OPINIÓN

La manipulación del “Estado Profundo”: consecuencias económicas

Uno de los graves problemas de la democracia moderna es la manipulación insidiosa de los ciudadanos a través de la propaganda gubernamental y el papel de cómplice desempeñado por los medios de comunicación.

La manipulación del “Estado Profundo”: consecuencias económicas.
La manipulación del “Estado Profundo”: consecuencias económicas. Madrid.es

Sin novedad en el frente, el Totalitarismo Invertido avanza a toda máquina, aquí y allá. Hay un patrón de pensamiento grupal que de manera machacona, una y otra vez, se impone a una ciudadanía desnortada, cada día más inmadura, ávida de que le marquen y guíen para no tener que pensar y asumir sus responsabilidades. Vivimos en un mundo donde los que de verdad mandan, a través de los medios de comunicación, nos llenan páginas y páginas de absolutas sandeces, profundas tonterías, propaganda burda. Todo ello muy “orwelliano”, encaminado a guiar a la opinión pública para simplemente mantener intacto sus intereses, su statu-quo.

Los principales medios de comunicación se enorgullecen perversamente por excluir puntos de vista responsables y alternativos

Uno de los graves problemas de la democracia moderna es la manipulación insidiosa de los ciudadanos a través de la propaganda gubernamental y el papel de cómplice desempeñado por los medios de comunicación. En lugar de alentar la diversidad en los análisis, especialmente sobre temas económicos, geoestratégicos, o de guerra y paz, los principales medios de comunicación se enorgullecen perversamente por excluir puntos de vista responsables y alternativos. Peor aún, llegan al extremo de que cuando perciben que un gobierno sumiso a los intereses de sus acreedores está agotado, ya no le sirve y le buscan rápidamente un recambio, con algún matiz “guay”, para que de fondo todo siga igual.

Sobre Ciudadanos (Cs), Donald Trump y compañía

Resulta muy llamativa, en este sentido, la campaña de casi todos los medios de comunicación patrios en favor de Ciudadanos, cuyo programa de gobierno es humo. Es una campaña orquestada, no hace falta ser muy listo para adivinarlo. Quizás analizando quienes son los acreedores de estos medios se podría entender el porqué. Se trata de mantener el statu-quo aparentando un cambio, al menos generacional. Pero de fondo nada de nada. El problema es que al final los resultados electorales los carga el diablo y las cosas pueden salir lo contrario a lo deseado y planeado.

Se trata de una tendencia global, que no revierte con el paso del tiempo sino que empeora día a día

Pero no solo pasa aquí. Se trata de una tendencia global, que no revierte con el paso del tiempo sino que empeora día a día. Porque el totum revolutum aumenta. Los principales medios de comunicación occidentales son capaces de combinar análisis responsables, algunos incluso disidentes, con noticias falsas inventadas y teorías conspirativas infundadas. Y ello es especialmente peligroso en el momento que nos toca vivir, cuando el destino del mundo se vuelve más tenue en medio de una reanudación de las tensiones de la Guerra Fría entre Occidente y el tándem Rusia-China.

Resulta muy llamativo lo que está pasando en Estados Unidos. Mis ideas políticas, económicas, morales y sociales se encuentran en las antípodas de Donald Trump. Sin embargo, cuando buceo y analizo lo que está pasando al otro lado del Atlántico me quedo atónito. La campaña orquestada, desde el FBI y la inteligencia estadounidense, tenía como objetivo sabotear al candidato y ahora presidente Donald Trump. Y para ello no han dudado en utilizar todo aquello que tenían a su alcance, desde lo que eufemísticamente denominan "evaluación" de inteligencia de la administración anterior, hasta el uso y abuso de la vigilancia electrónica, de legalidad dudosa, y unos dosieres más que sospechosos. Pero al mismo tiempo se pretendía inmunizar a Hillary Clinton y a sus asesores más cercanos.

En la vida hay una serie de prioridades básicas y una de ellas es la unidad del país al que perteneces

Esa misma sensación de congoja se puede sentir cuando analizamos el papel de los principales partidos políticos. En líneas generales no admiten la disensión dentro de sus filas, y mucho menos sobre cuestiones relevantes. Pero lo peor es cuando se enrocan en posturas que la inmensa mayoría de la población detesta. En ese caso la desconexión entre ese partido político y el pueblo que supuestamente dice representar alcanza cotas épicas y es un billete seguro al desastre electoral. Un ejemplo reciente es la posición asumida por la actual dirección de Podemos sobre el terma catalán. En la vida hay una serie de prioridades básicas y una de ellas es la unidad del país al que perteneces. Es muy fácil y sencillo de entender, aunque a algunos les cueste mucho comprender. Es una pena que un proyecto ilusionante pueda acabar mal por la miopía o ceguera de algunos El problema de fondo es que el ascenso de muchos de nuestros diputados en sus respectivos partidos se fundamenta en la lealtad al jefe, no en su valía, algo, por cierto, muy español.

El Estado Profundo y su traducción a temas económicos

En todas estas dinámicas que hemos descrito, entra en acción el “Estado Profundo” o “Deep State”, entendido como el conjunto de poderes del Estado e instituciones que, gane quien gane, permanece en el poder para decir qué puede y qué no puede hacerse y, sobre todo, para perjudicar a aquellos que no les gustan. A nivel global el objetivo del “deep state” es subsidiar, y rescatar en su caso, a los bancos sistémicos, además de extraer todas las rentas posibles a costa de la ciudadanía. Esto nunca lo olviden.

Somos una población endeudada hasta las cejas, envejecida, con empleos precarios

Las consecuencias para nuestro país ya las conocemos. Somos una población endeudada hasta las cejas, envejecida, con empleos precarios, donde la desigualdad aumenta hasta límites insoportables. Pero la culpa es nuestra. La sociedad ha permitido con su voto que las élites de siempre, reunidas en el Ibex35, rentistas desde las épocas inmemorables de la Mesta, dirijan nuestro destino. Y quienes podían cambiar las cosas, los jóvenes, hace tiempo que tiraron la toalla. Para colmo de males el deep state no duda en pagar las pensiones con deuda. Ya saben muy bien como amarrar las elecciones. Mientras, los hijos y nietos lo tienen cada día más crudo. ¿Hasta cuándo?


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