Desde la heterodoxia

El precipicio fiscal estadounidense y el poder de las corporaciones

Hay algo que no se dice, que no se cuenta, que la inmensa mayoría de los medios de comunicación desconocen o conscientemente ocultan, y que se extiende en la inmensa mayoría de los países, por muy democráticos que sean. Es el poder de las corporaciones transnacionales.

El último episodio lo acabamos de vivir en las negociaciones sobre el precipicio fiscal estadounidense. Las discusiones y los acuerdos sobre dicho precipicio escondían algo que iba más allá de los congresistas o senadores, demócratas o republicanos, y de subir o bajar los impuestos a la clase media o a los más ricos. El sector empresarial extractivo actuaba entre bambalinas, de manera tácita y oculta, a la luz de las velas. Se estaban garantizando que las subvenciones y exenciones fiscales que ya tienen se mantuvieran, que estuvieran al margen de cualquier acuerdo político entre demócratas y republicanos, y parece ser que lo han conseguido.

Las exenciones y deducciones fiscales de las multinacionales

A lo largo de los meses de noviembre y diciembre, un flujo constante de presidentes y consejeros delegados de distintas corporaciones transnacionales fluía dentro y fuera de la Casa Blanca para discutir el inminente precipicio fiscal. Algunos de ellos, de manera muy inteligente, como Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs, salían públicamente para justificar la bondad de un modesto incremento impositivo a los ricos, con el fin de hacer frente al problema del déficit. En realidad era puro teatro.

Lo que no se menciona es lo que dichos líderes lo que en realidad querían era defender lo suyo, esas exenciones y deducciones que los distintos lobbies habían conseguido a lo largo de los años, ni tocar. Dicha cuantía para el caso de los Estados Unidos supera los 500.000 millones de dólares anuales.

En nuestra querida España, los distintos lobbies con los sucesivos gobiernos conseguían deducciones y exenciones que acababan siendo permanentes. Según nuestros cálculos se aproximaban a los 50.000-60.000 millones de euros anuales, siendo la deducción de gastos financieros por endeudamiento una de las partidas más relevantes. Pero lo más grave es que el valor añadido y el empleo que las grandes empresas generan en nuestro país, es absolutamente ridículo. No han hecho nada para merecer semejantes alhajas.

El precipicio fiscal y las exenciones y deducciones corporativas

Uno de los principales cambios en la era de Ronald Reagan y de Margaret Tatcher, a través de la tremenda falacia que supuso la Curva de Laffer, fue la convergencia de individuos adinerados que querían pagar menos impuestos con las empresas que querían subvenciones y exenciones fiscales. Anteriormente, estos grupos se disputaban el pastel, ya que la idea de los déficits interminables no tenía sentido. Una vez que Reagan “descubrió” la manera de financiar las déficits crecientes, el Partido Republicano fue capaz de aunar y manejar en una sola fuerza los intereses del sector empresarial y de los más ricos. Lo que Obama está tratando de hacer es dividir esta coalición. ¿Cómo? Garantizando las exenciones del sector empresarial.

Matt Stoller, investigador del Roosevelt Institute, detalla ocho subsidios a empresas que aparecen en el proyecto de ley para evitar el precipicio fiscal, y sobre los cuales no se está hablando ni una palabra. Simplemente detallaré las más extravagantes y relevantes.

Por ejemplo, sesubvenciona a la sede o cuartel general de Goldman Sachs al extenderse las exenciones de impuestos para lo que se denomina la “York Liberty Zone", tras el 11 de septiembre. En vez de ir a las pequeñas empresas afectadas, sin embargo, según el alcalde de New York, Michael Bloomberg, "fue poco más que un subsidio para elegantes apartamentos de Manhattan y las torres de oficinas de Goldman Sachs y Bank of America."

Se permite continuar con el vacío legal alrededor de la financiación offshore de los bancos. Según esta disposición, las corporaciones estadounidenses, tanto bancos como empresas industriales, podrán continuar realizando ciertas operaciones de financiación y no pagar impuestos sobre los ingresos obtenidos de las mismas. Según Washington Post, los partidarios del proyecto de ley incluyen General Electric, Caterpillar, y JP Morgan.

Además, se mantienen las exenciones fiscales que permiten a las multinacionales estadounidenses no pagar impuestos sobre los ingresos obtenidos por empresas que poseen en el extranjero. Pero sin duda alguna las que se llevan la palma son las exenciones fiscales por amortización, e inversión en I+D. Ambas superan los 110.000 millones de dólares.

En realidad lo que está poniendo de manifiesto todas las discusiones sobre impuestos y gasto público es la pobreza intelectual ortodoxa que justificó bajadas masivas de impuestosde sociedades y sobre el capital como un medio para incrementar la renta de un país. En realidad sirvieron para generar inflaciones de activos, aumentar el gap entre ricos y pobre, y desarmar fiscalmente al Estado. Y ahora, como consecuencia de todo ello, no se les ocurre otra cosa que rebajar salarios, abaratar los despidos, e intentar privatizar derechos sociales como la educación, la sanidad, o las pensiones. Sin comentarios.


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