Desde la heterodoxia

La hoja de ruta de las élites occidentales colapsará

Las élites económicas y políticas, tras una larga secuencia de raquíticos crecimientos económicos, diseñaron, a mediados de los 90, una huida hacia adelante a través de una política monetaria excesivamente expansiva que conllevó el proceso de endeudamiento y la burbuja financiera más grande la historia. Además de sostener una expansión artificial de la demanda, que sorteó la caída de la tasa de ganancia del capital, permitió, sobre todo, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de las grandes multinacionales.

Sin embargo, la desigual distribución de la renta, junto a los límites físicos y energéticos del planeta, abortaron el intento de fuga hacia delante que supuso la burbuja financiera, que incluso las elites tecnócratas financieras, valoraron peyorativamente: “la burbuja financiera, no fue sino una vía para sortear artificialmente los limites que la desequilibrada distribución de la riqueza en el mundo” (Strauss-Kahn, 2010).

Con la actual crisis sistémica las élites occidentales tratan de rediseñar una nueva política económica que eufemísticamente denominan austeridad fiscal expansiva, a través de la cual, y de espaldas a los poderes democráticos, quieren recuperar sus tasas de ganancia a costa de los ciudadanos.

Agotadas por las consecuencias de la crisis y asustadas por la ineficacia de las acciones emprendidas para resolverla, ahora, en todo el mundo, las opiniones públicas están dispuestas a apoyar grandes cambios del ordenamiento que reinó en las últimas décadas, tanto al nivel socioeconómico como geopolítico. Pero se debe tener presente que esta actitud será positiva sólo si se orienta a proyectos de solución ambiciosos que reflejen los intereses de la mayoría. De no ser así se transformará, con carácter global, en una furia destructiva dirigida al sistema y los dirigentes en ejercicio.

La salida diseñada por las élites occidentales

Las élites económicas y financieras occidentales, a base de sacrificios de los trabajadores occidentales, y de espaldas a las aspiraciones de las poblaciones del resto del mundo, quieren imponer un decrecimiento real de las condiciones de vida. La ortodoxia económica dominante está forzando su receta para salir de la crisis. Se trata de una combinación de política fiscal restrictiva y deflación salarial cuyos efectos negativos ya lo estamos sintiendo los ciudadanos españoles en nuestras carnes. La implementación de tales medidas, especialmente la congelación salarial, abaratamiento del despido, y el recorte en infraestructuras, disminuye fuertemente el crecimiento real y nominal de la economía, vía descenso demanda efectiva, en un  contexto de deflación por endeudamiento. Para contrarrestar estos efectos contractivos se implementa una política monetaria ultraexpansiva, totalmente inefectiva al estar la economía en trampa de la liquidez.

Si finalmente se consolida esta salida, frente a los intereses de la mayoría; no les quepa ninguna duda que se volverá de una manera virulenta contra el sistema y los dirigentes en ejercicio. Esto es lo que le está ocurriendo al actual ejecutivo del PP que si continúa con las actuales recetas se verá reducido electoralmente a la nada.

Estrategias de cooperación alternativas

Pero hay una esperanza. Los líderes políticos elegidos durante la crisis deberán romper con los tabúes, las certezas ya obsoletas o con aquellas evidencias que han dejado de serlo, es decir, todos aquellos conceptos pertenecientes al mundo previo a la crisis. En todo caso, esta nueva generación de dirigentes no podrá pretextar encontrarse con una situación para la cual no se han preparado; y tampoco podrán decir que no fueron advertidos de la necesidad de aprovechar las oportunidades de conducir al mundo post crisis por una vía de transición pacífica. Aunque algunos no se enteran, ¿verdad, Rajoy?

La reciente y general toma de conciencia que falta hacer todo para intentar superar la crisis sistémica global permite por un año o dos como máximo una situación propicia para la audacia política. Es esencial fijar una serie de prioridades estratégicas que determinen toda arquitectura futura de la gobernanza mundial mientras que a la vez, se sanean los sectores peligrosos del actual sistema. Como señala Frank Biancheri, responsable del Thin tank francés LEAP 2020, “se trata de construir el futuro mientras desarmamos las bombas del pasado”. Se necesita reordenar el sistema monetario internacional sobre la economía real, desinflando la economía financiera mediante la reducción del actual tamaño artificial del sistema bancario.

Además de intervenir el sistema bancario y reestructurar la deuda de Occidente va a ser necesaria una nueva divisa reserva mundial, y poner bajo control público la totalidad de establecimientos financieros mundiales.

Creación de una nueva divisa de reserva mundial

Un sistema monetaria internacional centrado en la economía real requiere obviamente de una nueva divisa de reserva mundial. El método más simple sería transformar los DEG (derechos especiales de giro) en este nuevo instrumento monetario mundial dándole un nombre más atractivo, y manteniendo las divisas de las principales economías mundiales en la cesta de definición de su valor: USD ( dólar estadounidense), EUR (Euro), JPY (Yen), CNY (Yuan), BRL (Real), RUB (Rublo), divisa de los países del Golfo (si emergen para entonces), ZAR ( Rand sudafricano), y tal vez el XAU (oro) que ha vuelto a ser de hecho una divisa refugio.

Se trata de refundar el sistema monetario mundial sobre la economía real, para salir de las divisas financieras como la GBP (Libra esterlina) o CHF (Franco suizo). No hay ningún problema técnico, y hay suficiente experiencia en las instituciones internacionales para efectuar en un año todo el trabajo necesario para la creación de tal divisa. La dificultad estriba únicamente en que el G20 tenga una decidida voluntad política para establecer un calendario de dos años para crear y lanzar esta nueva divisa.

Los cambios políticos en la dirección de los principales países de de la zona Euro, Francia y Alemania, como la creciente confrontación entre, por un lado, la zona Euro y, por otro, Wall Street y la City, van a crear a 12 meses vista, como máximo, las condiciones perfectas de una convergencia Euro-BRICS sobre dicha agenda.

A partir de este núcleo deberá prepararse la agenda de la cumbre de G20 de fines de 2012 que debe contener una reforma radical de efecto inmediato de las composiciones del capital y de las instancias dirigentes de las principales organizaciones mundiales (FMI, Banco Mundial, OMC, Consejo de Seguridad). Al ritmo del desarrollo de la crisis, a finales de 2012, ya ni Washington ni Londres se encontrarán en condiciones de oponerse a la creación de esta nueva divisa global de referencia.

Sin esta reforma, el actual sistema monetario internacional continuará año tras año zozobrando en un creciente caos, afectando terriblemente al comercio mundial, a la economía global y a la cooperación internacional, alimentando el aumento del paro y el empobrecimiento de las clases medias occidentales, y disminuyendo considerablemente el desarrollo de las economías emergentes.

Sin un patrón fiable, no hay sistema económico y financiero estable. Es por esto que esta prioridad es estratégica: sin ella, nada significativo o sostenible puede hacerse ya que toda medida se encuentra pervertida por un patrón, el del dólar, frágil, elástico e imprevisible.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba