Desde la heterodoxia

¡Sí a la participación de los trabajadores en los beneficios empresariales!

El escándalo de la manipulación de los balances y cuentas de resultados de la compañía Gowex pone de manifiesto dos problemas económicos interrelacionados. Por un lado, los enormes incentivos que tiene la alta dirección para proporcionar información distorsionada con el fin de inflar los precios de las acciones. Por otro, aprovechando el falseamiento de los datos, la empresa se garantiza a su vez un mayor acceso al crédito y a la deuda en general. Recordemos que el proceso de apalancamiento o mayor endeudamiento en relación a los fondos propios permite a la empresa, si todo va bien, aumentar exponencialmente los beneficios empresariales. De esa manera, la gerencia recibiría unas mayores retribuciones salariales vía bonus y/o participación en el accionariado, directamente o vía opciones sobre acciones.

Gowex multiplicó por más de 10 su deuda desde la salida a Bolsa. El endeudamiento de Gowex no era alto en relación con el beneficio que supuestamente conseguía. Sin embargo, una vez demostrado que los datos estaban manipulados, la concesión de crédito y el acceso más barato a la deuda, no estaban justificadas. Fallo de nuevo el control de riesgo por parte de las entidades financieras. Si en junio de 2010 la empresa de wifi tenía una deuda total de 2,86 millones, en mayo de 2014 se situaba en 36,2 millones, es decir, multiplicó por 12 la deuda bancaria.

Fraude contable y modelos de compensación

En las grandes empresas de las sociedades capitalistas, incluidos los países menos corruptos, hay una tendencia general a presentar a los mercados financieros unas estimaciones de beneficios empresariales que suelen sobreestimar la realidad de los mismos. Para el caso de los Estados Unidos, por ejemplo, los beneficios comunicados a los mercados en promedio exageran en un 14% el dato finalmente reportado al fisco.

En el caso español, la calidad de los beneficios empresariales presentados en el Registro Mercantil deja mucho que desear y para la inmensa mayoría de las empresas, salvo aquellas que cotizan en bolsa, la tendencia era, antes de la actual crisis sistémica, infraestimarlos con el fin de pagar menos impuestos, especialmente en pleno auge y burbuja económica. Ahora, paradójicamente ocurre lo contrario, las pequeñas y medianas empresas tienden a exagerar el beneficio empresarial con el fin de tener un mejor acceso al crédito bancario y no sufrir ninguna restricción crediticia.

Es fundamental para el buen funcionamiento de una sociedad capitalista, que la información aportada por las empresas sea un fiel reflejo de su realidad económica y financiera. Uno de los ejemplos más evidentes de problema de agencia entre la gerencia empresarial y los accionistas, especialmente en las grandes empresas, surge cuando en la remuneración del equipo directivo entran en juego las opciones sobre acciones. Proporcionan enormes incentivos para una mala contabilidad y ofrecer así una información distorsionada con el fin de inflar precios de las acciones.

Beneficios empresariales y negociación colectiva

Un procedimiento eficaz a la hora de garantizar un mejor control de los beneficios empresariales consistiría en hacer copartícipes de los mismos a los trabajadores mediante una cogestión empresarial –modelo alemán y nórdico–. De esta manera la empresa tendrá incentivos a no falsear la realidad empresarial y estará sometida a un mayor control por parte de los mismos trabajadores. En este sentido, para nuestro país destaca la propuesta que hicieron en su momento los catedráticos de Economía de la Empresa Emilio Huertas y Vicente Salas, “Salarios, productividad y beneficios”, recomendando como referencia en la negociación colectiva el beneficio económico. Me remito a su artículo para los detalles más técnicos. 

Los sindicatos, por lo tanto, una vez asumido que los salarios deberían ser más sensibles a la capacidad para competir de las empresas, deberían de ser proactivos y hacer partícipes a los trabajadores en la generación de los beneficios empresariales. Ello además favorecería un proceso de cogestión empresarial que vincularía y alinearía mejor los intereses de los trabajadores y el de la empresa. La productividad, en este sentido, no es la variable más adecuada para fijar salarios, debido en gran parte a la heterogeneidad del tejido productivo.

La referencia debería ser el crecimiento de los beneficios empresariales y la participación de los trabajadores en su reparto. La distribución de las ganancias tiene que ser sencilla y fácil de comprender por los agentes negociadores. Teniendo en cuenta estas consideraciones, compartir con los trabajadores el beneficio de las empresas surge como solución operativa al reparto de las ganancias de productividad total.

Para su viabilidad y aceptación entre los protagonistas de la negociación, se requiere transparencia y credibilidad de la información que la empresa ofrece sobre sus resultados económicos. Hay que generar confianza sobre los contenidos de la negociación. Con esta propuesta los trabajadores, al depender una parte de su remuneración del beneficio, comparten el riesgo económico propio de la actividad empresarial porque el resultado de la misma no solo depende de factores controlados por ellos, sino que también se asocia a factores externos como la evolución de la demanda o la actuación de los competidores. La puesta en marcha de este nuevo modelo requerirá, por lo tanto, de una gestión empresarial más participativa y transparente.

Si bien desde algunos miembros sindicales españoles se apuesta decididamente por la participación de los trabajadores en los beneficios empresariales, las cúpulas sindicales aún siguen mostrándose reacias, reflejando un miedo incomprensible a un cambio que sería beneficioso para los trabajadores que representan y para la sociedad en general.

Desde el lado empresarial, el tímido intento del actual presidente de la CEOE, Joan Rosell, fue inmediatamente cortocircuitado por la vieja guardia, aquella sensible a vivir constantemente del Boletín Oficial del Estado, muy recelosos de sus trabajadores y de ofrecer una foto real de sus beneficios empresariales. 


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