Desde la heterodoxia

La incomprensible postura de la CEOE ante la austeridad

Las medidas de austeridad fiscal implementadas por el actual gobierno del PP, junto a los recortes salariales y al empeoramiento de las condiciones laborales son los responsables últimos de la recesión económica en la que ya está inmersa de nuevo nuestra querida España. La restricción fiscal y salarial hunde aún más la demanda efectiva y prolonga en el tiempo la actual crisis de endeudamiento, básicamente privado. Los datos no paran de darnos la razón, y, según mis previsiones, lo peor aún está por llegar.

Se podría entender, en una primera aproximación miope, que Alemania y el lobby bancario español pidan ajustes fiscales y recortes salariales. Lo que no es de recibo es que el sector empresarial no financiero de nuestro querido país exija con tanta vehemencia ajustes fiscales y recortes salariales. Ello es fruto de un absoluto desconocimiento de qué mueve la economía y cómo se determinan los beneficios empresariales.

Alemania y el lobby bancario español

Alemania se encuentra al frente de la ortodoxia económica y fiscal europea, demandando y exigiendo a los demás miembros de la Zona euro ajustes fiscales y recortes salariales. Lo único que le importa al país germano es recuperar el ahorro que ha prestado al sur de Europa, tras inundarnos de sus productos manufacturados.

Por eso la señora Merkel, con el fin de garantizarse el pago de todos y cada uno de los distintos deudores, está llevando la negociación hasta el límite, es decir, hasta el rescate de los diferentes países periféricos atacados por los mercados.

El sistema bancario, a través de sus diferentes miembros, también pide ajustes duros para la economía española. En un contexto de aumento de la mora de los préstamos ya concedidos, de balances contaminados y de cierre del mercado de capitales, su solvencia, en el mejor de los casos, no está garantizada.

Por eso la banca española quiere que seamos los ciudadanos los que nos ajustemos vía salarios, mientras que el Estado implementa duras restricciones fiscales, de manera que con el ahorro liberado el gobierno recapitalice a un sistema bancario totalmente insolvente a costa del contribuyente.

Los empresarios y el principio de la demanda efectiva

Lo más llamativo es la petición de duros ajustes por parte de la CEOE. Los empresarios industriales, junto con los trabajadores, son los grandes perdedores de esta crisis. En el momento actual no representan un contrapoder frente a la élite financiera, y al apoyar la reforma laboral y los ajustes fiscales lo único que hacen es destruir la base de sus negocios, los beneficios empresariales.

Cuando los empresarios apoyan abiertamente la congelación salarial, el abaratamiento del despido, o el recorte en infraestructuras, no se dan cuenta de que implícitamente defienden una fuerte caída del crecimiento real y nominal de la economía, vía descenso demanda efectiva, y, por lo tanto, un hundimiento de sus beneficios empresariales.

Los economistas neoliberales, que dan soporte a la CEOE, a la hora de explicar las fuentes del crecimiento económico atribuyen un mayor peso al efecto sustitución, es decir, a la evolución de precios relativos, bien sean salarios o costes. Por el contrario, la heterodoxia que predijo esta crisis, señala la primacía del efecto renta, es decir, la evolución de los diversos agregados económicos se explica mejor y en mayor medida por las fluctuaciones de los ingresos y los cambios técnicos: sin renta e ingresos no hay demanda, y tampoco beneficios empresariales.

En el actual contexto de crisis por endeudamiento privado, la flexibilidad de precios y salarios es desestabilizadora. Mientras que los autores neoclásicos afirman que la caída de los salarios nominales y reales contribuye a enderezar la economía hacia el pleno empleo, otros economistas, entre los que me incluyo, pensamos que la flexibilidad de salarios nominales y reales empeora la situación al reducir la demanda efectiva.

Henry Ford en La Gran Depresión afirmó: "Ningún tema es más importante que el de los salarios. Si nosotros repartimos mucho dinero, éste acaba gastándose y enriquece a los negociantes, los vendedores, los fabricantes y los trabajadores, y esta prosperidad se traduce en un aumento de la demanda de nuestros automóviles. Fijamos el salario mínimo en 5 dólares diarios, al mismo tiempo que redujimos la jornada laboral a 8 horas en lugar de 9, y la semana, a 48 horas". ¿Tanto cuesta entender lo que afirmaba Henry Ford?

Los beneficios empresariales y la ecuación de Levy-Kalecki

Desde el punto de vista de la contabilidad nacional los beneficios empresariales se pueden obtener a partir de la ecuación de Levy-Kalecki, que nos indica que dichos beneficios son iguales a la inversión menos el ahorro de los hogares, menos el ahorro del Gobierno, menos el ahorro externo más los dividendos.

Beneficios= Inversión - Ahorro Hogares - Ahorro Público – Ahorro Externo + Dividendos

España se encuentra en la fase inicial de la recesión de balances. El colapso en el precio de los activos deja al sector privado con un exceso de pasivos forzándole a reducir sus deudas. Las familias disminuyen el consumo y recuperan ahorro, las empresas no financieras no invierten, destruyen capital ya instalado, y despiden a trabajadores. En la medida en que la inversión privada cae y aumenta el ahorro de los hogares la política fiscal se convierte en la principal herramienta económica para mantener la demanda y los beneficios.

Por eso los empresarios, en primer lugar, deberían apoyar un vasto programa de inversión pública centrado en energía, transporte, educación, investigación y desarrollo, e infraestructuras de tratamiento del agua. Además deberían favorecer un aumento de las rentas de las familias, bien vía salarios, como hacía Henry Ford, o a través de menores impuestos a los trabajadores, defendiendo que se rebajen las cotizaciones de los asalariados a la Seguridad Social, como ha hecho Estados Unidos en 2011 y 2102, en vez de reclamar que se las bajen a ellos, como tristemente va a hacer el actual gobierno en 2013.

¿Cuándo se darán cuenta que los ajustes fiscales y salariales en economías con balances privados quebrados, como la nuestra, acaban por hundirla definitivamente? ¿No bastará la recesión económica en la que ya estamos inmersos para cambiar el rumbo? Los grandes especuladores del mercado ya hace tiempo que lo saben, y por eso atacan a aquellos países que se dejan llevar por los recortes y ajustes.


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