Desde la heterodoxia

Por favor, digamos la verdad a los españoles

Llevamos más de cinco años de mentiras, de engaños, de falsedades. Las autoridades económicas, políticas y mediáticas ocultan la realidad de nuestra querida España. Y si no fuera así, si no lo hicieran conscientemente, sería para preocuparnos todavía más, porque entonces serían ignorantes, incompetentes.

La situación de nuestro país bajo la actual dinámica es insostenible. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar, salvo que pretendamos arruinar las expectativas de vida de los españoles. Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. Las dinámicas de ambas están ya fuera de control. Bajo este escenario, quien financió esta deuda, el sistema bancario, es insolvente. Todo se resume en una idea sencilla, no hay dinero para implementar ninguna política económica. Y esta es nuestra realidad.

¿Por qué la deuda es impagable?

La deuda empresarial es impagable desde el momento que la carga financiera supera a los beneficios brutos anuales. En noviembre, el director de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals afirmó que una gran parte de la deuda empresarial española no se puede pagar sin acudir a refinanciaciones. Concretamente dijo que "un 41% de la deuda empresarial en España tiene unos intereses que superan los beneficios brutos anuales antes de interés de la empresa. Esto es un problema para el dinamismo de la actividad empresarial, ya que esta deuda es impagable a menos que se acuda a refinanciaciones.”

La deuda pública se hace insostenible si durante un período de tiempo largo la carga financiera real de la misma es superior al crecimiento económico real. Entonces desde la ortodoxia se propone un ajuste fiscal para generar superávit primario que compense esa diferencia. Pero los ajustes fiscales encaminados exclusivamente a reducir el déficit generan una contracción de la actividad económica todavía mayor.

La literatura es amplia, pero quédense con el estudio del FMI que ya detallamos en su momento “Expansionary Austerity; New International Evidence”, publicado a finales de 2011, donde ya bramaban contra los inquisidores económicos de la austeridad y sus terribles consecuencias. El problema es que el multiplicador fiscal utilizado por el FMI se quedó corto. La contracción económica derivada de los ajustes ha sido casi cuatro veces más de lo estimado.

La insolvencia bancaria

Obviamente quien financió la inmensa mayoría de esa deuda, privada y pública, nuestra banca, es insolvente. Primero, concedió créditos al sector privado en plena fase de euforia y borrachera financiera e inmobiliaria, sin ningún control del riesgo, incentivado por unos Bancos Centrales que hicieron dejación de responsabilidades. Como siempre, se acaba cumpliendo la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky. Los empresarios, las familias y sus banqueros, aceptarán asumir más riesgo en períodos de auge económico o después de un largo período de crecimiento sostenido. Los bancos reducen sus exigencias para los préstamos y aceptan unas tasas de endeudamiento más elevadas. Bancos, familias y empresas se van a conformar con una menor proporción de activos líquidos, produciéndose la paradoja de la tranquilidad: un período feliz de actividad económica terminará por hacer más frágiles los balances financieros.

Después, tras el inicio de la actual crisis sistémica financiando a los Tesoros públicos, de nuevo sin ningún control del riesgo. Este proceso se deriva de un pacto tácito que en su momento explicamos. En 2011, vía préstamos LTROs a 3 años el Banco Central Europeo, muy “generoso”, ofreció barra libre a los bancos privados, que a su vez financiaban a los diferentes Tesoros. Querían ganar tiempo, lo de siempre, patada hacia adelante.

El objetivo era doble, primero refinanciar los monstruosos vencimientos de deuda del sistema bancario europeo. Por otro, permitirles recapitalizarse mediante la generación de unos beneficios extra que obtenían al llevarse la diferencia entre la rentabilidad de invertir en bonos soberanos y el coste irrisorio de financiarlos mediante los préstamos del Banco Central Europeo, y de paso financiar a los respectivos Tesoros. Los balances de la banca española, por ejemplo, son una bomba de relojería, cargados de deuda soberana patria.

España, la tormenta perfecta

Ya saben mis previsiones. España experimentará una tormenta perfecta que se retroalimentará: crisis de deuda, crisis bancaria y deflación por endeudamiento. El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros. La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos.

El siguiente paso, una vez hayamos explicado a la ciudadanía esta cruda realidad, es proponer soluciones. Ustedes ya saben las mías, trataré de resumirlas en el siguiente blog. Si les sirve de adelanto, les dejo una cita de 1935 de uno de los comparecientes ante el Comité de Banca y Moneda del Congreso de los Estados Unidos, erróneamente atribuida a Thomas Jefferson: "Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión y la deflación, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron".


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