OPINIÓN

El origen “muy liberal” de la era “burbujanomics”

Tras el crash de octubre de 1987, “The Plunge Protection Team” es la primera pieza en ese triste hito que supuso el inicio del mayor súper-ciclo de deuda de la historia.

El origen “muy liberal” de la era “burbujanomics”.
El origen “muy liberal” de la era “burbujanomics”. EFE

El 19 de octubre se celebró el trigésimo aniversario del crash bursátil de 1987, conocido como Black Monday o lunes negro. Esta fecha ha sido recogida en los manuales de historia económica como la mayor caída bursátil que se produjo en un solo día. Sin embargo, apenas hay referencias sobre lo que supuso desde un punto de vista de la política económica. En realidad la actuación de la Reserva Federal encierra la creación de uno de los instrumentos de política económica que, junto con la revocación de la Ley Glass-Steagall, y el uso y abuso de la política monetaria, más han guiado y determinado el comportamiento de los inversores y mercados financieros. Son los ingredientes de esa gasolina que ha ido inflamando las burbujas que se han sucedido en las últimas décadas. Fueron el origen de la era de las “burbujanomics”, donde, para nuestra desgracia, aún nos encontramos.

El martes posterior al lunes negro, Alan Greenspan y sus muchachos de la Reserva Federal, decidieron cortar por lo sano y empezaron a comprar masivamente bolsa con el objetivo de calmar los mercados

El martes posterior al lunes negro, Alan Greenspan y sus muchachos de la Reserva Federal, decidieron cortar por lo sano y empezaron a comprar masivamente bolsa (SP500) con el objetivo de calmar los mercados. Y realmente funcionó. A partir de esos momentos la FED, extralimitándose respecto a lo que es su mandato, se animo a “gestionar el riesgo”, especialmente si las cosas venían mal dadas. En base a esta experiencia, y siguiendo el consejo de sus asesores financieros, el presidente Reagan formó “The Working Group on Financial Markets”, algo así como el Equipo A encargado de proteger a los mercados financieros. En el argot del mundillo de la especulación y gestión de activos se refieren a este grupo como “The Plunge Protection Team”, es decir, el equipo encargado de evitar desplomes en los mercados. Fue creado por la Orden Ejecutiva 12631, firmada el 18 de marzo de 1988. Como ven ustedes, todo muy liberal. Y es que a la hora de proteger el ahorro de los VIPS no se repara en nada.

El súper-ciclo de deuda

Esta manera de actuar de los bancos centrales, “gestionando el riesgo”, ha resultado ser sin duda un error histórico. Junto con distintas desregulaciones, nuevas leyes y/o revocaciones de otras previas, en nombre del libre mercado, pero interviniéndolo de manera continuada, la “gestión del riesgo” de los Bancos Centrales solo ha servido para generar burbujas por doquier, todas ellas, obviamente, financiadas con deuda. Han incentivado la toma de riesgos excesivos al generar un problema clásico de riesgo moral. Es la famosa “Greenspan put” o el “Helicóptero Ben Bernanke”. De esta manera se ha ido cumpliendo sistemáticamente la hipótesis de inestabilidad financiera del gran Hyman Minsky.

Lo paradójico o hilarante es observar como dicho estancamiento secular, según la interpretación de esa ortodoxia neoliberal, es causado por una situación en la que el tipo de interés real tiene que ser negativo para generar una vuelta al crecimiento

Podemos afirmar, en definitiva, que, tras el crash de octubre de 1987, “The Plunge Protection Team” es la primera pieza en ese triste hito que supuso el inicio del mayor súper-ciclo de deuda de la historia, generando como característica más relevante la “financiarización” de la economía en su conjunto. Desde un punto de vista histórico este proceso se vio precedido por una profunda infravaloración del factor trabajo respecto al factor capital. Se trató de compensar el vaciamiento de la economía, bajos salarios y el aumento del subempleo, a través del crédito y la deuda, que se convirtieron en la solución para estimular la demanda y la tasa de retorno del capital. Mientras duró, los beneficios empresariales se multiplicaron, a la vez que se deprimían los salarios. Una vez que el colateral que alimentaba esa deuda estalla, se entró en una recesión de balances privados. Lo paradójico o hilarante es observar como dicho estancamiento secular, según la interpretación de esa ortodoxia neoliberal, es causado por una situación en la que el tipo de interés real tiene que ser negativo para generar una vuelta al crecimiento. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Estabilizando una economía inestable

Hyamn Minsky en su obra cumbre Stabailizing An Unestable Ecomony planteó como poder estabilizar una economía inestable, aquella dirigida por un ciclo de endeudamiento. Según Minsky existen diversos factores de estabilización, pero algunos, como veremos, no funcionan. El primero factor posible de estabilización es el miedo y la codicia, pero no en un sentido peyorativo. Con el tiempo los mercados deberían recompensar a los inversores que identifican correctamente cuándo aumentar o reducir la inversión, según la fase del ciclo. Como resultado, deberíamos esperar una escasa inversión en períodos de altas valoraciones de los activos y un impulso a la inversión en fases de bajas valoraciones. Sin embargo, puede ser difícil para los inversores identificar estos extremos de valoración. O, al menos, solo pueden ser obvios después de oscilaciones inaceptablemente grandes en la actividad económica. En contraste con el laissez faire la hipótesis de inestabilidad financiera sugiere que la autodisciplina de los inversores es poco probable que demuestre una fuerza estabilizadora suficiente. La evidencia empírica, como siempre, da la razón a Hyman Minsky versus la ortodoxia neoclásica.

Para la economía neoclásica, trabajando con modelos de equilibrio convencionales, los shocks exógenos se interpretan como fuentes de desequilibrio, de manera que se deben contrarrestar tan rápido como sea posible

Un posible segundo factor de estabilización serían los shocks exógenos. Para la economía neoclásica, trabajando con modelos de equilibrio convencionales, los shocks exógenos se interpretan como fuentes de desequilibrio, de manera que se deben contrarrestar tan rápido como sea posible. Se trata de un proceso de adopción de una política de estabilización preventiva, actuando para contrarrestar el impacto de shocks exógenos antes de ver su impacto en la economía. Este enfoque tendría sentido en una economía en equilibrio. Sin embargo, si la hipótesis de inestabilidad financiera es cierta, como lo es, las políticas preventivas en realidad contribuyen a desestabilizar la economía, creando una excesiva confianza y una toma de riesgos sin control. Nos encontramos con el clásico problema de riesgo moral. Bajo la hipótesis de inestabilidad financiera, los shocks exógenos pueden, dentro de lo razonable, ser considerados una fuerza estabilizadora. Un shock adverso puede servir como de prueba de estrés del sistema, haciendo que la economía se retracte de un ataque de exuberancia irracional.

Las otras dos fuerzas estabilizadoras son, por supuesto, la política fiscal y monetaria. La identidad de Kalecki ayuda a demostrar cómo la política fiscal puede actuar para compensar los cambios en el gasto de inversión. De forma similar, la política de tipos de interés también puede ayudar a contrarrestar los cambios en el gasto de inversión. La política monetaria de manera preventiva se puede usar para atenuar un ciclo Minsky, incluyendo la inflación del precio de los activos en la medida específica de la estabilidad de precios, siendo necesarios tipos de interés más altos cuando se da una inflación de activos.

Un Banco Central debería ser, por lo tanto, menos transparente en sus comunicaciones; incluir la inflación de activos en su función de reacción; ser visto como menos proactivo, y permitir mayor ciclicidad en el PIB. Lo que jamás debería hacer un Banco Central es adoptar públicamente el paradigma de gestión de riesgo en su aproximación a la política monetaria; y luchar siempre contra la deflación. Todas estas sabias recomendaciones de Hyman Minsky son anteriores a 1987. Pero como ya hemos detallado se hizo todo lo contrario, se inició un súper-ciclo de deuda y caímos en la era “burbujanomics”. ¡Y todo por pura ideología, la neocon!


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