Desde la heterodoxia

La psicopatía de las élites

A lo largo de la semana se han sucedido una serie de acontecimientos que muestran la complejidad del ser humano, capaz de lo mejor y de lo peor. En España un grupo de profesionales médicos curó la infección del ébola a la primera persona contagiada fuera de África. Los héroes pasan por nuestro lado sin que reparemos en ellos. Por cuestión de azar, esos días, nuestro ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentaba los presupuestos generales del Estado de 2015. Con su locuacidad habitual proclamaba una nueva etapa de prosperidad y empleo. ¿Cómo es posible semejante estupidez? ¿Sabe la evolución de nuestra deuda total y de la deuda externa neta? ¿Conoce la realidad de nuestro sistema bancario? ¿Ha mirado las cifras de la Seguridad Social? ¿Ha cuantificado el número de horas trabajadas perdidas en el último trimestre? ¿Sabe que el PIB de 2013 debe revisarse a la baja? 

Las élites económicas y sus ramificaciones políticas, éstas y las anteriores, demuestran una absoluta insensibilidad

Las élites económicas y sus ramificaciones políticas, éstas y las anteriores, demuestran una absoluta insensibilidad. No saben realmente el sufrimiento que ellos y sus políticas están causando a la ciudadanía. Digo que no lo saben, porque si realmente lo conocieran estaríamos en realidad gobernados por unos malvados. ¿Acaso conocen que uno de cada cuatro niños vive en España en riesgo de pobreza? ¿Se han leído el informe de UNCIEF de junio de 2014 donde se señala que los hogares con hijos son significativamente más pobres que los demás, y la distancia entre unos y otros se ha triplicado en los últimos 8 años? ¿Se han informado de que las desigualdades son más evidentes en el caso de la población infantil, y que no dejan de crecer? ¿Han hecho algo para evitar el serio problema demográfico que tiene nuestro país, pudiendo perder 2,6 millones de habitantes en los próximos diez años? ¿Se han leído y firmado el manifiesto de UNICEF por un Pacto de Estado por la Infancia? Tremendo.

Sus auténticas preocupaciones

También, por cuestión de azar, la agencia de información Reuters filtró la noticia de que el Banco Central Europeoiba a salir al rescate de unos mercados financieros sobrevalorados, es decir, de un sistema bancario insolvente. ¿Cómo? Inyectando esa droga de nuevo diseño consistente en la compra de activos bancarios tóxicos, que incorporaran al balance del Banco Central. Quiero recordarles que son exactamente los mismos individuos que impidieron que la resolución de la crisis bancaria se hiciera a costa de sus acreedores, es decir, los bancos de distinto pelaje, también insolventes de facto; e instrumentos donde había invertido la superclase, pensando en que si finalmente quebraba el banco serían rescatados con dinero público. La cantidad de pobreza, miseria y desigualdades que nos hubiésemos evitado. En realidad solo estaban protegiendo su riqueza. Lo demás, mientras no se generen revueltas que acaben con el status quo, se las trae al pairo.

Si se reestructurara el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores

A diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejase caer a los bancos. Y he aquí el quid de la cuestión. Si se reestructurara el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Ni lo han tolerado ni lo tolerarán. En su lugar, han diseñado una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza se mantiene, así como las instituciones que la controlan. ¡Y lo han hecho a nuestra costa!

Pero da igual, la historia demuestra que estas prácticas al final no funcionan. Como explicamos en nuestro blog anterior, la represión financiera simplemente retrasa lo inevitable, en nuestro caso, el colapso de unos mercados financieros sobrevalorados, especialmente la bolsa estadounidense, y una profunda depresión económica, consecuencia de un diagnóstico erróneo sobre los males que nos acechan, para proteger a unos pocos.

El Totalitarismo Invertido y la psicopatía de las élites

Detrás de estos comportamientos subyacen dos actitudes despiadadas. Por un lado, un golpe de Estado corporativo. Por otro, el carácter psicópata de la mayor parte de las cúpulas bancarias y empresariales. Déjenme darles argumentos y suficiente bibliografía. Por cuestiones de azar, de nuevo, esta misma semana, el periodista y columnista Chris Hegdes publicó sus conversaciones con los filósofos políticos Sheldon S. Wolin, autor de libros tan relevantes como Politics and Visiony Democracy Incorporated; y John Ralston Saul, que escribió los no menos impactantes “Voltaire’s Bastards”y “The Unconscious Civilization”.

Hemos sufrido un golpe de Estado corporativo y ahora vivimos en una especie de dictadura corporativa

Ambos afirman algo obvio. Hemos sufrido un golpe de Estado corporativo y ahora vivimos en una especie de dictadura corporativa que Wolin llama Totalitarismo Invertido, concepto que hemos desarrollado ampliamente desde estas líneas. A partir de este diagnóstico, a lo largo de la pieza de Chris Hedges, reflexionan sobre ¿cómo podemos cambiar nuestro devenir? Si los mecanismos internos que una vez hicieron posible una reforma gradual resultan ahora ineficaces; si el poder corporativo mantiene su estrangulamiento sobre nuestra economía y la gobernanza, incluyendo nuestros cuerpos legislativos, el poder judicial y los sistemas de información; y si estas fuerzas corporativas son capaces de utilizar el aparato de seguridad para criminalizar la disidencia, ¿qué podemos hacer? Por favor léanselo.

De nuevo, por casualidad, un lector habitual de estas líneas, circuló esta semana una entrevista antigua del diario El Mundo al periodista del diario británico The Guardian,Jon Ronson. Autor de “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”, publicó el año de esa entrevista ¿Es usted un psicópata?”Sostiene que cúpulas empresariales y bancarias están copadas por psicópatas, capaces de arruinar economías y sociedades. Lo peor es que al final no se les exige ninguna responsabilidad por las consecuencias de sus actos, de manera que el Totalitarismo Invertidocontinua avanzando. La pregunta es ¿hasta cuándo?


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