Desde la heterodoxia

Las prioridades estratégicas del mundo post-crisis

A finales 2012 se habrán renovado los dirigentes de aproximadamente la mitad de los países del G20. Como consecuencia, la preparación de las cumbres para 2013 y 2014 ya no parasitará por muchos de los “tabúes”, “imposibilidades” o, al contrario, con “certezas ya obsoletas” o “evidencias que han dejado de serlo”, todos conceptos pertenecientes al mundo previo a la crisis. Esta nueva generación de dirigentes no podrá poner como pretexto el haberse encontrado con una situación para la cual no se han preparado; y tampoco podrán decir que no fueron advertidos de la necesidad de aprovechar las oportunidades de conducir al mundo post crisis por una vía de transición pacífica.

Simultáneamente, la reciente y general toma de conciencia de que falta hacer todo para intentar superar la crisis sistémica global permite por un año o dos como máximo una situación propicia a la audacia política. Agotadas por las consecuencias de la crisis y asustadas por la ineficacia de las acciones emprendidas para resolverla, ahora, en todo el mundo, las opiniones públicas están dispuestas a apoyar o acompañar los grandes cambios del ordenamiento que reinó en las últimas décadas, tanto al nivel socioeconómico como geopolítico. Pero aquí también, se debe tener presente que esta actitud será positiva sólo si se orienta a proyectos de solución ambiciosos que reflejen los intereses de la mayoría; de no ser así se transformará, con carácter global, en una furia destructiva dirigida al sistema y los dirigentes en ejercicio.

Las tres prioridades estratégicas del G20

Comparto con el think-tank francés LEAP/E2020, las tres prioridades estratégicas que deberían constituir toda arquitectura futura de la gobernanza mundial mientras que a la vez se sanean sectores peligrosos del sistema actual. Se trata de construir el futuro mientras desarmamos las bombas del pasado.

1ª prioridad: Lanzar a finales de 2012 el proceso de creación de una nueva divisa de reserva mundial.

El método más simple sería, en esta fase, transformar los DEG (derechos especiales de giro) en este nuevo instrumento monetario mundial dándole un nombre más atractivo, y manteniendo las divisas de las principales economías mundiales en la cesta de definición de su valor: USD ( dólar estadounidense), EUR (Euro), JPY (Yen), CNY (Yuan), BRL ( Real), RUB (Rublo), divisa de los países del Golfo (si emerge para entonces), ZAR ( Rand sudafricano), y tal vez el XAU (oro) que volvió a ser de hecho una divisa-refugio. Se trata de refundar el sistema monetario mundial sobre la economía real, para salir de las divisas “financieras” como la GBP (Libra esterlina) o CHF (Franco suizo). No existen problemas técnicos. Hay experiencia en las instituciones internacionales para efectuar en un año todo el trabajo necesario para la creación de tal divisa. La dificultad estriba únicamente en que el G20 tenga una decidida voluntad política para establecer un calendario de dos años para crear y lanzar esta nueva divisa.

Esta voluntad y la gravitación necesaria y suficiente para concretarla en actos existen potencialmente en un subgrupo del G20 compuesto de Eurolandia, los BRICS y otros países emergentes. Los cambios políticos en la dirección de los principales países de Eurolandia, Francia y Alemania, como la creciente confrontación entre, por un lado, Eurolandia y, por otro, Wall Street y la City van a crear a 12 meses como máximo las condiciones perfectas de una convergencia Eurolandia-BRICS sobre dicha agenda.

Sin un “patrón fiable”, no hay sistema estable económico y financiero. Es por esto que esta prioridad es estratégica: sin ella, nada significativo o sostenible puede hacerse ya que toda medida se encuentra pervertida por un patrón, el del dólar, devenido frágil, elástico e imprevisible.

2ª prioridad:Poner bajo el control público parcial o completo a partir de 2013, a más tardar, a la totalidad de los principales establecimientos financieros mundiales.

La lista ya es conocida, son aquellos a quienes a petición del G20, el Financial Stability Board califica de sistémicos. Habría que añadirles los principales establecimientos de los países BRICS y emergentes porque es evidente que muchos de ellos se transformarán en “sistémicos” en cinco años. El objetivo en la materia es doble: por una parte asegurarse que estos establecimientos resistan a las tentaciones especulativas, ya sabemos que no se puede confiar en sus dirigentes y/o accionistas privados; por otra parte, organizar un “desinflado suave” de la economía virtual que no destruya la economía real.

Todo Estado que se niegue a tal política verá sus respectivos establecimientos puestos en una lista negra, en forma similar a lo que se reintentó, sin éxito, con los paraísos fiscales. Sin éxito, porque no había una firme voluntad política para hacerlo; y sobre todo porque no es el paraíso fiscal quien hace la especulación sino el gran banco que lo utiliza. Esta vez, el G20 no tiene más derecho al error, que no se equivoque ni en el objetivo ni en el método.

3ª prioridad: Lanzar a principios de 2013 un vasto programa decenal de infraestructuras públicas a escala mundial.

Por “infraestructuras”, el LEAP/E2020 considera especialmente el conjunto de los servicios públicos esenciales como la educación, el acceso a la asistencia médica y a los servicios esenciales (agua, electricidad, telecomunicación) y programas científicos emblemáticos (medicina, espacial, energía).

Se trata de garantizar de manera eficaz y sostenible el crecimiento mundial utilizando mejor los desequilibrios actuales en materia de recursos financieros: los países que gozan de excedentes considerables encuentran de esta forma un medio útil y seguro para reciclarlos.

También, es el único medio de poner fin a la acelerada volatilización de billones de dólares en activos generados por la crisis financiera y la actual recesión económica. Podemos imaginar un presupuesto de un billón de euros como cifra simbólica centrados en dos ejes geopolíticos: por un lado, las infraestructuras o los proyectos que implican varias regiones del mundo; por otro, los centrados sobre una sola región o país.

Los países occidentales deben también formar parte de los beneficiarios porque si no permanecen en la lógica del mundo previo a la crisis; y porque sus economías también necesitan un gran golpe de timón (en particular Estados Unidos en cuanto a las infraestructuras).

Siguiendo esta lógica, es inevitable que a partir de 2013/2014 se abra el debate sobre la reubicación de las grandes instituciones internacionales para asegurar que la geografía de la gobernanza global post crisis refleje el mundo real y no el de 1945. Estos cambios afectan al núcleo del proceso de toma de decisiones y generarán enormes ventajas en cuanto al convencimiento de la opinión pública para que sientan que efectivamente tuvo lugar un cambio histórico en las mentes de los dirigentes y no solamente en los comunicados de sus encuentros.


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