Desde la heterodoxia

La mentira de la eficiencia de los mercados financieros (II)

En diferentes blogs he venido detallando como la actual crisis económica ha puesto de manifiesto la enorme debilidad de los supuestos esenciales de la teoría neoclásica o neoliberal dominante. La fe ciega en la eficiencia de los mercados de capitales y en la perfecta racionalidad de los inversores espoleó toda una familia de teorías que predecían que el riesgo de los mercados financieros era muy pequeño, completamente valorable y manejable. Mediante este razonamiento, se justificaba intelectualmente los extremadamente peligrosos niveles de endeudamiento y apalancamiento que han llevado al colapso de la economía, mientras que en el mundo real la mayor parte del riesgo era endógeno.

Resulta incomprensible que en la mayoría de las universidades la materia básica de economía financiera se siga basando en modelos de asignación de carteras, valoración de activos financieros y control de riesgo absolutamente superados por la realidad. Pretendo resumir brevemente los nuevos desarrollos que se están produciendo en la economía financiera, mucho más realistas pero más complejos matemáticamente. Estos modelos de economía financiera, obviamente tendrán sus implicaciones en teoría y política económica.

Las finanzas evolutivas

En los últimos 20 años ha habido una revolución lenta y silenciosa que pretende acercar la teoría de la economía financiera a la experiencia del mundo real. Se pondrá en duda todos los supuestos que alimentan la hipótesis de mercados eficientes. La aproximación al “mundo real” tendrá un coste: la complejidad matemática de acercarnos a la realidad es muy superior y menos accesible.

La ortodoxia está siendo reemplazada por una nueva corriente de pensamiento. Como señala Bart Dowling (2005), la racionalidad completa se sustituye por una racionalidad mucho más acotada, que en algunos casos genera irracionalidad; los modelos de agentes representativos están siendo sustituidos por sistemas de inversores heterogéneos; los modelos estocásticos han sido reemplazados y superados por modelos determinísticos; y las soluciones analíticas son sustituidas por una aproximación basada más en técnicas computacionales.

Diversos autores, véase Thorsten Hens (2001, 2002, 2003) y Dowling (2005), agrupan los diferentes ramales del nuevo pensamiento en la economía financiera bajo la etiqueta de Finanzas Evolutivas o "Evolutionary Finance". Se centran básicamente en describir el camino en que los mercados evolucionan hacia el equilibrio, y la forma en la cual el equilibrio en sí mismo evoluciona en el tiempo. Lo normal es estar en desequilibrio.

El criterio clave que ayuda a encuadrar conjuntamente a todos los modelos de Finanzas Evolutivas es su ataque a aquellos supuestos que subyacen detrás de la hipótesis de mercados eficientes. Como consecuencia, se invalidan un conjunto amplísimo de modelos de la teoría financiera que se utiliza en nuestros días: desde la construcción de carteras (optimización media-varianza de Markowitz y el CAPM de Sharpe, con todas sus derivaciones posteriores), a la valoración de derivados (Black-Scholes), pasando por modelos de renta fija (Vasicek), hasta modelos estándar de control de riesgo (tales como el VaR). Los supuestos subyacentes en tales modelos no cuadran con los hechos observados, y es ahí donde entra en juego las Finanzas Evolutivas, cuyos principios se pueden dividir en dos grupos: microfundamentos y macrofundamentos.

Microfundamentos de las finanzas evolutivas

Los microfundamentos de las Finanzas Evolutivas comienzan generalmente asumiendo una heterogeneidad de inversores tanto en sus capacidades como en sus objetivos. Estos modelos se construyen mediante la clasificación de los inversores en grupos separados, en base a su estilo de inversión. Se analiza computacionalmente como cada grupo de inversores responde su vez a las acciones de sus competidores. En este sentido, los modelos de las Finanzas Evolutivas se centran en analizar el camino en que la información se genera, interpreta, e imparte al mercado en el sentido más amplio.

Solucionar los microfundamentos de las Finanzas Evolutivas de manera iterativa es matemáticamente un proceso muy complejo, pero que incrementa la capacidad de entender mejor las dinámicas observadas. No es posible utilizar los sistemas de ecuaciones estándar que se derivan del marco de equilibrio general de Arrow-Debreu (1954) o los modelos intertemporales de Merton (1990), que recordemos llevaron a la quiebra del hedge fund LTCM en los 90. Se necesita utilizar técnicas computacionales.

Macrofundamentos de las finanzas evolutivas

Los macrofundamentos se centran en las dinámicas no lineales, en particular en el estudio de los sistemas caóticos y complejos. Los sistemas complejos reflejan dinámicas no lineales que muestran comportamientos replicables, auto-organizados, y que son básicamente deterministas en vez de estocásticos. Los sistemas caóticos son no lineales, básicamente estocásticos, en vez de deterministas, y suelen mostrar dinámicas inestables, difíciles de replicar. Los teóricos de las Finanzas Evolutivas generalmente muestran su preferencia por los sistemas complejos, ya que los mercados son consistentes con la definición de sistemas complejos: replicables dentro de unos límites.

La puesta en práctica de las Finanzas Evolutivas se está realizando desde dos perspectivas distintas. La primera trata de aprovechar las deficiencias de los modelos tradicionales en la valoración de activos, análisis de riesgo, y optimización de carteras, utilizando la existencia de kurtosis. La segunda se centra directamente en las previsiones de rendimientos de los activos financieros, utilizando una amplia gama de técnicas de optimización que tienden a encuadrarse la gran mayoría de ellas dentro de las técnicas de "data-mining" o minería de datos: redes neuronales, árboles de regresión y clasificación, algoritmos evolutivos, y algoritmos adaptativos.

Implicaciones para la teoría y política económica

La fe ciega en la eficiencia de los mercados de capitales y en la perfecta racionalidad de los inversores también tuvo sus consecuencias desde el lado macroeconómico. Dio argumentos a toda una corriente económica, política y académica que, entre otras cosas, defendió a toda costa la desregulación y unos modelos de remuneración salarial de los ejecutivos absolutamente ineficientes, injustos, y que favorecieron un masivo fraude contable. Las consecuencias ya las conocemos todos: la mayor crisis económica sistémica desde la Gran Depresión.

Deberíamos reciclar una ingente cantidad de papel donde se explica la teoría económica desde la ortodoxia neoclásica o neoliberal, y que por cierto están alimentando las decisiones económicas de gobiernos como el nuestro. Los nuevos desarrollos de la economía financiera se encuentran mucho más próximos a una de las escuelas más heterodoxa, la postkeynesiana, que no se debe de confundir con los keynesianos de la síntesis que se estudian en las universidades y que forman parte de la ortodoxia.

Los economistas postkeynesianos más relevantes como Hyman Minsky o Steven Keen son además excelentes matemáticos e incluyen en sus modelos el papel del dinero y la dinámica de los mercados financieros. Los grandes especuladores, que por encima de todo quieren ganar dinero, ya hace tiempo que vienen estudiando a los postkeynesianos.

Obviamente los presupuestos esenciales y las recomendaciones de política fiscal, monetaria y de rentas de los postkeynesianos van por otros derroteros, pero de ello hablaremos en otro blog.


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