Desde la heterodoxia

La miseria de nuestro país y los patriotas de hojalata

El deterioro de la marca España es brutal, despiadado, nada y nadie se escapa al mismo, se generaliza a todos los ámbitos, el económico, el político, y, sobretodo, el social. Es deplorable la mediocridad de las actuales elites políticas, reflejada en una verborrea supina, alejada de un nivel de oratoria y retórica mínimo exigible en una democracia decente. ¿Verdad que sí, señora Cospedal? Pero lo más angustioso es ver cómo protegen a unas elites económicas y financieras insolventes, cómo se arrodillan ante nuestros acreedores, cómo se pliegan a toda una baterías de recortes y políticas económicas impuestas desde la troika, incapaz de prever y entender lo que ha pasado, lo que está pasando, y lo que pasará. Cuando escucho a Almunia se me hiela la sangre. Nos están empobreciendo a una velocidad récord. Quiero pensar que no se enteran de las consecuencias de sus actos, porque en caso contrario serían miserables.

Desde este blog hemos analizado largo y tendido el aumento de la pobreza, que vuelve a instalarse con toda su intensidad en nuestro país, y el incremento continuado de las desigualdades bajo los distintos gobiernos PP-PSOE. Los datos son insoportables. A modo de ejemplo hemos conocido esta misma semana dos nuevos datos. En septiembre el número de afiliados a la Seguridad Social cayó en 86.174 personas respecto al mes anterior, lo que sitúa el total de adscritos al sistema en 16,8 millones, muy alejados de los más de 19 millones de afiliaciones en 2007. Se ha convertido en el segundo peor septiembre de la serie histórica.

Sanidad pública, servicios sociales, y desahucios

Es llamativo el hecho de que más de la mitad de los casi 80.000 empleos destruidos en el Régimen General, al que están afiliados ocho de cada diez cotizantes, provienen del sector público, especialmente en actividades sanitarias y servicios sociales. Cuando más debería incrementarse el gasto social y proteger a los más débiles, sólo reciben palos y más palos, y además que no rechisten, cuanto más silenciosos mejor. Eso sí, el gasto por intereses de nuestra deuda se incrementa un 34%, hasta alcanzar una cifra próxima a los 40.000 millones de euros, totalmente insostenible.

Pero ahí no queda todo. El número de desahucios en España alcanzó en el segundo trimestre de 2012 una cifra récord, 526 diarios. Se rescata a la gerencia y a los acreedores de nuestro sistema financiero, esos mismos inmorales y miserables que lo hundieron, ninguno de los cuales ha pasado aún por tribunal alguno, pero aquellos hipotecados a los que concedieron préstamos e hipotecas sin ningún control de riesgo que apoquinen, a pagar hasta el último Euro. Dejo para otro día el paripé de Oliver Wyman, sus supuestos y cálculos sobre las necesidades de capital de nuestra banca.

Desconocimiento de la realidad

Sin embargo, lo peor es el absoluto desconocimiento de la realidad española que subyace en la aplicación de la ideología del partido gobernante. Ha sido el sector privado bancario y las empresas no financieras quienes nos han llevado al colapso actual, no el gasto público que ya de por sí, como porcentaje del PIB, es el segundo más bajo de Europa. Como consecuencia del hundimiento del sector privado, con una deuda que no podrá pagar, se han derrumbado los ingresos fiscales.

En este contexto, al aplicar una austeridad presupuestaria irresponsable, se retroalimenta, acelera y refuerza el círculo vicioso. Con una larga contracción económica en el horizonte, a cualquier carga financiera, la deuda es insostenible. Aplicando su ideología han transformado un problema de insolvencia de deuda privada en una más que probable quiebra de deuda soberana, cuando siguiendo la hoja de ruta de Islandia en 2008 o Suecia en 1992, por ejemplo, había alternativas.

Cuando se pretende además que sea la clase trabajadora la que pague también el coste de los rescates, vía menores salarios y peores condiciones laborales, se desconoce, por un lado, la realidad salarial de nuestro país, cuya mediana apenas alcanza los 1000 euros brutos mensuales, y, por otro, el reparto de la renta nacional entre capital y trabajo que ha alcanzado mínimos históricos para el segundo.

La advertencia de Egan Jones

Tal como recogía Manuel Torrents en este medio, en una noticia muy reciente, la agencia de rating Egan Jones, cuyo éxito se basa en un modelo de negocio donde no cobra por parte del emisor, certificó aEspaña como bono basura el pasado viernes. Pero esta semana, su fundador Sean Egan fue más allá, y realizó unas declaraciones incendiarias. España precisará de una quita en su deuda del 50%, el problema bancario es “intratable”, y la crisis bancaria y soberana española no se puede separar y, en definitiva, España “tardará entre 5 y 10 años en volver a crecer”. Un apocalipsis económico en toda regla. Es el mismo diagnóstico que venimos haciendo desde el inicio de este blog, y previamente, desde finales de 2007, en todas las conferencias y tribunas a las que había sido invitado.

Con lo fácil que hubiera sido llevar a cabo una purga de nuestra elite política y financiera, y proteger a la ciudadanía. Se debería haber aplicado una quita a los acreedores de nuestro sistema bancario insolvente, como todo negocio que quiebra. Asumieron un riesgo excesivo y perdieron. Pues de eso nada de nada, socializamos las pérdidas, mantenemos la gerencia en sus puestos, y que los bonistas foráneos continúen recibiendo sus intereses de usura, como si nada hubiera pasado.

El gobierno, el actual y el anterior, deberían haber promovido medidas encaminadas a reestructurar la deuda hipotecaria de miles de familias, con el fin de evitar ejecuciones de hipotecas. Si nuestros políticos hubiesen sido auténticos patriotas, además, hubieran incrementado fuertemente el gasto social. Frente a ello, nuestro sistema público de salud se hunde irremediablemente. Eso sí, por favor, no se quejen, sigan siendo modélicos y silenciosos. ¡Porca miseria!


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