Desde la heterodoxia

Las grandes mentiras del dato de paro

Las autoridades económicas, políticas y mediáticas llevan tiempo ocultando la realidad de nuestra querida España, bien por ignorancia, en la mayoría de los casos, o bien por ocultamiento y engaño de información relevante por parte de aquellos que deberían velar por la fiabilidad de los datos publicados. El último ejemplo es el dato de paro registrado del Servicio Público de Empleo o SEPE (antiguo INEM) correspondiente al mes de diciembre del año pasado.

Se trata de un mero dato de registro contable del paro, sobre quien está dentro o fuera del mercado laboral, pero nada más - se debe incorporar en el análisis la evolución de la población activa. Por lo tanto, los datos publicados por el SEPE, no dicen absolutamente nada sobre la evolución del empleo, sobre quien está en realidad ocupado o desocupado. Es necesario completarlo con los datos de afiliación de la Tesorería de la Seguridad Social, y, sobretodo, acudir siempre a la Encuesta de Población Activa (EPA) mucho más fiable en términos de evolución del empleo.

Y la EPA del cuarto trimestre de 2013, cuando se publique, a finales de este mes, nos dará para todo el año 2013 una caída en el número de ocupados, ajustados por estacionalidad, entre 600.000 y 700.000. Entonces, ¿a qué narices se refieren aquellos que hablan de una mejoría del mercado laboral? Mentiras y más mentiras, y ya van muchas, demasiadas.

Completar la radiografía del mercado laboral

La radiografía del mercado laboral español se debe completar todavía más. Es necesario analizar el tipo de contrato, temporal o indefinido, a jornada completa o parcial. Y todo ello traducirlo en términos de puestos de trabajo a tiempo completo. El SEPE, por ejemplo, informa sobre la evolución de los contratos laborales registrados en un mes. Pero ello no tiene nada que con la modalidad de los contratos que tienen las personas afiliadas en la Seguridad Social.

Puede ocurrir, por ejemplo, que haya mejorado el volumen de personas inscritas en la Seguridad Social, pero que a la vez empeore de manera tan significativa la calidad de sus contratos que en realidad se esté produciendo un fuerte deterioro del mercado laboral. Eso hay explicarlo y existen estadísticas para homogeneizar toda esta batería de cifras. Les propongo una, el ritmo anual de descenso o incremento del empleo de la economía española y su equivalencia en términos de reducción o creación de puestos de trabajo a tiempo completo que ofrece la Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Analizando el dato de diciembre

El número de desempleados registrados en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, al finalizar el mes de diciembre, ha bajado 107.570 personas en relación con el mes anterior. A lo largo del año 2013 el paro se ha reducido en 147.385 personas. Pero, ¿qué ocurre si tal reducción obedece a un descenso de la población activa? Básicamente que se estaría falseando la realidad. Si toda la reducción del paro registrado es más que compensada por el descenso de la población activa, en realidad el número de parados habría subido. Y así ha sido desde que llegó al poder el actual ejecutivo del PP.

Acudiendo a los datos adjuntos elaborados por Banco de España a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA), se observa que desde la llegada al poder del actual ejecutivo, la población activa no ha hecho otra cosa que caer. Sólo existen dos razones para explicar cualquier descenso en la misma. Por un lado el descenso poblacional, y, por otro, él que se deriva de la falta de actividad y de expectativas, y que fuerza a que aquellos que están en edad de trabajar, hartos de esperar, deciden abandonar el mercado laboral y formar parte de la población inactiva. Como se puede observar en las cifras recopiladas por Banco de España a partir de la EPA, en el último dato disponible la variación interanual de la población activa supone un descenso próximo a las 370.000 personas, de los cuales 166.000 se debe a descenso poblacional, y el resto, 204.000 a la falta de expectativas.

Afiliación a la Seguridad Social

Si analizamos los datos de afiliación a la Seguridad Social, a finales de mes de diciembre el número de afiliados se situó en 16.258.042, es decir, hubo un descenso en la afiliación respecto al cierre de noviembre de 53.551 personas. Respecto a las cifras de cierre de diciembre 2012, 16.332.488, supone un descenso de 74.366 trabajadores.

Si acudimos a la afiliación media a lo largo de 2013, ésta se situó en 16.299.515 frente a una afiliación media en 2012 de 16.853.210, es decir, hubo una reducción de 553.691 personas, cifra que no he visto en ningún medio de comunicación. Debemos acudir a 2001 para ver cifras tan bajas. Pero debemos profundizar un poquito más.

Durante el 2013 ha empeorado significativamente la calidad de los contratos de las personas afiliadas a la Seguridad Social. Se ha sustituido empleo a tiempo indefinido por temporal, y también empleo a tiempo completo con empleo a tiempo parcial. En el Régimen General de la Seguridad Social, en diciembre del 2013, había 6.115.158 afiliados con contrato indefinido a jornada completa, lo que implica 208.777 menos que a comienzos del 2013, pero aumentando además los contratos indefinidos a tiempo parcial en 3.646 en 2013. Por el contrario los afiliados que tienen contratos temporales a jornada completa han crecido en 100.731, y los temporales a tiempo parcial, en 132.054. Si homogeneizamos todas estas cifras, lo que hay es una profunda destrucción de empleo a tiempo completo. Según el último dato de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) la economía española está destruyendo empleo a un ritmo de reducción neta de 522 mil puestos de trabajo a tiempo completo en un año.

En definitiva, hemos asistido, atónitos, al enésimo ejemplo de funambulismo en la publicación, interpretación y análisis de los datos de la economía española. Sin embargo, la única realidad es que desde la puesta en marcha de la reforma laboral del actual gobierno se ha producido un descenso de los salarios, una precarización y una destrucción adicional de empleo, así como una huida masiva del talento allende nuestras fronteras. La propuesta del modelo productivo del Rajoy para nuestra querida España fue desde un principio muy clara: los jóvenes españoles bien formados acabarían en el exilio, y el resto de españolitos de camareros y crupieres de todos y cada uno de los turistas que vinieran a España a tomar sol y playa.


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