Desde la heterodoxia

El gran fraude académico: la financialización de la economía (III)

Las políticas económicas implementadas por la ortodoxia para hacer frente a La Gran Recesión (2007-actualidad) han fracasado. Sin embargo, la inmensa mayoría de las autoridades políticas y económicas, al igual que los medios de comunicación dominantes, en pleno desasosiego, empiezan a despertarse de su largo letargo y se preguntan el por qué del fiasco. Ahora algunos de ellos reclaman inversión pública. Ahora parte de ellos braman contra la inefectividad de la política monetaria. Ahora la inmensa mayoría de ellos se sorprenden de la ausencia de inversión productiva en una período de fuertes caídas en los costes financieros y laborales. Ahora se dan cuenta. A buenas horas mangas verdes.

En sendos post previos detallamos la "bestia" que ha ido generado y engordando la ortodoxia económica dominante en los últimos treinta años: la “financialización” de la economía en su conjunto. Introdujimos los conceptos iniciales asociados al proceso de financialización y detallamos las consecuencias de dicho proceso tanto en el comportamiento de las empresas no financieras como en el de las familias. Déjenme presentar una serie de reformas necesarias para combatir sus efectos indeseables. La referencia clave que utilizaré es el trabajo seminal de 2015 del Levy Economics Institute de Mariana Mazzucato y Randal Wray titulado Financing the Capital Development: a Keynes-Schumpeter-Minsky Synthesis.

Observamos atónitos cómo gran parte de la innovación financiera se dirigió hacia instrumentos financieros complejos relacionados con hipotecas titulizadas

Durante el último cuarto de siglo hemos sido testigos de la mayor explosión de innovación financiera que el mundo jamás había visto antes. La fragilidad financiera “a lo Hyman Minsky” se fue expandiendo hasta que la economía global finalmente colapsó en la actual crisis sistémica. Observamos atónitos cómo gran parte de la innovación financiera se dirigió hacia instrumentos financieros complejos relacionados con hipotecas titulizadas; se destinó hacia mercados de futuros y hacia una amplia gama de otros derivados financieros. Y todo ello al margen de la producción real. Lo que la ortodoxia neoclásica no entendió, ni entiende a fecha de hoy, es que ¡los banqueros no son meros éforos del capitalismo, sino que son su principal fuente de inestabilidad!

Reforma "a lo Hyman Minsky" del sistema financiero

A finales de la década de los 80, y a lo largo de la primera mitad de los 90, el principal proyecto de investigación de Hyman Minsky se centraba en reorientar la financiaciónhacia la inversión en capital productivo. Ello engloba tanto el capital productivo público y privado, como el capital humano; en definitiva a todo aquello que tiene que ver con la capacidad productiva.

Minsky sostuvo que con el fin de reformar el sistema, hay que entenderlo. Empezó con una idea sencilla: el capitalismo es un sistema financiero. Se trata de una visión diametralmente opuesta a la teoría neoclásica que niega en todas sus formas que el sistema financiero juegue un papel relevante (vean las controversias entre Paul Krugman y Steve Keen). La teoría neoclásica es incapaz de colocar cuál es el papel del dinero en su modelo.

Sin embargo, la estructura financiera de la economía importa y mucho. Concretamente se puede afirmar que la estructura financiera de la economía global se ha vuelto mucho más frágil durante el último medio siglo. Y esta fragilidad suele terminar en estancamiento económico o incluso en una profunda depresión. Y obviamente una economía capitalista estancada no promoverá el desarrollo del capital. Sin embargo, esto se puede corregir y mejorar mediante una reforma adecuada del sistema financiero en su conjunto.

De acuerdo con Minsky, los bancos no son meros intermediarios. Por el contrario, los bancos "crean dinero". El negocio bancario consiste en "aceptar" las responsabilidades de los prestatarios y hacer pagos en nombre de ellos mediante el abono a las cuentas de los beneficiarios del gasto. Se trata de un negocio de "creación de liquidez", pero donde el proveedor final de dicha liquidez es el gobierno a través del banco central. El resto de la creación de liquidez es un mero "apalancamiento" del dinero emitido por el banco central.

Las crisis financieras comienzan con una carrera en busca de la liquidez, pero donde lo que antes se consideraba líquido ya no lo es

El problema es que el negocio de la creación de liquidez es altamente procíclico: se expande durante el auge económico y se evapora a lo largo de una fase de crash. Las crisis financieras comienzan con una carrera en busca de la liquidez, pero donde lo que antes se consideraba líquido ya no lo es. Durante esta fase se reduce el gasto y la inversión, lo que contrae los ingresos y la capacidad de servicio de la deuda. De pronto, la crisis de liquidez se transforma en una crisis de insolvencia, un problema mucho más difícil de resolver. Este es el núcleo de la hipótesis de la inestabilidad financiera de Minsky.

Minsky argumentó que la reducción de la concentración bancaria -exactamente lo contrario a lo que se está haciendo-, junto a la necesidad de obligar a los bancos a retener el riesgo, reorientará a que éstos vuelvan de nuevo a la actividad bancaria tradicional. El gobierno debe jugar un papel fundamental en una nueva regulación y supervisión de las instituciones financieras. Los bancos deben ser supervisados por profesionales capacitados y comprometidosde las agencias reguladoras. Minsky sostuvo además que el gobierno debe jugar un papel vital en la provisión directa de servicios financieros: desde los sistemas de pagos; pasando por préstamos directos o garantías en actuaciones conjuntas público-privadas; hasta la financiación del I+D y otras partes del proceso de innovación. ¡Todo sea por terminar con la pesadilla de la financialización y sus consecuencias!


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