Desde la heterodoxia

Los intereses de clase guían la actual política económica

El nuevo ejecutivo de Rajoy aún no se ha dado cuenta de cuál es el problema real de la economía española. Que no, que os equivocáis, no es la competitividad, tampoco la productividad, ni siquiera los salarios o el mercado laboral, que no, que el problema urgente es otro. Se trata del brutal volumen de deuda privada que no se va a poder pagar, y que habrá que reducir mediante quitas. Y como corolario, la insolvencia de la banca que a la postre fue quien concedió de manera irresponsable dicha deuda.

La condición necesaria, aunque no suficiente, para realmente salir de la actual crisis sistémica pasa por buscar mecanismos de reducción de la deuda de los agentes económicos. Las familias y las empresas tienen mucha deuda, mientras el precio de sus activos se está desplomando.

Quitas de deuda

El gobierno podría, a la vez que recapitaliza los bancos, y/o les compra activos tóxicos, o avala la financiación de dichos activos, inducirles, por ejemplo, a reducir el valor facial de las hipotecas a un nivel que los propietarios de casas pudieran permitírselo, evitando ejecuciones masivas de las mismas. Ello reduciría la deuda de las familias. Los mecanismos de reducción de la deuda, es decir, la limpieza de balances, y de reordenación del sistema financiero ya se implementaron con éxito en el pasado.

Sin embargo, hasta ahora, salvo contadas excepciones, como Islandia en 2008 o Suecia en 1992, las élites políticas y financieras occidentales no han querido saber nada de reordenación de la deuda, y mucho menos de rescates bancarios donde la gerencia, la propiedad, y los acreedores paguen los platos rotos. Es una cuestión de pura dignidad. No se preocupen, acabarán haciéndolo, pero entre medias podríamos haber evitado mucha miseria.

Ideología y política económica

Además de los intereses de la clase dominante, son las cuestiones ideológicas las que marcan la política económica del actual gobierno. Sus ideólogos económicos se encuadran dentro del “pensamiento único” o “consenso de Washington”. Lo que ellos presentan como verdades indiscutibles, en realidad reflejan juicios de valor, alimentados por la ideología dominante, la suya, la neoliberal. Veamos varios ejemplos.

El actual gabinete de Rajoy tiene un prejuicio favorable con respecto a los mecanismos de mercado, la libre empresa, y el “laissez-faire”. Afirman sin ningún rubor que la riqueza la crea el sector privado. Si fuera posible eliminar las imperfecciones que entorpecen la libre competencia o la circulación de una información perfecta, la perfecta flexibilidad de precios permitiría llegar al mejor de los mundos. Por el contrario, el Estado es percibido como una fuente de ineficiencias y preconizan un mínimo de intervención o de legislación reguladora.

Aún no se han enterado las criaturitas que han sido la desregulación y la falta de supervisión lo que ha provocado la actual recesión económica. Sí, que sí, que la avaricia y el miedo son quienes en realidad guían los “animal spirits” de la economía capitalista. Les recomiendo que estudien algo de teoría del comportamiento humano y las nuevas tendencias en economía financiera, las finanzas evolutivas.

Parece que tampoco se han enterado que la economía española está en una crisis profunda como consecuencia de los errores en los que incurrió el sector privado. Familias, empresas no financieras, y entidades financieras acumulan una deuda que roza el 320% del PIB en torno a un colateral cuyo precio se ha hundido.

Pero ahí no queda todo. ¿Cómo se puede explicar el empecinamiento del nuevo gobierno por una reforma laboral que se traducirá en salarios más bajos y una mayor precariedad? Por ideología. Los asesores económicos del ejecutivo de Rajoy conceden un papel vital a los costes relativos. Según ellos lo que guía la economía es el efecto sustitución donde la clave está en los precios o costes relativos, de manera que cuanto menores sean éstos mejor para la actividad económica. La evidencia empírica, por el contrario, otorga un mayor peso al efecto renta, donde la evolución de los diversos agregados económicos se explica mejor y en mayor medida por las fluctuaciones de los ingresos y los cambios técnicos.

Intereses de clase e insolvencia bancaria

Si el problema de la economía española, como el del resto de países occidentales, es la deuda, y como corolario la insolvencia bancaria, por qué narices se opta por restricciones fiscales o ajustes salariales. Básicamente por dos razones. En primer lugar por cuestiones dogmáticas, ya que el reconocimiento de que el problema actual de la economía es la deuda privada y la insolvencia bancaria supondría poner de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas bajo las que las élites políticas y económicas actuales se educaron. Pura cuestión de supervivencia. Sin embargo, tendrán que reciclarse.

En segundo lugar por la presión de la clase dominante, la financiera, para que sea la sociedad quien pague sus desaguisados. El sistema bancario, a través de sus diferentes miembros, constantemente propone y aplaude duros ajustes para la economía española. Resulta curioso como después de las tropelías que han cometido exijan sin ningún rubor sangre, sudor y lágrimas al resto de los ciudadanos. La banca española expandió sus balances de manera incontrolada. Sus activos crecían mediante la concesión de créditos y préstamos, básicamente alrededor del sector inmobiliario, y se financiaba con deuda en el mercado de capitales. Vamos, que a fecha de hoy en los balances hay de todo pero nada bueno.

Es más necesario que nunca un banco malo donde la gerencia, los propietarios y los acreedores paguen los platos rotos. Y después de ello, si hace falta, el Estado entre como accionista. Siempre que se ha hecho así, las cosas han vuelto a la normalidad con relativa rapidez. La alternativa, más miseria y caos.


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