Desde la heterodoxia

La política presupuestaria, la gran estafa del PP

La política presupuestaria de Rajoy, como alumno aventado de la austeridad expansiva, está llena de contradicciones, mentiras, y estafas. Ya no les basta con hacer el cuadro macroeconómico, que sirve de base para la estimación de ingresos y gastos, de abajo a arriba, hecho bastante común entre nuestros políticos. De tapadillo nos ocultan la razón última del brutal incremento de la deuda pública del Estado, la socialización de unas pérdidas privadas, las bancarias, derivadas de las tropelías provocadas por una élite carente de nociones básicas de control de riesgos, pero muy espabilados a la hora de imputarse sueldos, bonos, indemnizaciones, pensiones, y un sinfín de prebendas.

Señor Rajoy, desde que usted llegó al poder se ha acelerado de manera notoria la caída de la actividad económica y la destrucción de empleo. Es una consecuencia lógica de la aplicación de ese programa oculto, profundamente ideológico, que no quiso detallar a los ciudadanos en plena campaña electoral.

Debo reconocer, sin embargo, que al menos en algo ustedes son campeones. Sus errores y mentiras se están traduciendo en una expansión récord de la deuda pública, como porcentaje del PIB, a tasas anuales del 10%. Recuerden la previsión que publiqué en un blog previo, la deuda del Estado superará en 2014 el 100% del PIB. Pero ello no es consecuencia de una expansión del gasto social, o de la inversión en infraestructuras o en I+D, o de una mejoría de las pensiones o subsidios de desempleo. Se deriva de su ideología y de la defensa de ciertos intereses de clase difícilmente entendibles en una sociedad que se dice democrática.

Ideología e intereses de clase detrás de la política fiscal

El déficit y la deuda públicaaumentan debido al hundimiento de la actividad, fruto de sus medidas de política económica. Y los mercados, ante todo especulativos, han encontrado un filón donde ganar mucho dinero. Cuando no ven crecimiento económico en el medio y largo plazo saben que la deuda se vuelve explosiva, y reaccionan vendiendo nuestros bonos e incrementando, por lo tanto, la carga financiera de la misma. La situación se hace insostenible, menos crecimiento económico, más carga financiera, nuevos ajustes, de nuevo más caída de la actividad, y así, sucesivamente, entrando en un círculo vicioso. Ustedes aún no han entendido que es una crisis de deuda privada, o qué es una recesión de balances.

Pero además hay un segundo elemento de su desastre, la protección de unas élites económicas y financieras patrias, la mayoría de ellas quebradas. En sus presupuestos de 2013, de tapadillo, se estima un fuerte repunte en la deuda pública como porcentaje del PIB, hasta el 90,5%. Ello se deriva, por una lado, del impacto del rescate a la banca en las cuentas del Estado para el año 2013, ya que según éstas, los contribuyentes asumiremos 30.000 millones del crédito de los socios europeos para sanear el sector financiero. Pero además se revisa al alza la cifra de deuda del 2012 desde el 79,8% al 85,3%, debido básicamente de las ayudas concedidas al sector financiero.

Desde este blog ya propuse que el gobierno y sus asesores montaran un “conference call” con Richard Koo, economista jefe de Nomura, y a la sazón uno de los mayores expertos en recesión de balances, y con Willem Buiter, economista jefe de Citi, para que les ofrecieran una teórica de dos días sobre las consecuencias de su política económica.

Hace unos días un amigo taiwanés me resumió una extensa entrevista que una revista de actualidad económica de su país hizo a Richard Koo. En ella, de manera informal, hacía referencia a España, y se quejaba que aquí en nuestro país las élites no han entendido lo que es una recesión de balances. Concretamente afirmaba que si el gobierno de España pudiera entender el ciclo de burbujas y recesiones, que el bautizó como ciclo Yin-Yan, y empezara a actuar con una política fiscal expansiva podría salir rápidamente de la recesión, y tener sentido entonces la compra de deuda soberana hispana por parte del BCE. En caso contrario no valdrá para nada. Y así estamos, sumidos en la desesperanza y el desasosiego.

Supuestos macroeconómicos y sostenibilidad de la deuda

Para preparar los presupuestos del Estado el gobierno y sus asesores tienen que elaborar antes un cuadro macro, a partir del cual se estiman, en función de ciertas elasticidades, la evolución de ingresos y gastos. En el borrador de los presupuestos de 2013, los supuestos de crecimiento del PIB contemplados, especialmente en las partidas de consumo privado y exportaciones, son una quimera. En un contexto de descensos salariales, caída de la riqueza, recesión de balances, restricciones fiscales, y desaceleración/recesión en el resto del mundo, lo único que habrá será fuerte caída de la actividad (prevemos que el PIB caerá más de un 2% en 2013), menos empleo, un hundimiento adicional de los ingresos fiscales, y, por lo tanto, más déficit y deuda pública. ¡Enhorabuena, han sido capaces de activar un ciclo infernal!

Si quieren reducir el ratio Deuda/PIB existen básicamente dos posibilidades: disminución del crecimiento del gasto del gobierno (numerador), o políticas encaminadas a maximizar el crecimiento económico real (denominador). Sin duda alguna las políticas encaminadas a aumentar el crecimiento económico real son las más importantes: un crecimiento más rápido no sólo reduce el ratio de deuda, sino que acelera la recaudación de impuestos, lo que ayuda a reducir el déficit anual. Resumiendo, un crecimiento más fuerte lleva tanto el numerador como el denominador en las direcciones adecuadas.

La tasa de crecimiento económico es igual a la tasa de crecimiento del número de trabajadores que producen, más la tasa de incremento de la producción por hora y persona. A su vez el crecimiento de la productividad se puede producir por mejor formación de los trabajadores (crecimiento de la productividad del trabajo en sentido estricto) y/o un incremento en la inversión por trabajador (crecimiento en la productividad de los factores).Por lo tanto, las políticas que tienen como objetivo aumentar el crecimiento económico deben operar a través de dos canales: incrementar el crecimiento de la productividad (formación e inversión), y/o aumentar la fuerza laboral.

De todo ello en los presupuestos de 2013 y en las medidas de política económica implementadas por el PP “rien de rien”. Se hunde la inversión en infraestructuras, que cae más de un 13%, disminuye fuertemente el gasto en educación un 14,5%. Y del empleo, mejor no hablar, prevemos una tasa de paro próxima al 27%. En definitiva, en un escenario de caída de la actividad y de aumento de la carga financiera la deuda se vuelve insostenible, aumentando la probabilidad de quiebra de deuda soberana. Ya no existe como tal el activo libre de riesgo español. Enhorabuena.


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