sector inmobiliario.

La HIF se activa cuando los inversores se vuelven más cautelosos, en cuyo caso demandarán retornos sobre el capital más altos. A través del proceso de valoración a precios de mercado se producirán pérdidas de capital, activando una contracción en la inversión. Descensos en la inversión contraen el retorno del stock de capital ya existente. La hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky invalida por lo tanto las hipótesis clave utilizadas por los economistas neoclásicos para justificar la transición hacia un sistema de pensiones financiado y privado. Por un lado, bajo la hipótesis de inestabilidad financiera, no existe ninguna causalidad del ahorro a la inversión; por otro, se generan fases de acumulación de deuda alimentadas por una burbuja de manera que el riesgo precio y su impacto negativo en los rendimientos futuros de los sistemas de pensiones es muy elevado. Ambas dinámicas van de la mano y se retroalimentan. Estas evidencias deben tenerse en cuenta en las discusiones alrededor de los sistemas públicos de pensiones.

Los problemas reales son otros

Pero volviendo al inicio del artículo, el hecho de que las rentas de los pensionistas hayan superado a las rentas de los trabajadores se debe exclusivamente a la implementación de las políticas económicas del actual ejecutivo. Éstas no sólo no resolverán el problema planteado por tener una gran cohorte de jubilados, sino que lo agravarán, al ser deflacionistas y retardar en realidad la acumulación de capital. En este contexto, además, la tasa de natalidad se hunde, y la pirámide poblacional se invierte.

Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de repartoson el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, el hundimiento de la población activa, y la caída de la productividad

En realidad, todo es mucho más sencillo, los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros: el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, el hundimiento de la población activa, y la caída de la productividad. Y el ejecutivo Rajoy en realidad se ha encargado de exacerbar todos y cada uno de ellos.

Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, la baja natalidad, unido a un crecimiento de la productividad son, por lo tanto, partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas financiados y a sus efectos perversos. Entre los votantes de 18 a 54 años, el partido del actual ejecutivo ya se sitúa en cuarto lugar en preferencias. Solo lo sustentan los votantes de más de 54 años. ¿Cuándo reaccionará esta parte de la población? ¿Cuándo se darán cuenta que sus rentas en realidad están en peligro?


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