Desde la heterodoxia

La indecente campaña publicitaria del FROB

Durante las últimas semanas, cada día, por la mañana, mientras desayuno y escucho la radio tengo que soportar estoicamente una cuña publicitaria del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En ella se afirma o mejor dicho se jadea que tras “la difícil tarea del saneamiento del sistema financiero español, ahora es el momento de que, con este nuevo estímulo, los ciudadanos puedan conseguir el crédito que necesitan". Una de dos, o el Gobierno no se entera de cuál está siendo la evolución de la financiación a los sectores privados, lo cual es muy probable teniendo en cuenta el percal de quienes lo componen, o simplemente aplica la tristemente célebre frase de Joseph Goebbels, “miente, miente que algo quedará”.

Sin embargo, la realidad es muy tozuda, y durante esta semana hemos conocido datos que sugieren todo lo contrario. El crédito no solo no fluye, sino que se hunde, tal como sugiere la evolución de la financiación a los sectores privados residentes, familias y empresas, cuya variación interanual, según datos de Banco de España, alcanzó en abril, último dato disponible, la mayor caída de la historia.

Por si fuera poco, estos días nos hemos enterado de los problemas que está teniendo el banco malo Sareb. Al final el banco malo “a la española” se ha tenido que rendir a la evidencia. No solo el mercado no está dispuesto a pagar los precios que exigía por sus inmuebles, sino que simplemente no hay mercado, y mucho menos para la infravivienda. Como consecuencia, a la Sareb no le quedará más remedio que acometer sucesivas ampliaciones de capital.

A esta situación hemos llegado porque el objetivo que el mismo Gobierno estableció para el banco malo era una quimera. El Ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmó en su momento que "la empresa de gestión de activos debe ser viable y no generar pérdidas y al final no debe tener ningún impacto sobre el contribuyente". Esta afirmación simple y llanamente era falsa porque ambos objetivos eran incompatibles.

Ampliación del rescate bancario

Los técnicos de la Troika –FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea- no se fían, y tal como recoge Miguel Alba en este medio, entre finales de septiembre y principios de octubre  no sólo comprobarán la viabilidad de los programas que pondrán en marcha cada uno de los bancos españoles para cubrir las provisiones por las refinanciaciones de sus préstamos sino que realizarán una revisión de las carteras de activos de todos los bancos españoles. En esta ocasión la Autoridad Bancaria Europea (EBA en inglés) no someterá los balances de las entidades a pruebas estresadas para conocer el impacto sobre el capital en una proyección de escenarios económicos adversos. Si no se sabe que hay en balance no valen para nada. La prueba consistirá en una revisión de las carteras de activos y los balances de las entidades.

Por lo tanto, no les quepa ninguna duda que habrá una ampliación del rescate. La economía no mejora y el negocio bancario tradicional, la concesión de préstamos y créditos, ni está ni se le espera, ya que aún queda mucha porquería por sacar.El problema no solo es inmobiliario, la crisis sistémica ha acabado contaminando al resto de la economía española, y de qué manera. Cabe preguntarse qué hacemos con los préstamos concedidos a grandes empresas inmobiliarias, de servicios, de medios de comunicación, y un largo etcétera, cuya actividad está cayendo en picado. En realidad, la mora alcanza cifras muy superiores al 15% del total de préstamos de la banca.

Si además se produjera un fuerte deterioro en los mercados financieros, tal como prevemos, habría fuertes pérdidas en sus carteras de deuda soberana, recuerden el rescate de la banca chipriota.

La reestructuración bancaria como reforma estructural

El sector bancario presenta problemas estructurales que no fueron resueltos tras el inicio de la crisis en 2008, donde los bancos centrales pusieron sobre la mesa una liquidez sin precedentes. El problema era otro, la insolvencia de un sistema bancario sobredimensionado y excesivamente apalancado, demasiada deuda en el sistema. Y tristemente, hasta ahora, no se hecho la auténtica reforma estructural que se tenía que haber implementado: la reestructuración del sistema bancario en su totalidad.

Hay que forzar a los bancos a reconocer hoy las pérdidas derivadas de los excesos de endeudamiento en el sistema financiero. La deuda de cada prestatario se debe reducir a un nivel donde éste pueda permitirse el lujo de hacer frente a los pagos de la misma, pero a su vez el importe de las pérdidas asociadas a dichos préstamos se limita de forma que no suponga la creación de capital para el prestatario. De esta manera, cuando los bancos absorben las pérdidas por los excesos de deuda en el sistema, la carga del servicio de la misma se quita de la economía real. El capital que es necesario para el crecimiento, la reinversión, y el soporte del contrato social ya no se dirige al servicio de la deuda, y la economía real empieza a crecer.

Obviamente este modelode reestructuración bancaria  es malo para los bancos, particularmente para su capital en libros,yexcelente para la economía, ya que evita la distorsión en los precios de los activos financieros e inmobiliarios, y permite el acceso a la financiación, frente a la ocultación de pérdidas bajo el modelo actual. 

Siempre hemos defendido que el ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real. Pero de eso nada de nada, todo lo contrario. Nuestra querida España, en realidad se ve afligida por gobiernos que no oyen nada, no ven nada, y no hacen nada, bien sea por incompetencia, o bien sea por sometimiento a la élite económica dominante, la financiera, insolvente.


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